II Encuentro Clubes de Lectura

II Encuentro de Clubes de Lectura. Mazarrón 2017

"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" Emily Dickinson

lunes, 2 de marzo de 2015

Próxima reunión 3 de marzo de 2015


A las 5 y media en punto en...


Y después... Videoconferencia desde Buenos Aires con Federico Andahazi, autor de


El anatomista
    
    El héroe de esta novela es Mateo Colón, un anatomista del Renacimiento que al enamorarse de una prostituta veneciana, Mona Sofía, emprende la búsqueda de algún tipo de pócima que le permita conseguir su amor. El anatomista da comienzo así, nada más ni nada menos, a la ardua exploración de la misteriosa naturaleza de las mujeres. Es nuestro héroe un hombre avanzado a su tiempo, y en su audacia decide experimentar con prostitutas y, algo totalmente prohibido en la época, con la disección de cadáveres. Lo que descubre Mateo Colón en pleno siglo XVI es, tal como lo fuera América para su homónimo, una dulce tierra hallada: el Amor Veneris, equivalente anatómico del kleitoris, hasta entonces desconocido en Occidente. Pero al intentar hacerlo público, Colón debe hacer frente al despiadado poder de la Inquisición, lo cual le supone verse envuelto en un proceso vertiginoso. Federico Andahazi ha construido una novela apasionante y ha recreado la época renacentista no sólo en sus costumbres sino en su sistema de pensamiento. El autor le imprime un ritmo sostenido al relato así como al impecable manejo de la intriga --sin soslayar el humor y la ironía-- que convierten a El anatomista, y a su autor, en una impactante revelación.

Por qué soy escritor por Federico Andahazi

"Puedo fechar con precisión el momento en que decidí ser escritor. Fue el 24 de marzo del ’76, durante la madrugada posterior al golpe militar. Yo tenía trece años. Recuerdo aquella noche como un largo y aciago funeral. La familia se había reunido en casa de mis abuelos. Cenamos en silencio. Pasada la medianoche, mi abuelo se levantó de la mesa y, sin decir palabra, fue hasta la biblioteca. Todos vimos cómo empezaba a bajar los libros de los anaqueles agrupándolos en atados hechos con hilo sisal. Nadie se atrevía a preguntarle nada. Fue una tarea ardua; trabajaba con un gesto concentrado y no permitía que nadie le ayudara. Aquella biblioteca era su vida.   Mi abuelo, Samuel Merlín, el padre de mi madre, había llegado a la Argentina en 1912 desde la devastada Rusia. Tenía cinco años. Trabajó desde el mismo día en que llegó al país vendiendo diarios en la calle. Así, voceando los titulares, aprendió a hablar el castellano. Años más tarde, de vender diarios pasó a vender libros y ya, en la adultez, a editarlos. Su desdén por el mercado hizo que fundiera tantas editoriales como las que fundara. Su última editorial llevaba su nombre: Merlín. Sin posibilidades de recuperarse de la ruina económica, trabajó para diversos sellos; el último fue EUDEBA.
El hecho es que, en su vejez, tenía una sola posesión: la colosal biblioteca que, como he dicho, era la historia de su vida. Mi abuelo no ignoraba que la enorme cantidad de bibliografía política la convertía en un peligro para su familia. De modo que aquella madrugada, cuando hizo el último atado, antes de que despuntara el alba, llevó todos los libros a un terreno baldío frente a su casa, al otro lado de la calle Ayacucho, y fue quemándolos uno a uno. Pude presenciar aquella escena desde el balcón. Era un hombre duro, un inmigrante curtido en el rigor de la guerra y el exilio. Iluminado por el fuego, fue la única vez que lo vi quebrado. Era como verlo inmolarse. De hecho, sobrevivió pocos años a la quema de su propia biblioteca.
Desde entonces, cada vez que pongo punto final a un libro de mi modesta autoría, no puedo evitar la ilusoria convicción de estar restituyendo un volumen a la biblioteca perdida de mi abuelo."

Mateo Colombo, el anatomista

"Tu tiempo se acabó"

   
   A este cirujano del Renacimiento se le debe, entre otros hallazgos, el descubrimiento de la circulación pulmonar, cincuenta años antes de implantarse la Teoría de la circulación sistémica de Harvey, de hecho las crónicas refieren que éste se basó en los trabajos de Colombo para su Teoría circulatoria.
    Fue Colombo el primero que dijo que la lente del cristalino se ubica en la parte anterior del ojo no en el centro. Fue el primero que describió la expansión de las arterias con cada latido cardiaco. Fue el primero que describió que la válvula pulmonar del corazón se cierra durante la diástole impidiendo el reflujo.    

   Describió el clítoris, llamado por él Placer de Venus en su obra De re anatomica (1559), aun cuando Falloppio también se atribuía dicha descripción, y Bartholino en el siglo XVII descartó ambas afirmaciones pues ya era conocido por anatomistas del siglo II A.C.
   Mateo Realdo Colombo fue el médico que le hizo la autopsia a Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús en 1559 encontrándole cálculos en la vía biliar.

   Y es el protagonista de la novela del escritor argentino Federico Andahazi, El anatomista (1996).    
   Realmente esta es una historia, en la bella Venecia, de un amor imposible. El de Mateo Realdo Colón hacia Mona Sofía, una de las putas más codiciadas de la época por su belleza, que tenía un gran talento para ejercer la prostitución.
  Conseguir los favores de Mona Sofía y el hecho de poseer este anatomista un espíritu curioso harán que enfatice sus esfuerzos en buscar la llave del amor de esta prostituta. He ahí el comienzo de un largo camino en busca de la pócima con la que pudiese conseguir el amor de esta mujer, juntando hierbas de distinta clases, de todos los lugares posibles, casi terminando en la miseria por conseguir lo que para él sería su "América", su "Amor Veneris".
    Y entonces apareció Inés de Torremolinos, una acaudalada señora de Florencia, viuda y con gran remordimiento al no haber podido darle un hijo varón a su marido, que para limpiar esa culpa se dedica a la caridad y al servicio a los más necesitados. Ciertamente se hubiera convertido en una santa pero nadie sabe las vueltas que da la vida, que terminó quemada junto a sus hijas bajo el cargo de brujería.
 
Eva de Alberto Durero (1507)
Con ella Mateo descubrió el clítoris, que para él era la llave para conseguir el amor de las mujeres, y la creación de un nuevo estilo de mujer que desencadenará una tragedia.

   La tragedia se da cuando Mateo Colón trata de publicar su obra y se encuentra con la Inquisición, ya que se consideraba estos descubrimientos como inclinaciones diabólicas que derivaban en procesos que terminaban en la hoguera.
    En la defensa de Mateo Colón, que tiene diecinueve partes, se puede leer sobre la concepción de la mujer como ser físico, la mujer no tenia derechos, se pensaba que solo servían para la supervivencia de la especie y nada más, se pensaba que todos los males de la humanidad venían por parte de la mujer.
    Federico Andahazi, en la novela también hace alusión a la idea, de superioridad del hombre, sobre la mujer, la no tenencia de un alma, por parte de la mujer, lo que la vuelve más propensa al pecado y más apta para ser engañada por este, cuando el hombre en esta época era igual o más pecador que las féminas, con la única diferencia que estos se escondían para cometer sus pecados y el hecho de tener alma los podía liberar, cosa que no ocurría con las mujeres. 
    Finalmente el  Amor Veneris de Colón, es visto por él como una especie de alma para la mujer y que esta puede hacer que la mujer pierda su voluntad,  pero esto no le sirvió para conquistar a su amada Mona Sofía, que murió de sífilis frente a sus ojos, y que en su último suspiro le dijo como en las veces que le visitó en su burdel "Tu tiempo se acabó". El anatomista nunca logró lo que se propuso, pero brindó nuevos conocimientos a la humanidad, y en especial de ese ser tan sublime como es la mujer.