II Encuentro Clubes de Lectura

II Encuentro de Clubes de Lectura. Mazarrón 2017

"Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro" Emily Dickinson

viernes, 28 de marzo de 2014

La Ciudad Condal


   Novelas "Todo Barcelona"
     

   Desde el Tibidabo de Zafón a la Catedral del Mar, pasando por la Gracia de Rodoreda y el Chino de Montalbán, algunos de las novelas de mayor éxito de los últimos años desarrollan sus historias dentro de la Ciudad Condal; es el caso de La ciudad sin tiempo, La clave Gaudí o La sombra del viento. Sin embargo, no son únicamente éstas las novelas que han querido situar a sus personajes en Barcelona. 
   Un buen ejemplo de ello lo encontramos en La gangrena, título con el que Mercedes Salisachs se alzó con el Premio Planeta en 1975. Tomando como punto de partida la vida cotidiana de la burguesía catalana, la autora efectúa un pormenorizado recorrido por la Barcelona de la Exposición Universal de 1929, la Segunda República, la Guerra Civil y la dictadura franquista. 
   Asimismo, uno de los nombres más celebrados de la literatura catalana contemporánea, Mercè Rodoreda, comparte con esta autora la temática guerracivilista y las descripciones de la zona alta de la ciudad. Novelas como Aloma (1938), La plaça del Diamant (1962) o Mirall trencat (1974) constituyen una sobrecogedora radiografía de Barcelona.   
   Lejos de los hitos históricos, otros autores han optado por retratar Barcelona con una pátina más intrascendente y costumbrista. Entre este grupo de escritores se encuentra Juan Marsé, quien público en 1966 Últimas tardes con Teresa. Partiendo de la relación amorosa entre una joven burguesa y un muchacho de los bajos fondos de la Barcelona de los años 50. El mismo período es el que abarca el escritor Terenci Moix en El beso de Peter Pan (1988), un texto autobiográfico que glosa su adolescencia, ligada a la Ciutat Vella y el antiguo barrio chino barcelonés.

   Igualmente, habría que citar las obras de Manuel Vázquez Montalbán protagonizadas por el detective Pepe Carvalho. Pero no podría concluirse este recorrido sin dedicar algunas líneas a aquellas novelas recientes que han servido para recuperar el atractivo literario de Barcelona. La más exitosa e incombustible desde el punto de vista comercial, La sombra del viento (2001), de Carlos Ruiz Zafón, propone un impactante relato que tiene como escenario la Barcelona de principios del XX. La catedral del mar (2006), de Ildefonso Falcones en la que recrea el proceso de construcción de la iglesia de Santa Maria del Mar. Por su parte, La ciudad sin tiempo (2007), firmada con el pseudónimo Enrique Moriel, resume en primera persona la historia de la capital catalana desde la Edad Media, mientras que La clave Gaudí (2007), de Andreu Carranza y Esteban Martín, aplica algunos elementos de El Código da Vinci a las obras gaudinianas que se alzan en Barcelona.
    Estas novelas y otras tantas pueden constituir un excelente pretexto para acercarse al pasado y el presente de la capital catalana desde el universo de la ficción literaria. 

   
Sin embargo, la querencia de muchos escritores a situar sus tramas narrativas en la capital catalana surge varios siglos atrás.
En efecto, desde que Miguel de Cervantes convirtiese Barcelona (junto con el municipio toledano de El Toboso) en la única localidad mencionada en El Quijote, esta urbe mediterránea ha sido escenario de numerosas creaciones literarias, algunas de ellas consagradas como un verdadero éxito de crítica y público.   
   También con voluntad historicista el autor que ocupa el espacio del club, Eduardo Mendoza ha dedicado varias de sus obras a glosar la vida en la capital catalana. Así, dentro de su bibliografía se cuentan títulos como La ciudad de los prodigios (1986) , El misterio de la cripta embrujada (1978) o Mauricio o las elecciones primarias (2006). Mucho menos trascendente se revela Sin noticias de Gurb (1991), una delirante y divertida novela igualmente ambientada en la capital catalana y protagonizada por un extraterrestre.
   En Eduardo Mendoza (que es el novelista que más visiones de ha recreado) no es igual, por citar unas pocas, su Barcelona de La verdad sobre el caso Savolta, que la de La ciudad de los prodigios. Por siempre en  la obra de Mendoza van desfilando cada uno de los rostros del todo y mágico Barcelona.

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