II Encuentro Clubes de Lectura

II Encuentro de Clubes de Lectura. Mazarrón 2017

"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" Emily Dickinson

viernes, 30 de enero de 2015

Abelardito Valdés

El padre del danzón Almendra
   
   Abelardito Valdés, un hombre que nació para la música, y con una innata predilección por el danzón, nació en la ciudad de La Habana en 1911, y llevaba el nombre de Ernesto Abelardo Valdés de la Cantera, desde niño comenzó a estudiar solfeo, teoría y flauta con el maestro José María Arieta Bambiteli.
   En 1921 contando con solo 10 años, sus familiares decidieron que dejara el estudio por problemas de salud. En un corto período posterior comenzó lo que para él era una pasión, la música.
    En 1938, y siendo músico de la orquesta Hermanos Contreras este talentoso creador lanza al mundo su danzón Almendra, con solo veintisiete años escribe la obra más inédita, en el estilo de danzón, sin ningún parecido a las que ya existían en los atriles de las mejores agrupaciones cubanas.
   La importancia del danzón Almendra es válida, ya que una gran mayoría de las demás obras de este ritmo estaban escritas en formato de fusión es decir con trozos de melodías foráneas como: zarzuela, obras sinfónicas o marchas musicales

   Dos años después de haber escrito esta obra monumental, Valdés conforma su propia agrupación poniéndole el nombre de su ya famoso danzón.  
   La orquesta Almendra se mantuvo 15 años con un gran contenido de trabajo insuperable, realizando programas de radio sobre todo en “Radio Progreso” una emisora eminentemente musical escuchada por todo el pueblo cubano, y también giras internacionales como en Colombia en 1954 y Venezuela en 1955.   
   Mencionar que su salud siempre fue un impedimento para el notable compositor que en sus pocos 47 años es justo reconocer que realizó
un trabajo
inmensamente laborioso y meritorio ya que dejó de grabar hermosos danzones propios para revivir obras ya casi olvidadas del repertorio nacional, y que de esta forma no se perdieran magníficas melodías del acervo musical cubano. El 9 de diciembre de 1958 fallece en la ciudad que lo vio nacer uno de los danzoneros mayores de Cuba.

jueves, 29 de enero de 2015

Son de Almendra

   El zoo humano de la Cuba de los 50

  
   
    El capo mafioso Umberto Anastasia acaba de ser asesinado en una barberia de Nueva York. Corre el mes de octubre de 1957, y se avecina una guerra por el control de los casinos habaneros. Un joven periodista, Joaquín Porrata, y descendiente de una familia pequeño burguesa disfuncional, decide investigar en un sórdido ambiente de gánsteres, carniceros de hombres y animales, proxenetas, bailarinas, cirqueros de baja estofa y reporteros que buscaban en el ejercicio de la profesión cómo ganar dinero fácil o escalar posiciones “clave” en la prensa republicana de la época, y cuya premisa era: “el fin justifica los medios”. 
    En su búsqueda, comienza a frecuentar a un cuidador de fieras de zoológico, quien aparenta conocer las claves de una macabra conspiración, y se enamora de una mujer de circo, que le revelará un mundo de posibilidades trucadas.
   Con Son de Almendra (2007), la escritora y periodista cubano-puertorriqueña Mayra Montero y cuyo título evoca uno de los estribillos de la letra del legendario danzón “Almendra”, del maestro Abelardito Valdés, recrea el mundo de la mafia cubana de los 50 y nos entrega una historia, bajo la sombra de ese imperio mafioso, y con el telón de fondo de una ciudad enrarecida por las acciones revolucionarias y la consiguiente represión política.


"Los años cincuenta en La Habana me parecen un periodo histórico impresionante que te permite fabular a partir de sucesos reales que hoy pueden resultar increíbles... La vida nocturna de los años previos a la Revolución Cubana fue trepidante, luminosa, llena de cabarés, casinos, vedettes y mafias. Con ese fondo he podido construir una novela que me ha permitido recrear un peculiar mundo. He realizado una profunda investigación sobre las circunstancias que rodearon la muerte de Anastasia"

  El mafioso Umberto Anastasia andaba detrás de la concesión del casino del hotel Hilton de La Habana en 1958 y no todo el mundo parecía estar dispuesto a ceder ante sus pretensiones. "Pretendía quedarse con la licencia del casino y para ello trataba de mover sus influencias y quedarse con ese lucrativo negocio; los mafiosos residentes de La Habana no podían permitírselo y por eso lo asesinaron", puntualiza la escritora y periodista.Mayra Montero que ha investigado en los archivos policiales de Nueva York, donde figuran ocho cajas de documentación sobre el asesinato de Anastasia. "Entre los legajos he encontrado estampitas de santos manchadas de sangre que llevaban algunos mafiosos cuando fueron asesinados", y que viajó a La Habana para entrevistarse con el que fuera chófer del capo mafioso Meyer Lansky y que es uno de los personajes que pululan por la novela.       
   Otro de los elementos que ha utilizado la escritora para documentarse es el reportaje Muerte en la barbería, que escribió Guillermo Cabrera Infante en la revista Carteles en 1957 y en el que describía con precisión la muerte y los entresijos mafiosos en los que se movió Anastasia durante su vida. La novela está plagada de guiños cinematográficos
   La autora describe La Habana de los años 50 del pasado siglo, donde los crímenes cometidos por la dictadura pro yanqui del general Fulgencio Batista y Zaldívar contra los jóvenes revolucionarios u opositores al régimen de facto, se mezclaban con las barbaridades llevadas a cabo por la mafia ítalo-estadounidense radicada en la Ciudad de las Columnas contra quienes constituían un estorbo para sus planes expansionistas, que incluían la edificación de una cadena de hoteles y casinos de juego a todo lo largo del litoral habanero, además de los ya existentes: Hotel Nacional de Cuba, Habana Hilton, Capri, Riviera, cuyas jugosas ganancias iban a engrosar las cuentas de las familias mafiosas (extranjeras y locales) que los operaban; una lacra para la nación cubana, que necesitada con urgencia el adecentamiento de las costumbres y ese “sol del mundo moral” que les ilumina desde el día 10 de Enero de 1959.
    La lectura fluida y amena de Son de Almendra nos revela qué vínculo “secreto” existe entre la mafia y el periodismo, dónde está la frontera entre investigación policial e investigación periodística, así como las similitudes y diferencias entre literatura y periodismo.

Mayra Montero

   Sin etiqueta literaria


   Aunque nacida en La Habana en 1952, Mayra Montero reside en  Puerto Rico desde 1972, país en el que se integra en el mundo cultural y activo-social y colabora con varios medios de comunicación escribiendo crónicas sobre espectáculos musicales o columnas como en el periódico El Nuevo Día, algunas de las cuales recopiló y publicó en el libro Aguaceros dispersos.  
   "También en la infancia, escribía cuentos, en la escuela... y comencé a leer muchísimo. Desde que estaba en Cuba. Así comenzó. Había un gran ambiente cultural a fines de los sesenta, en la Habana; todos los escritores que pasaban por Cuba, Cortazar, García Márquez, el boom latinoamericano completo, había una efervecencia, te encontrabas en las librerías a Benedetti, a Roa Bastos, a Cortázar; había que leer, eramos un poco pedantes, pero a la larga esa pedanteria desapareció y quedó el amor por la literatura" 
    Su amor por las letras está en gran medida determinado por el ejemplo de su padre, el destacado humorista Manuel Montero “Membrillo”, quien fue guionísta de programas de televisión y de radio. “Mi papá influenció muchísimo en mí, porque desde que yo era chiquitita, abría los ojos y veía un papá que estaba escribiendo en una maquinilla y hablando solo. El leía en la voz de los personajes y venían los vecinitos, los amiguitos míos, a asomarse en la ventana a ver a mi papá para reírse. A mí me ha quedado eso y cuando yo escribo, leo en voz alta”, rememora Montero.
   Aunque proviene del mundo periodístico, publicó su primera novela en 1987, La trenza de la hermosa luna, pero su éxito, y la obra que la dio a conocer, fue La última noche que pasé contigo, finalista del premio La Sonrisa Vertical. Su siguiente premio le llegó cuatro años después, en 1995, con Tú, la oscuridad, obra destacada por la crítica. En el 2000 su relación con la literatura erótica resulta una vez más premiada y es escogida ganadora de La Sonrisa Vertical con Púrpura profundo. 
   "Yo creo que no fueron novelas. Lo primero que me marcó fueron cuentos, los de Poe, los Diarios de Ana Frank, me impactaron mucho también. Ya después, a pesar de ser una novela difícil y de que la leí muy joven, El Siglo de las luces de Alejo Carpentier. Claro que habían muchas palabras que quizás no podía entender pero me quedaba la historia"   
    Novelas como Del rojo de su sombra (1993), Como un mensajero tuyo (1998), El capitán de los dormidos (2002) y Son de Almendra (2006) hacen de Mayra Montero una escritora a la que nada se le escapa con su mirada crítica y su eventual comentario punzante lleno de ironía.  Montero es una mujer de opiniones fuertes y toda la vida las ha defendido, particularmente, por medio de su columna, que, para orgullo suyo, se ha publicado por 22 años sin interrupción –primero y mencionado antes,  Aguaceros Dispersos y luego, Antes de que llegue el lunes– en  el diario El Nuevo Día, en donde forma parte de la junta editorial.
     El sentido del humor y la mordacidad de esta escritora, columnista, periodista y aspirante a “trabajar en un zoológico” están intactos a pesar de que la desgracia ha sido una constante para ella en los pasados años. Para empezar, en el 2011, recibió un diagnóstico de linfoma de Hodgkin y posteriormente la muerte de su marido, Jorge Merino, a quien la escritora identificaba como su “pariente más cercano” en sus columnas.  
   Así en 2014 y basándose en hechos reales, Mayra Montero retoma la novela con El caballero de San Petersburgo, un fascinante viaje a la Europa del final del Antiguo Régimen y la América de la Independencia.
   En diciembre de 2014 gana la octava edición del Premio de Literatura Infantil El Barco de Vapor de Puerto Rico que convoca la Fundación SM por “El dragón dormido”. Esta es la segunda ocasión en que Montero se hace con este premio, después de lograr el mismo galardón con “Viaje a Isla de Mona” en 2008.

martes, 20 de enero de 2015

Martes 3 de febrero a las 6 en punto

En El Cortos Club...
Cuentos deliciosos de Juan Ramón Barat
Que con el pretexto de pequeños y dulces manjares culinarios, nos muestran, siempre con humor, los problemas de la vida: la soledad, el desamor, el olvido…
   "Vine al mundo la noche del 7 de agosto del 59 en Borbotó, una aldea de Valencia. Mi primer acto de rebeldía fue nacer al revés: con el culo por delante. Salvado el primer escollo -el nacimiento-, crecí feliz, rodeado de vacas, campos de hortalizas y gentes sencillas. A mi madre le debo la alegría que siempre me acompaña. A mi padre, el mal genio que a veces me asalta a traición. Mi amor a los libros comenzó a gestarse con la lectura de tebeos y el ambiente de la escuela unitaria. Empecé a profanar papeles en blanco y perpetrar versos en mi adolescencia, para ligar con las chavalas, pero con los años descubrí que las palabras me servían también para expresar todo lo que sentía, pensaba o deseaba"
       www.juanramonbarat.com

   El autor de estos [12] Cuentos deliciosos , J.R. Barat ganó el pasado 2014 el prestigioso Premio Hache que otorga la concejalia de Juventud del Ayuntamiento de Cartagena. Este premio es otorgado por estudiantes entre 12 y 14 años, y elegieron a Barat como el ganador de la sexta edición con Deja en paz a los muertos (Carena Editors, 2012).
Daniel Villena es el protagonista de esta historia, un estudiante de 16 años que emprende un viaje que le llevará a un enigma que tendrá que resolver. Poeta y filólogo español, Juan Ramón Barat Dolz combina su trabajo como profesor de secundaria con su labor literaria.
   Miembro de varias asociaciones de escritores y colaborador habitual de prensa, radio y televisión es autor de varios libros de poesía, entre los que sobresalen Como todos ustedes (Premio Ciudad de Torrevieja), Piedra Primaria (Premio Ateneo Jovellanos), Breve discurso sobre la infelicidad (Premio Leonor) o Malas compañías (Premio Blas de Otero).
    La antología El héroe absurdo recoge la mayor parte de su producción poética publicada. Barat cultiva también la narrativa y el teatro, géneros en los que ha editado diversos títulos con notable éxito. Asimismo, escribe para el público no adulto. Entr
e sus obras líricas para lectores jóvenes cabe destacar Poesía para gorriones, Palabra de juglar o Sólo para niños. La producción literaria de Juan Ramón Barat abarca todos los géneros literarios y está destinada tanto al público adulto como infantil o juvenil.
   Con su obra El infierno de neón (2013) alcanzó el Premio Ciudad de Salamanca de Novela y su
última publicación es la novela La sepultura 142.

Nace El Cortos Club



    El relato corto es un género literario que, en pocas palabras, puede contar una historia. Se trata de historias breves, en los que caben personajes, enredos y desenlaces. En ocasiones, una narración corta puede contener toda la estructura de un cuento, otras veces es el selfie de un instante, y siempre una oportunidad de plasmar un mundo entre pocas palabras. En El Cortos Club hemos unido este pequeño trozo de universo literario con la pluma de autores locales, murcianicos y allegados, escogiendo títulos que pertenecen a la colección La Biblioteca del Tranvía de la editora regional Tres fronteras como son:

Cuentos deliciosos /  Juan Ramón Barat
La mansión de los mutantes / Paco López Mengual
El sueño de Tántalo / Antonio Parra Sanz
Hegel en el tranvía / Rubén Castillo
La bufanda roja / Manuel Moyano
Cárcel / Enrique Rubio
El armario de Abdou / Gonzalo Gómez Montoro
Demasiado tarde para volver / Miguel Ángel Hernández-Navarro
 

El último carnaval / Adolfo Muñoz Palancas.

   Enmarcada en el programa Lecturas informales para la difusión de la lectura, esta es una colección de pequeños libros en los que prima la amenidad del relato corto de parte de una joven y fresca narrativa murciana.
                        
  

lunes, 12 de enero de 2015

Próxima reunión 13 de enero de 2015 (18:00 horas)

El candor del Padre Brown de G.K. Chesterton
   Inspirado en un amigo del autor, el personaje del padre Brown - el sacerdote que oculta un insólito conocimiento del mal y de la condición humana tras su aspecto anodino, su inseparable paraguas y sus eternos paquetes de papel de estraza - es el protagonista de estas singulares aventuras en las que Gilbert Keith Chesterton une en el ámbito de la narración policiaca su gusto por la paradoja, sus dotes de psicólogo y su dimensión de crítico social. 
   El candor del Padre Brown reúne doce narraciones, cada una de las cuales propone un enigma que, a primera vista, parece indescifrable. Pero lo que llama la atención en las historias detectivescas del padre Brown es que el protagonista no es un detective privado, ni un policía, ni siquiera un aficionado a resolver crímenes; es un sacerdote católico, toda una provocación.

jueves, 8 de enero de 2015

Noticias molineras

No perderse
   
   El lunes 12 de enero a las 22:30 en TVE 1 se estrena la serie "Víctor Ros", el programa "La España de Victor Ros" presentado por el escritor Jerónimo Tristante y que cuenta con la presencia de Jesús Callejo, Luis María Ansón, Iñaki Gabilondo, Carmen Alborch, Carmen Posadas, entre otros.
Para más información ver los siguientes enlaces:


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ARTES DECORATIVAS

de Lola López Mondéjar. Dirección: Paco Maciá

EL COMEDOR DE APLAUSOS



Teatro Circo de Murcia
21 FEB 2015
21:30 h.
Precio: 12/10/8 €

Sinopsis:

¿Qué no haríamos si pudiésemos volver atrás?, ¿qué, por el contrario, desearíamos no haber hecho? Artes decorativas propone un inusual y honesto examen autobiográfico que nos hará reír y, quizás, nos hará llorar. Uno a uno caen los velos de la representación de la mujer madura a que nos tienen acostumbrados la corrección y la hipocresía social, para presentarnos la feroz desnudez de tres seres que no temen enfrentarse a sus sentimientos y exponerlos en voz alta. Inés, Clara y Marta acarician sin pudor lo más profundo de la experiencia humana: el amor, la vejez, la sexualidad, la muerte. Las máscaras que adoptan para sobrevivir, la vulnerabilidad y la fortaleza en las que se reconocen, y aquello en lo que no desearían hacerlo.

Y nosotros, a su lado, nos congratulamos por su valentía.

Lola López Mondéjar



Ficha artística:

Autora: Lola López Mondejar

Dirección: Paco Macià

Escenografía: Ángel Haro

Intérpretes: Lola Escribano, Encarna Illán y Trini Gonzalez

Escenotecnia: Visisonor

Producción: El Comedor de Aplausos

Para acceder a la página del teatro, pinche el icono.
http://www.teatrocircomurcia.es/programacion/title/ARTES+DECORATIVAS/fecha/2015-02-21/autor/view/evento/488

El Padre Brown


    El favorito de Chesterton

   En el primer relato (La cruz azul) del primer libro, Chesterton describe al Padre Brown visto desde los ojos del detective Valentine:
"El pequeño sacerdote era la esencia misma de aquellas llanuras del este; tenía una cara redonda y embotada como un buñuelo de Norfolk; tenía unos ojos tan vacíos como el Mar del Norte, y llevaba varios paquetes de papel de estraza que no conseguía mantener juntos"
  
   G.K. Chesterton consiguió la popularidad a mayor escala con una serie de relatos policíacos en los que un sacerdote católico de Cobhole, Essex, el Padre Brown, personaje de aspecto humilde, descuidado e inofensivo, acompañado siempre de un gigantesco paraguas, suele resolver los crímenes más enigmáticos, atroces e inexplicables gracias a su conocimiento de la naturaleza humana antes que por medio de grandes deducciones.
    Cree en la razón y aplica la lógica y el sentido común para resolver sus casos. Gracias a la confesión conoce trucos de ladrones y timadores. Confía en la justicia, humana y divina.
    Para crear este personaje Chesterton se inspiró en el Padre John O'Connor (1870 - 1952), cura párroco de Bradford, Yorkshire, quien estuvo relacionado con la conversión al catolicismo de Chesterton en 1922. De esta vinculación dejó constancia el propio O'Connor en su libro de 1937 Father Brown on Chesterton.

     Los relatos del Padre Brown suelen constar de unas 20 páginas. Chesterton retrata estereotipos religiosos y culturales de su época. El buen socialista, el zapatero ateo, el policía soberbio y agnóstico, el calvinista abstemio y un herrero presbiteriano son algunos de los personajes que pueblan sus relatos. Normalmente trascurren en pueblos de la campiña inglesa, ocasionalmente en Londres y puntalmente en algun país extranjero. La saga del padre Brown es probablemente la obra más querida y personal de Chesterton. Si el relato policiaco es la expresión más temprana de la poética de la vida y la ciudad modernas, ¿quién mejor, propone Chesterton, en una de sus brillantes paradojas—que un sacerdote de la humilde vieja guardia para descifrarla? Surge así uno de los más entrañables personajes literarios. Armado con poco más que un paraguas y el profundo conocimiento de lo humano adquirido en el confesionario, el regordete y despistado cura de Essex, para quien desacreditar la razón es mala teología.
    La habilidad del autor consiste en sugerir que la explicación "irracional" es la única y la más racional, para después develar la sencilla respuesta al misterio. O dicho de modo diferente, en casos donde se invoca la presencia de lo sobrenatural y otros se convencen rápidamente de la obra de un milagro o de la intervención de Dios, el Padre Brown, a pesar de su devoción, es hábil para encontrar de inmediato la explicación más natural y perfectamente ordinaria a un problema en apariencia insoluble.
   Chesterton compuso alrededor de una cincuentena de relatos con este personaje publicados originalmente entre 1910 y 1935 en revistas británicas y estadounidenses. Luego se recopilaron en cinco libros (El candor del Padre Brown, La sagacidad del Padre Brown, La incredulidad del Padre Brown, El secreto del Padre Brown y El escándalo del padre Brown). Tres cuentos fueron publicados más tarde: La vampiresa del pueblo, El caso Donnington, descubierto en 1981, y La máscara de Midas, terminado poco antes de la muerte del autor y hallado en 1991.
   Chesterton, en sus novelas del Padre Brown cuenta historias donde se esboza la idea de un hombre asesinado por sus sirvientes mecánicos (El hombre invisible); de un libro que produce la muerte de quien lo lea (El maligno influjo del libro); o de un extraño aristócrata que muere en su castillo donde lo acompañaba un criado que es el único que lo ha visto los últimos años. Y otras donde una muchacha rica aparece muerta al caer por el hueco de un ascensor y lo que parece un simple accidente deja de serlo al aparecer una extraña nueva secta de la cual ella formaba parte y que adora al sol (El ojo de Apolo) o un héroe histórico es mostrado bajo un perfil extraño y aterrador al descubrir el padre Brown la verdad oculta tras el mito (La muestra de la espada rota).  
   El personaje del Padre Brown fue llevado numerosas veces a la pantalla; entre las más sonadas, figuran las adaptaciones de Edward Sedgwick (1934), Robert Hamer (1954, con Alec Guinness en el papel principal) y la serie televisiva inglesa de 1974 protagonizada por Kenneth More.

Gilbert Keith Chesterton

El príncipe de las paradojas

«Doblegado ante la autoridad y la tradición de mis mayores por una ciega credulidad habitual en mí y aceptando supersticiosamente una historia que no pude verificar en su momento mediante experimento ni juicio personal, estoy firmemente convencido de que nací el 29 de mayo de 1874, en Campden Hill, Kensington, y de que me bautizaron según el rito de la Iglesia anglicana en la pequeña iglesia de St. George…» 
    Gilbert Keith Chesterton (Londres, 1874 - Beaconsfield, 1936), más conocido como G. K. Chesterton, fue un escritor y periodista británico de inicios del siglo XX. Cultivó, entre otros géneros, el ensayo, la narración, la biografía, la lírica, el periodismo y el libro de viajes.
   Sus padres, Edward Chesterton y Marie Louise Grosjean tuvieron tres hijos. El biógrafo Joseph Pearce señala que Gilbert tuvo una hermana mayor llamada Beatrice, quien lamentablemente murió muy joven, y que en la casa de los Chesterton estaba prohibido hablar del tema. El otro hijo se llamaba Cecil y nació poco después que Gilbert.
   Su educación se iniciaría en la preparatoria «Colet Court», en 1881; su enseñanza en aquel lugar duró hasta 1886, y en enero de 1887 ingresó a un colegio privado de nombre «St. Paul» en Hammersmith Road. Gilbert describiría el sistema educativo, o mejor dicho, lo que él opinaba de este como «ser instruido por alguien que yo no conocía, acerca de algo que no quería saber»
Luego estudiaría dibujo y pintura en la «Slade School of Art» (1893-1896), se volvió diestro como dibujante y más adelante llegó a contribuir con ilustraciones tanto para sus propias obras, como es el caso de Barbagrís en escena, como para los libros de su amigo Hilaire Belloc.
   
Chesterton y su esposa Frances
Despues de un periodo de autodescubrimiento, se retiró de la universidad sin alcanzar un título y comenzó a trabajar en diferentes periódicos. En su juventud se volvió agnóstico «militante». En 1901 contrajo matrimonio con Frances Blogg, anglicana practicante, quien ayudó en un principio a que G. K. se acercara al cristianismo.
    Siguiendo con la defensa de su renovada creencia, cada vez se adentraba más y más en los escritos patrísticos. Durante el año 1921 Chesterton no publicó ningún libro, pero sí se dedicó mucho al periódico “The New Witness”. Durante esa época mantuvo una constante correspondencia con Maurice Baring, el Padre John O'Connor y el Padre Ronald Knox, quienes lo ayudaron mucho a ir cambiando su pensamiento anglo-católico hacia la fe que ellos, todos conversos a su vez al catolicismo, profesaban. Y terminó por convertirse a la Iglesia católica, en la cual ingresó en 1922.
  
Chesterton escribió alrededor de 80 libros, varios cientos de poemas, alrededor de 200 cuentos e innumerables artículos, ensayos y obras menores.
   Su personaje más famoso es el Padre Brown, un sacerdote católico de apariencia ingenua, cuya agudeza psicológica lo vuelve un formidable detective, y que aparece en más de cincuenta historias reunidas en cinco volúmenes, publicados entre 1911 y 1935.

   Al comienzo de su carrera se hizo conocido por sus artículos periodísticos, y dio un gran salto cuando publicó su primera novela El Napoleón de Notting Hill (1904), la cual inspiró a Michael Collins en su defensa irlandesa ante los ingleses. A ésta le siguieron otros libros de crítica, como Dickens (1906) y G.B. Shaw (1909).
   Iba perfilando así sus opiniones, que exponía con un aire  polémico y no exento de humor. Combatía todo lo que consideraba errores modernos: al racionalismo y al cientificismo oponía el sentido común y la fe; a la crueldad de la civilización capitalista, el ideal social de la Edad Media. 

   Tras
George Bernard Shaw, Hilaire Belloc y Chesterton
 las huellas de una obra titulada Herejes (1905), Chesterton publicó tres años después Ortodoxia (1908), que refleja la historia de su evolución espiritual. Su actitud apologética se refleja en otra obra de esos años, titulada La esfera y la cruz (1910).
   Su actitud ante los problemas sociales la definió en Qué está mal en el mundo (1910). De 1908 data su novela más conocida, El hombre que fue Jueves, una alegoría sobre el mal y el libre albedrío.
   En 1912 compone La balada del caballo blanco, extenso poema épico sobre el rey Alfredo el Grande y su defensa de Danes en 878, y del cual C. S. Lewis sabía muchos versos.

   Para Jorge Luis Borges, que no dejó nunca de leerlo y admirarlo, Chesterton fue un incomparable inventor de cuentos fantásticos. En 1922 publica el ciclo de relatos agrupados bajo el título de El hombre que sabía demasiado, una de las obras predilectas de Borges, en la que el escritor británico nos presenta a Horne Fisher, un peculiar funcionario del Imperio que va tropezando a lo largo de su carrera con una serie de misteriosos asesinatos cuya solución se encuentra más allá de las apariencias. 
   De 1925 es El hombre eterno, que versa sobre la historia del mundo. Este libro nació como reacción a uno publicado por H.G. Wells sobre la historia de la humanidad, al cual, tanto Chesterton como Belloc, le criticaban que de sus cientos de páginas, las dedicadas a Jesús eran pocas. Algunos afirmaron que El hombre eterno fue su libro más trascendente a causa de su influencia en literatos como C.S. Lewis y Evelyn Waugh.
   Siempre se caracterizó por sus paradojas, el hecho de comenzar sus escritos con alguna afirmación que parece de lo más normal, y haciendo ver que las cosas no son lo que parecen, y que muchos dichos se dicen sin pensarlos a fondo, cabe destacar que siempre se apoyaba en la argumentación en la "reducción al absurdo".

   Su amistad con George Bernard Shaw lo llevó a mantener una larga correspondencia y a juntarse a tratar sobre los temas más diversos, al igual que debatir abiertamente en los periódicos de la época, así también hacia con otros personajes intelectuales como H.G. Wells. 
 
    Chesterton murió el 14 de junio de 1936, en su casa de Beaconsfield, Buckinghamshire, al lado de su esposa Frances y de su hija adoptiva Dorothy.
   Este príncipe de la paradoja fue un hombre grande físicamente: medía 1,93 centímetros, y pesaba alrededor de 134 kilos. Ello dio paso a una anécdota famosa. Durante la Primera Guerra Mundial una mujer en Londres le preguntó por qué no estaba «afuera en el Frente», a lo que éste replicó: «Si usted da una vuelta hasta mi costado, podrá ver que sí lo estoy»


   Borges decía que, «hubiera podido ser un Edgar Allan Poe o un Kafka: prefirió -debemos agradecérselo- ser Chesterton.»