lunes, 4 de septiembre de 2017

Mahi Binebine

Una invitación a la reflexión
    
   Mahi Binebine es el pintor más conocido de Marruecos pero es también novelista. Sus pinturas forman parte de la colección permanente del museo Guggenheim de Nueva York.  
   Primero fue profesor de matemáticas pero abandonó muy rápidamente la enseñanza para dedicarse a la pintura, la escultura y a la escritura.
   Nace en Marrakech en el año 1959, aunque ha pasado buena parte de su vida fuera de su país natal. Binebine se instala en París en 1980 para proseguir allí sus estudios de matemáticas, materia que enseña durante ocho años. Luego se dedica a la escritura y a la pintura. Binebine ha sabido reflejar algunos de los problemas sociales más acuciantes que afectan a la orilla Este del Mediterráneo, como la expansión del islamismo violento, la desesperanza de una juventud que representa el 60% de la población de la región, la inmigración ilegal o las mafias que controlan los flujos migratorios.
   Emigra a Nueva York del 1994 al 1999 y vuelve a Marrakech en 2002 donde vive y trabaja actualmente.
  
De lo que encuentra a su regreso a Marruecos nace su novela más conocida, Los caballos de Dios (Alfaguara, 2015), cuyo título original es Las estrellas de Sidi Moumen (Flammarion 2010), obra ha sido traducida en varias lenguas y adaptada al cine por el director de cine Nabil Ayouch.
   Pese a los temas de sus libros, como La patera (Akal, 2000), Polen (Akal, 2003), Historias de Marrakech (Abada, 2005), Le seigneur vous le rendra o Tierra de la sombra quemada,
Binebine destila buen humor y esperanza, porque está convencido de que, aun así, las cosas pueden cambiar en Marruecos y ya lo están haciendo, aunque poco a poco. "Podemos salvar ese país. La sociedad civil es extraordinaria", asegura este artista multidisciplinar.
    En el Último viaje de Mamaya, el autor recurre a un episodio de su propia historia familiar. Su hermano Aziz fue uno de los jóvenes oficiales que habían participado en el fallido golpe de Estado contra el rey Hassan II en 1971. Durante 18 años, fue encarcelado en el campo del desierto de Tazmamart, en condiciones de brutalidad inimaginable y casi indescriptible. De los 56 presos, sólo la mitad sobrevivieron, entre ellos, Aziz Binebine.

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