II Encuentro Clubes de Lectura

II Encuentro de Clubes de Lectura. Mazarrón 2017

"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" Emily Dickinson

lunes, 27 de enero de 2014

Paolo Giordano

Sobrevivir al éxito 
            


   Si publicas tu primera novela con 26 años y vendes siete millones de ejemplares, es motivo más que suficiente para sentirse feliz y realizado. Pero tras la fiesta de ventas masivas, premios de todos los colores y palmadas en la espalda de la crítica viene la resaca. ¿Y ahora qué diablos escribo para estar a la altura de todas las expectativas que he creado? Pues eso mismo, así resumido, es lo que le pasó a Paolo Giordano (Turín, 1982) cuando saboreó el éxito con su primer libro, La soledad de los números primos (2008). 
   El italiano, con formación en Física Teórica en la Universidad de Turín, cultivó las letras sólo como una forma de escape. Así, sin quererlo, la historia de amor entre Mattia y Alice, dos chicos con profundos traumas en su infancia, obtuvo récord en ventas, se convirtió en película y le hizo merecedor del prestigioso Premio Strega, transformándolo en una figura famosa en Italia.   
   Para Giordano, el recuerdo del fenómeno que significó su debut es dulce y agrío: “Fue un éxito muy veloz y no estaba verdaderamente preparado, fue algo violento. No conseguí disfrutarlo. Por otro lado, me dio la oportunidad de dedicarme sólo a escribir, de tomarme todo el tiempo que necesitaba, y esta no es una libertad que muchos tienen. El éxito no es una buena ambición para la escritura, realmente no se puede escribir una buena novela sólo para alcanzar él éxito”.
   Hace cinco años que entró a la escena literaria, y el escritor vuelve a retomarla en 2013 con su novela coral, El cuerpo humano. 

   A Giordano no le ha resultado nada fácil completar ese proceso por segunda vez. El camino hasta tener entre sus manos las casi 400 páginas de esta novela en la que narra las andanzas (interiores y exteriores) de un regimiento del ejército italiano desplegado en Afganistán, ha estado plagado de complicaciones. 
 "He tenido que matar muchos fantasmas antes de recorrerlo hasta el final". En estos cinco años Giordano ha batallado en el interior de su conciencia con sus complejos e inseguridades. En esa lucha muchas veces ha perdido pie y ha acabado sumergido en estados cercanos a la depresión. "Tras un tiempo sin sacar nada digno adelante, decidí aislarme del mundo en Apulia, frente al mar". Pensaba que la soledad le serviría para concentrarse con la suficiente intensidad con la que cuajar en prosa algunas de sus ideas. Pero no. "Acabé deprimido balanceándome en una hamaca y matando a manotazos los mosquitos que me asediaban". 
   Con la moral bajo mínimos, volvió a Turín y le enseñó a su pareja,que es editora, lo que había escrito. "Déjalo correr. No merece la pena", le dijo ella. Ahí tocó fondo. 
 

   Así de mal andaba el pobre de Giordano cuando dos factores convergieron para sacarle del atolladero. Primero fue el orgullo y luego surgió la posibilidad de viajar a Afganistán para recabar el material necesario para confeccionar un reportaje. Este reportaje se convirtió en El cuerpo humano.
   "Quería un indicio de que, para mí, la historia continuaba. La soledad de los números primos se ocupa de la vida hasta el final de la adolescencia y El cuerpo humano narra la experiencia de los diez años posteriores. Tanto Mattia como Egitto son la imagen más precisa de mí mismo al inicio de cada libro. Al escribir la historia familiar del teniente Egitto me di cuenta que la guerra en abstracto se parece mucho a la que se puede desarrollar en el seno de una familia. Es la conexión sentimental entre los dos tipos de guerras, que hay que mantener, porque nos concierne a todos, no es algo lejano."
   Es en este punto donde reconocemos al Giordano de La soledad de los números primos, el que pone el dedo en la llaga de asuntos que quedaron pendientes entre padres e hijos, o hermanos, o maridos y mujeres. 
   En ese laberinto donde su escritura resulta tan incisiva vuelve a brillar el bisturí con el que escribe. "Los traumas familiares son el motor de mi trabajo como escritor. Sí, he estado en Afganistán, en la guerra. Pero yo las peores guerras las he visto dentro de las familias. Y es ahí por donde seguirá avanzando mi obra"
   Superada la transición, Giordano está preparando el borrador de su tercera novela. “Aún no puedo contar nada, pero espero publicarla a mediados de 2014”, adelanta.

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