II Encuentro Clubes de Lectura

II Encuentro de Clubes de Lectura. Mazarrón 2017

"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" Emily Dickinson

jueves, 27 de noviembre de 2014

Los Pazos de Ulloa

Galicia, madre naturaleza
      

   El díptico narrativo formado por Los Pazos de Ulloa y La madre naturaleza constituye, sin duda alguna, la obra más célebre de Emilia Pardo Bazán (1851-1921). Si bien la novela provocó un gran escándalo a su publicación, en 1886, debido a su adscripción al naturalismo, la crudeza de las situaciones y sus descripciones se aúnan en ella con una delicada sensibilidad para el paisaje y con una decidida voluntad de descubrir, mediante el artificio novelesco, las dimensiones ocultas de la condición humana.
   La acción está ambientada en Ulloa, agreste región de Galicia, alrededor de 1866, símbolo de la sociedad rural española a fines del siglo XIX.
    Son tres los grandes temas que Pardo Bazán expone en la novela: una visión cruda, "naturalista", del campo gallego; el contraste entre la vida en la aldea y la vida en la ciudad; y la corrupción del sistema electoral basado en el caciquismo y en la ignorancia. Los temas segundo y tercero sirven de complemento al primero, que constituye el eje básico de la novela.
   La sordidez de la vida en los pazos, donde los criterios morales parecen estar ausentes, y los desmanes de la vida rural son descritos con crudeza. Es frecuente en la autora el recurso constante a las razones ambientales y médicas para explicar ciertas conductas.

   En la misma línea naturalista hay que situar el enfrentamiento entre la ciudad y la aldea. La novela simboliza el triunfo de esta última, con un Perucho vestido elegantemente, según la costumbre tradicional que exige que la sucesión nobiliaria siga la línea masculina. La hija legítima, sin embargo, va pobremente vestida, como si no fuera hija del marqués. Sabel, la mujer de la aldea, permanecerá en la casa, mientras que la mujer de la ciudad, Nucha, será tachada de infiel y morirá a causa de su debilidad física pocos meses después. Ha sido la concubina, y no la mujer legítima, quien ha dado un hijo varón al señor marqués. Pero, por otro lado, el triunfo de la aldea y de la naturaleza supone también el triunfo de la barbarie y de la injusticia. La farsa en que se convierten las elecciones y la amoralidad como criterio de conducta son ejemplos significativos.   
   Pardo Bazán plasma con fuerza los turbios manejos de los caciques de uno y otro bando; la beligerancia de buena parte del clero, que por su condición debiera permanecer neutral y se convierte, sin embargo, en agente principal de una de las facciones.    
  

   La novela comienza con la llegada del joven y recién ordenado sacerdote Julián Álvarez como capellán al poblado de Los Pazos, donde se levanta el castillo perteneciente a don Pedro Moscoso, hombre frívolo y desaprensivo, que ilegítimamente ostenta el título de marqués de Ulloa.
En Los Pazos reina el más completo desorden y abandono. Los aldeanos roban impunemente al marquesado todo cuanto pueden. Quien verdaderamente manda y administra el solar es Primitivo, astuto labriego a las órdenes de don Pedro, que no ve con buenos ojos la llegada de Julián. La hermosa Sabel, hija de Primitivo, es la amante de don Pedro (y de cualquiera que la solicite), relación propiciada por su propio padre para tener así mayor dominio sobre el amo. De estos amores ilícitos ha nacido un niño, Perucho, de quien nadie se ocupa y por ello crece salvaje, sucio y solo.
   El sacerdote desaprueba tanto saqueo y libertinaje. Con no poco esfuerzo, convence a don Pedro de que abandone su vida viciosa, elija una mujer digna y la haga su esposa. La elección recae en Nucha, virtuosa joven y además prima del marqués. El matrimonio parece aquietar al principio el desenfreno de don Pedro, pero cuando a costa de su salud Nucha da a luz una niña y no un heredero varón, Moscoso, frustrado, vuelve junto a Sabel y al escándalo de sus antiguas costumbres. Esta conducta del marido atormenta Nucha, quien finalmente muere.
    Como cabe esperar de un autor naturalista, las descripciones están cuidadas al detalle y en ellas abundan los galleguismos, y ése es uno de los aspectos por los que es recomendable escoger una edición comentada, para que nos facilite la comprensión de los mismos.


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