viernes, 29 de abril de 2011

PRÓXIMA REUNIÓN MARTES, 3 DE MAYO (18.00 HORAS)

Suite francesa de Irène Némirovsky
  
   El descubrimiento de un manuscrito perdido de Irène Némirovsky causó una auténtica conmoción en el mundo editorial francés y europeo. Novela excepcional escrita en condiciones excepcionales, Suite francesa retrata con maestría una época fundamental de la Europa del siglo XX. 
   Imbuida de un claro componente autobiográfico, Suite francesa se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de incertidumbre e incredulidad. Enseguida, tras las primeras bombas, miles de familias se lanzan a las carreteras en coche, en bicicleta o a pie.
   Némirovsky dibuja con precisión las escenas, unas conmovedoras y otras grotescas, que se suceden en el camino: ricos burgueses angustiados, amantes abandonadas, ancianos olvidados en el viaje, los bombardeos sobre la población indefensa, las artimañas para conseguir agua, comida y gasolina. A medida que los alemanes van tomando posesión del país, se vislumbra un desmoronamiento del orden social imperante y el nacimiento de una nueva época.  

lunes, 25 de abril de 2011

Comentario de Clara Sánchez, autora de 'Presentimientos'



El pasado 12 de abril recibí un correo de la escritora de 'Presentimientos', Clara Sánchez, aunque está publicado en los comentarios del blog, en esta entrada os pongo el texto:



Queridas amigas y amigos, no sabéis la ilusión que me hace que hayáis Leído y comentado mi novela "Presentimientos". En ella he puesto mucho de lo soy, de mis sueños y de la sensación que siempre tengo de vivir en un mundo inestable. Y de que mi vida está formada de realidad y también de mucha irrealidad y que en el fondo todo es igual de real. Me encantaría que nos conociéramos. Quizá cuando leáis LO QUE ESCONDE TU NOMBRE, mi última novela (Premio Nadal 2010, que por cierto ahora está teniendo un gran éxito en Italia, está en los primeros puestos de todas las clasificaciones (allí se llama de otra manera), nos podemos encontrar y cambiar impresiones. Muchos besos. Clara Sánchez.

martes, 19 de abril de 2011

Némirovsky, sus obras y adaptaciones

David Golder, cuestión de dinero

   David Golder es la primera novela que escribió, y que en 1929, envió a la Editorial Grasset. Como suele suceder en los grandes talentos artísticos, y en este caso literarios, la falta de confianza en sí misma y en su obra, la llevó a enviar dicha novela sin su nombre ni su dirección por el temor a su rechazo, lo que obligó al editor, a publicar un anuncio en la prensa para llegar a conocer a su autor, autora en este caso.
   En esta primera novela, Nèmirovsky plasma sucesos o acontecimientos autobiográficos, que en este caso vienen dados por el retrato de su protagonista David Golder (alter ego de su padre), así como de su madre, en el retrato de la mujer de éste (egocéntrica y despilfarradora hasta el límite), lo que nos transmite uno de los temas que se repiten en las novelas de Némirovsky, la importancia del dinero y el mal perverso que engendra en aquellos que lo tienen, cuando por su propia experiencia saben muy bien que el mismo muchas veces fluye sin sentido y en unas ocasiones se tiene, y en otras no.
   El gran acierto de la historia que engendra la novela, está en el magnífico retrato psicológico de su protagonista, lo que nos hace mostrarnos cercanos a un personaje hecho a sí mismo, y que es capaz de escalar desde la más grandes de las miserias a la mayor de las fortunas, eso sí, dejándose en el camino la salud, y lo que es más importante, la vida. 
   No cabe duda, que Némirovsky conoce a la perfección el mundo que retrata, y que nos sirve de constatación de una época convulsa (período entreguerras) donde los grandes negocios todavía son posibles antes del crack del 29, y en donde las miserias humanas se ponen de manifiesto, en el ambiente vacío y sin sentido de la alta sociedad, enferma de egocentrismo y egoísta hasta límites insospechados.
      Esta novela, es sin duda, una magnífica reflexión sobre la condición humana, y que además, atesora la valía de su atemporalidad.
 La adaptación a la gran pantalla de este texto de Irène Nemirovsky, es en 1930 con  la primera película sonora de Julien Duvivier (1896-1967), uno de los grandes directores del cine francés, con una magna obra cinematográfica marcada por un mundo sombrío y sin mucha esperanza, tal y como le sucede al protagonista de esta cinta. Un director que comenzó su carrera en 1919 y que no paró de trabajar hasta su muerte, llegando a acumular más de 70 títulos en su haber.                           

El Baile, la venganza de una adolescente

   El Teatre Nacional de Catalunya y el Centro Dramático Nacional presentarón a principios de 2.010 una propuesta original que combina teatro y danza. Sergi Belbel, director de El Baile, reúne en la obra el talento de las actrices Anna Lizaran y Francesca Piñón y de la bailarina Sol Picó para poner en escena, combinando movimiento y palabra. Ese mismo año, se estrenó en Hamburgo la ópera El Baile,  con música de Oscar Strasnoy.

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   Con veintisiete años de edad, Némirovsky saltó a la fama con esta breve joya literaria editada en Francia en 1930 y traducida al castellano en 1986.
   Pasados de la pobreza a la opulencia, el señor y la señora Kampf deciden organizar un baile en su nueva gran casa de París e invitar a todo el mundo para mostrar su esplendor. Madame Kampf es una nueva rica, superficial y materialista, que disfruta denigrando y ridiculizando a las demás mujeres. Cuando Madame Kampf anuncia el baile, su hija Antoinette, que acaba de cumplir catorce años, sueña con asistir a él. Pero Madame Kampf, siempre cruel con ella, no tiene ninguna intención de permitirle ir a la fiesta. El resentimiento de Antoinette hacia su madre será tan grande que acabará planeando una venganza personal. Sin lugar a dudas, la velada, el baile, será absolutamente inolvidable para Madame Kampf.
  Dotada de una afilada percepción psicológica, Némirovsky condensa en pocas páginas una historia donde la difícil relación madre-hija y el ansia de reconocimiento social se funden con la pasión por la vida y la búsqueda de la felicidad. Una obra indispensable.

OBRAS PUBLICADAS EN VIDA

Le Malentendu, 1923
L'Enfant génial. Fayard, 1927
David Golder. Grasset, 1929
Le Bal. Grasset, 1929
Les Mouches D'automne. Grasset, 1931
L'Affaire Courilof. Grasset, 1933
Le pion sur L'échier. Albin Michel, 1934
Films parlés. NRF, 1934
Le vin de solitude. Albin Michel, 1935
Jézabel. Albin Michel 1936
La proie. Albin Michel, 1938
Deux. Albin Michel, 1939
Les chiens et les loups. Albin Michel, 1940

OBRAS PUBLICADAS TRAS SU MUERTE

La vie de Tchekhov. Albin Michel, 1946
Les biens de ce monde. Albin Michel, 1947
Les feux de l'automn. Albin Michel, 1957
Dimanche et autres nouvelles. 2000
Destinées et autres nouvelles. 2004
Suite Française. Prix Renaudot, 2004
Le maître des âmes. Denoël, 2005
Chaleur de sang. Denoël, 2007

EDICIONES EN ESPAÑOL

Las moscas de otoño o La mujer de otrora. El Aleph, 1987
Fogatas. El Aleph, 1988
La vida de Chejov. Noguer Ediciones, 1991
Los perros y los lobos. Noguer Ediciones, 1997
El baile. Salamandra, 2006
David Golder. RBA Libros, 2006
Suite francesa. RBA Libros, 2007
El ardor de la sangre. Salamandra, 2007

lunes, 18 de abril de 2011

14 de junio de 1940

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1940, Marcha de la victoria alemana sobre París. 

   París se había salvado a duras penas de ser ocupada durante la Primera Guerra Mundial, porque las fuerzas alemanas estuvieron a 38 kilómetros de la ciudad en la batalla del Marne y hasta las taxis parisinos se improvisaron como ambulancias para traer heridos del frente, mientras el trueno de los cañones se escuchaba claramente desde los Campos Eliseos. Pero la guerra de 1939 tuvo otra dinámica y el relámpago motorizado que los alemanes llamaron blitzkrieg rompió en 1940 las líneas francesas, empujo a los ejércitos aliados hacia la Costa del Canal de la Mancha y luego fue bajando hacia París, abandonada por el gobierno, desprovista y de mayores defensas y declarada ciudad abierta para salvar su patrimonio de la destrucción.  
El mismo día 14 de junio de 1940 se anunció
 la caída de París por los alemanes

   La capital cayó el 14 de junio de 1940 y así comenzaran cuatro años de ocupación que tendría su dramatismo, sus bordes trágicos, su folclore y hasta sus contradicciones. Para los franceses la caída de París fue un hecho inesperado, humillante y por cierto emblemático: significaba la derrota de un estilo de vida ante la embestida del totalitarismo, la caída simbólica de una Europa democrática bajo la jactancia hitleriana en el apogeo de su expansionismo. Mientras la ciudad se acostumbraba a ver las tropas de la Wehrmacht desfilando por los bulevares, Francia firmó su capitulación en el mismo vagón de ferrocarril ubicado en el bosque Compiegne donde se había firmado en 1918 la derrota alemana ; Hitler insistió en utilizar ese decorado.
   En el sur del país, en la zona que los alemanes no ocuparon, el Mariscal Petaín estableció el dócil gobierno de Vichy que colaboraría en muchos sentidos con los nazis y revelaría la ambigüedad de comportamiento de una parte del ejercito, la política y hasta la cultura francesa. Alguna gente famosa también colaboro con los ocupantes; esa lista incluye entre a otros a Sacha Guitry, Jean Cocteau, Arletty, Gabrielle Chanel o Maurice Chevalier, aunque varios de ellos dieron después complicadas explicaciones para excusar su conducta. Otra gente famosa prefirió abandonar el país, como Luis Louvet, Michele Morgan, Rene Clair, Jean Gabín, antes de convivir con los vencedores. Y por fin otro sector de celebridades supo integrarse de al movimiento de la Resistencia que iría creciendo a medida que pasaban esos años de prueba. Como ejemplo extremo de que algunos grupos no tuvieron frente al enemigo una actitud digna, el Partido Comunista Francés ordeno a sus militantes a no combatir a los ocupantes alemanes y esa orden se mantuvo hasta junio de 1941, cuando Hitler invadió la Unión Soviética. Previamente, el Reich estaba ligado a Stalin por el pacto de no agresión, de manera que la obediencia a Moscú obligaba a los comunistas franceses a aceptar la ocupación con mansedumbre.

23 de junio de 1.941. Hitler visita París
  El 28 de junio, entre las 6 y las 9 de la mañana, el Fuhrer visito París por única vez en su vida. Le gusto la Madeleine, le decepciono el Panteón y considero que el Sagrado Corazón era 'un espanto'. A esa altura, De Gaulle había levantado vuelo hacia Londres y emitía desde allí su histórico llamado a los franceses. En París la vida recuperaba poco a poco cierta normalidad, reabrían los teatros y los restaurantes, la gente volvía a hacer cola delante de los cines.
   Dos años después, la policía de la capital mostraría su vocación colaboracionista al organizar la gran redada contra los judíos de París, agruparlos en el Velódromo de Invierno y contribuir a embarcarlos en trenes hacia los campos de concentración.
 La toma de París fue la culminación de ese choque y de la ascendente trayectoria bélica del nazismo. La ciudad seria liberada el 25 de agosto de 1944, en un tramo decisivo de la contraofensiva aliada que se había iniciado el 4 de junio con la invasión de Normandia.
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1944. Liberación de París
   Para esa liberación, las columnas militares que entraron en la capital eran francesas y estaban encabezadas por el General Leclerc ; los ingleses y norteamericanos llegaron detrás. El testimonio más vivido sobre los años de ocupación debe buscarse ahora en los libros y seguramente en el cine, porque ciertas películas dotadas de notable capacidad de reconstrucción de aquel periodo, como El otro Señor Klein de Joseph Losey, transmite de manera perdurable los claroscuros de una emergencia en que la Ciudad Luz se apagó.

sábado, 16 de abril de 2011

Irène Némirovsky


Irène Némirovsky

    Irène

   Hija de un banquero, huye con su familia de Rusia tras la revolución, en 1918, con sólo quince años, para refugiarse en Francia, donde se desarrolla su vida y su carrera literaria.
   Desde muy joven critica ferozmente a la burguesía judía utilizando el profundo conocimiento que la cercanía a esa opulenta clase social, a la que pertenece, le proporciona.
   Irène Némirovsky conoció el odio, a través de su madre, belleza frívola a la que la hija recordaba que los seres humanos envejecen y se afean; por eso, la detestó y mantuvo siempre a una distancia.
   Nacida en 1903, en Kiev, Irène se volcó en los estudios y llegó a dominar siete idiomas, sobre todo el francés, en el que más tarde escribiría sus libros. Pese a su fortuna, la familia, por ser judía se vio hostigada ya en Rusia en el tiempo de los zares, donde el antisemitismo campeaba. Luego, al triunfar la revolución bolchevique, fue expropiada y debió huir, a Finlandia y Suecia primero y, finalmente, a Francia, donde se instaló en 1920. También allí el antisemitismo hacía de las suyas y, pese a sus múltiples empeños, ni Irène ni su marido, Michel Epstein, banquero como su suegro, pudieron obtener la nacionalidad francesa. Su condición de parias sellaría su ruina durante la ocupación alemana.
Irène, su marido Michel Epstein y sus hijas
   En los años veinte, sus novelas tuvieron éxito, sobre todo, David Golder, llevada al cine por Julien Duvivier. La autora recogía a menudo los estereotipos del racismo antijudío, como su supuesta avidez por el dinero y su resistencia a integrarse en las sociedades de las que formaban parte.
   Su conversión al catolicismo en 1939, religión en la que fueron bautizadas también las dos hijas de la pareja, Denise y Elizabeth, no les sirvió de nada cuando llegaron los nazis y dictaron las primeras medidas de “arianización” de Francia, a las que el Gobierno de Vichy, presidido por el mariscal Pétain, prestó diligente apoyo.
   Irène y Michel fueron expropiados de sus bienes y expulsados de sus trabajos. Ella sólo pudo publicar a partir de entonces con seudónimo, gracias a la complicidad de su editorial (Albin Michel).
Como carecían de la nacionalidad francesa debieron permanecer en la zona ocupada, registrarse como judíos y llevar cosida en la ropa la estrella amarilla de David. Se retiraron de París al pueblo de Issy-l’Évêque, donde pasarían los dos últimos años de su vida, soportando las peores humillaciones y viviendo en la inseguridad y el miedo. El 13 de julio de 1942 los gendarmes franceses arrestaron a Irène. La enviaron primero a un campo de concentración en Pithiviers, y luego a Auschwitz, donde fue gaseada y exterminada. La misma suerte correría su esposo, pocos meses después.
Iréne y sus dos hijas, Denise y Elizabeth
   Las dos pequeñas, Denise y Elizabeth, se salvaron de milagro de perecer como sus padres. Sobrevivieron gracias a una antigua niñera, que, escondiéndolas en establos, conventos, refugios de pastores y casas de amigos, consiguió eludir a la gendarmería que persiguió a las niñas por toda Francia durante años. La abuela, una rica rodeada de gigolós, en Niza, se negó a recibir a las nietas y, a través de la puerta, les gritó: “¡Si se han quedado huérfanas, lárguense a un hospicio!”. En su peregrinar, las niñas arrastraban una maleta con recuerdos y cosas personales de la madre. Entre ellas había unos cuadernos borroneados con letra menudita, de araña. Ni Denise ni Elizabeth se animaron a leerlos, pensando que ese diario o memoria final de su progenitora, sería demasiado desgarrador para las hijas. Cuando se animaron por fin a hacerlo, 60 años más tarde, descubrieron que era una novela: Suite francesa.
Fuente: Mario Vargas Llosa. Bajo el oprobio. El País, Madrid,  22 de agosto de 2010. Opinión. Pág. 21.
                                                    
Manuscrito de 'Suite francesa'
       Suite francesa empieza con sonidos, como su título musical indica; los alemanes bombardean París. Siguen las notas de una fuga; la de los personajes que huyen cargando sus más ligeros miedos, que se cruzan sin encontrarse, se roban comida y gasolina, se reconocen o se niegan, raudos unas veces y ralentizados y silenciosos otras siguen, buscan, temen, se aman deprisa, se separan. Némirovsky los observa a todos desde la misma distancia, para ello se vale de la descripción de lo cotidiano. 
   Llegan a una aldea francesa que será el escenario principal de esta novela y Némirovsky cuenta el encuentro entre los parisinos y los aldeanos que los acogen y que siguen su vida apacible; los hombres jóvenes se han ido al frente, pero los que quedan se sientan a la puerta de sus casas al atardecer; conocemos a algunas jóvenes y algunos viejos que rememoran la guerra anterior.
    Las tropas alemanas que ocuparon París, de retirada hacia Rusia, hacen una larga escala en la aldea. En cada casa se aloja un alemán y entre los personajes se establecen otra vez gestos y luego lazos que van individualizando a los recién llegados hasta hacer secundarios, difícilmente entendibles, los uniformes, los bandos y las nacionalidades.
   Suite francesa es ante todo un libro testimonial, Irène Némirovsky lo escribió mientras acaecían los hechos que describe y no pudo terminarlo porque su condición de rusa y judía fueron suficientes para que los nazis, sin tiempo para los detalles, la hicieran desaparecer en un campo de concentración. 
   Irène Némirovsky soñaba con una obra de la magnitud de Guerra y paz, con unas mil páginas y cinco partes: Tempestad en junio, Dolce, Cautividad, Batallas y La paz, ese sueño se truncó por ese crimen y lo único que la autora legó a la posteridad fueron las dos primeras piezas.
   Concibió su obra como un retrato de la sociedad francesa de su tiempo ante unos acontecimientos convulsos que está viviendo o acaba de vivir, como son la humillante derrota frente a Alemania en 1940 y la posterior ocupación de su territorio por parte del III Reich.
   Mención aparte merece la historia del manuscrito de esta obra, la autora fue escribiendo este libro en un cuaderno de notas y en una letra minúscula, para ahorrar papel, durante el tiempo que estuvo residiendo en Issy-l’Évêque, pueblo ocupado por un destacamento de la Wehrmacht.
   Al ser detenida y enviada a Auschwitz en 1942, el manuscrito pasa a manos de su marido, que sería detenido y deportado por las autoridades nazis meses después. Nunca se volvió a saber nada más de ellos.
Denise Epstein, hija de Irène Némirovsky
Sus dos hijas, gracias al valor de su niñera, pudieron huir a tiempo y refugiarse en un internado católico y, a punto de ser descubiertas, en una bodega. Con ellas viajaba, inseparable, el famoso cuaderno. Durante mucho tiempo, la hija de la autora, Denise Epstein, no se atrevió a abrirlo, ya que le traía recuerdos muy dolorosos.
Muchos años después, junto a su hermana Elizabeth, decidió donarlo al 'Instituto para la Memoria de la Edición Contemporánea'. Poco a poco, al ir descifrando las palabras con la ayuda de una gran lupa, empezó a aparecer ante sus ojos no un diario íntimo, como ella esperaba, sino ante un retrato violento, lúcido y realista de la Francia y de los franceses de los primeros años de la Segunda Guerra Mundial.
   La novela muestra cómo la vida es siempre más rica y sutil que las convicciones políticas y las ideologías y cómo puede a veces sobreponerse a los odios, las enemistades y las pasiones e imponer la sensatez y la racionalidad.
    Leyendo las notas de Irène es evidente que pretendía hacer una gran obra, una obra que trascendiese: "No olvidar nunca que la guerra acabará y que toda la parte histórica palidecerá. Tratar de introducir el máximo de cosas, de debates... que puedan interesar a la gente en 1953 o en 2052"

martes, 5 de abril de 2011

PRÓXIMA REUNIÓN MARTES, 3 DE MAYO (18.00 Horas)

Suite francesa de Irène Némirovsky
  
   El descubrimiento de un manuscrito perdido de Irène Némirovsky causó una auténtica conmoción en el mundo editorial francés y europeo. Novela excepcional escrita en condiciones excepcionales, Suite francesa retrata con maestría una época fundamental de la Europa del siglo XX. 
   Imbuida de un claro componente autobiográfico, Suite francesa se inicia en París los días previos a la invasión alemana, en un clima de incertidumbre e incredulidad. Enseguida, tras las primeras bombas, miles de familias se lanzan a las carreteras en coche, en bicicleta o a pie.
   Némirovsky dibuja con precisión las escenas, unas conmovedoras y otras grotescas, que se suceden en el camino: ricos burgueses angustiados, amantes abandonadas, ancianos olvidados en el viaje, los bombardeos sobre la población indefensa, las artimañas para conseguir agua, comida y gasolina. A medida que los alemanes van tomando posesión del país, se vislumbra un desmoronamiento del orden social imperante y el nacimiento de una nueva época.  

lunes, 4 de abril de 2011

REUNIÓN MARTES 5 DE ABRIL, A LAS 17.00 HORAS

 

Os espero el martes 5 de abril a las 17.00 horas en la Biblioteca Salvador García Aguilar para hablar de Clara Sánchez y su 'Presentimientos'. Tenemos una cita con Julia, Félix y Tito y el mar de fondo. No faltéis. Un saludo. Carolina