II Encuentro Clubes de Lectura

II Encuentro de Clubes de Lectura. Mazarrón 2017

"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" Emily Dickinson

miércoles, 25 de noviembre de 2015

El Gatopardo de Visconti

En milímetros
     

   El Gatopardo es una película mítica estrenada en 1963 y que consiguió la Palma de Oro en Cannes de esa edición. Es un filme de una intensa belleza, decadente y crepuscular que además contó con un excepcional reparto, ya que a las órdenes de Luchino Visconti, el director encargado de llevar al cine la versión de la novela homónima de Lampedusa (1958), se pusieron Burt Lancaster, que consigue con su interpretación que no se pueda pensar en Don Fabrizio sin ver su rostro, un Alain Delon dando el nivel y una Claudia Cardinale, en el esplendor de su belleza, que es capaz de robar las escenas a quien se le ponga por delante.
    El largo baile central es antológico y ya forma parte del imaginario popular contemporáneo. A través de él, Visconti va entrelazando historias, miserias, virtudes con una visión crítica, mordaz a veces, y en algunos casos cínica.
  


   El Gatopardo está ambientada en la época de la unificación de Italia en torno al Piamonte, cuyo artífice fue Cavour. La acción se desarrolla en Palermo y los protagonistas son Don Fabrizio, Príncipe de Salina (Burt Lancaster), y su familia, cuya vida se ve alterada tras la invasión de Sicilia por las tropas de Garibaldi (1860). Para alejarse de los disturbios, la familia se refugia en la casa de campo que posee en Donnafugata en compañía del joven Tancredi (Alain Delon), sobrino predilecto de Don Fabrizio y simpatizante del movimiento liberal de unificación. Éste se enamorará de Angelica (Claudia Cardinale), hija de un símbolo de la nuevas clases emerergentes, un alcalde nuevo rico y sin abolengo.
    La película, con momentos de gran belleza y toda una superproducción para lo habitual en el cine europeo de la época contó con extraordinarios añadidos como el diseño de vestuario, obra de Piero Tosi, la fotografía corrió a cargo de Giuseppe Rotunno, el lujoso diseño de vestuario estuvo en manos de Mario Garbuglia y el montaje estuvo dirigido por Mario Serandrei. La guinda final la puso la banda sonora del inigualable Nino
 Rota.

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