Tras su obra más íntima aparecieron títulos como Traiciones de la memoria (2009), Testamento involuntario (2011), y La Oculta (2015), Premio Cálamo al mejor libro del año.
viernes, 3 de septiembre de 2021
Héctor Abad Faciolince
Tras su obra más íntima aparecieron títulos como Traiciones de la memoria (2009), Testamento involuntario (2011), y La Oculta (2015), Premio Cálamo al mejor libro del año.
Temporada 2021-2022
En una época donde la salud es primordial, todos los que nos reunimos un vez al mes para hablar de libros tenemos una gran responsabilidad, cumplimos una misión fundamental.
La salud de los libros depende de nosotros. El libro resiste, es fuerte. El físico convive alerta y respeto con las pantallas luminosas, pero siempre ajeno a la obsolescencia programada. No podemos descuidar algo que nos sana. Hay que cuidar a los que leen, y para que podamos mimarlos hay que apoyar a los creadores, a los editores que le dan vida, al vivero que los acogen, las librerías y las bibliotecas, para llegar así a cerrar el circuito.
Todo esto teje las rutas del futuro de la lectura. A partir de aquí ya podemos hablar de LEER y de lo que va a ser la temporada 2021-2022 del Club de Lectura de la Biblioteca Salvador García Aguilar
lunes, 31 de mayo de 2021
Cuando sale la reclusa
Cuando sale la reclusa (Siruela, 2018) es la décima y, por ahora, la última entrega de la serie del intuitivo e inclasificable comisario Adamsberg. Asistimos a una novela policíaca total. Están todos los ingredientes del género movidos por una mecánica narrativa algo compleja. La ironía en los diálogos, la equidistancia entre víctimas y verdugos y el predominio del estilo de la autora a la trama en si de la obra son elementos por los que se mueve Fred Vargas totalmente cómoda.
El comisario Jean-Baptiste Adamsberg, tras unas merecidas vacaciones en Islandia, se interesa de inmediato a su regreso a Francia por la muerte de tres ancianos a causa de las picaduras de una Loxosceles rufescens, más conocida como la Reclusa: una araña esquiva y venenosa, pero en ningún caso letal. Adamsberg, que parece ser el único intrigado por el extraño suceso, comienza a investigar a espaldas de su equipo, enredándose inadvertidamente en una delicada y compleja trama, llena de elaborados equívocos y profundas conexiones, cuyos hilos se remontan a la Edad Media. Un caso contradictorio que se escapa a cada momento de las manos del comisario, haciéndole regresar a la casilla de salida. Solo sus intuiciones, tan preclaras como dolorosas, serán capaces de devolverle la confianza que necesita para salir ileso de la red tendida por la más perfecta tejedora.
Es Adamsberg quien, como hace habitualmente, desencadena los acontecimientos por una fuerte corazonada. A partir de aquí Vargas despliega su talento para relacionar el veneno de una araña con unos sucesos del pasado que tienen su venganza en el presente. La autora ofrece un verdadero abanico de la condición humana, de cómo la venganza puede ser purificante y condicionar toda una vida.
Las revistas de ictiología de Voisenet, la cama de Mercadet, el armario de Froissy, la erudición de Danglard, los mirlos en el patio o el gato en la fotocopiadora conforman la Brigada del Distrito 13 de París. Los diálogos en ese micromundo vienen salpimentados de humor, inteligencia, sarcasmo o amor. La intriga y su resolución son previsibles, pero esto es secundario cuando en la novelística de Fred Vargas hay otros elementos que conforman su particular voz.
Gracias a la manera de trabajar de Adamsberg, el relato va y viene de París al Sur rural francés. Hay muchas referencias a la zoología, la psicología, a las reclusas/santonas del Medievo o a la lingüística, que serán definitivas en la narración. Vargas también hace guiños a la Francia provinciana, a través de la gastronomía, de las costumbres rurales o de expresiones vernáculas que quizá se pueden haber perdido en la traducción, aunque está es más que correcta.
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| Serie de televisión francesa en la que Jean-Hughes Anglade es Adamsberg, Jacques Spiesser es Danglard y Corinne Masiero es Retancourt |
La novelista francesa nos entrega a un protagonista, Adamsberg, que acaba por ver la verdad “entre brumas" en una batalla por esa ‘verdad' que a punto está de causar un cisma en su brigada, junto con la perenne lucha con el redicho comandante Danglard, y mientras lo investigado llega a su resolución o a su fin caótico.
Al final, Vargas juega con el lector ¿de verdad se ha impartido justicia?
martes, 25 de mayo de 2021
Fred Vargas
Frédérique Audoin-Rouzeau escogió un pseudónimo para firmar sus novelas de intriga. Este lo copió del de su hermana gemela, la pintora Jo Vargas que eligió ese apellido en honor al personaje de María Vargas en La condesa descalza, papel interpretado por Ava Gardner.
Fred Vargas nació en 1957 en París. Hija de un escritor surrealista y criada en un ambiente intelectual, desde pequeña debía leer los clásicos, pero disfrutaba a escondidas con las novelas policíacas. Licenciada en Historia y Arqueozoología, trabajó en el Instituto Pasteur antes de dedicarse a su labor de escritora que comenzó en 1986. Vargas escribió su primera novela policíaca Los ojos del amor y de la muerte mientras trabajaba en una excavación arqueológica en la región francesa de Borgoña y, a partir de ese momento, se convirtió en una de las novelistas más vendidas de la actualidad.
"No sé por qué comencé a devorar siendo una niña novelas de crimen e intriga, cuando nadie las leía en mi casa. Y no he dejado de hacerlo desde entonces. En cuanto a decidir escribirlas, es bastante sencillo: era arqueóloga, tenía 28 años y conocía mi oficio. Pero, a pesar del mito, desenterrar huesos, monedas, vasijas o tumbas es una ocupación bastante científica, bastante austera. De vez en cuando sentía la necesidad de ir a 'jugar' a otra parte. Una noche, después del trabajo, decidí escribir una historia de misterio para divertirme"
Así empezó todo, una carrera meteórica hasta alcanzar la cumbre del género noire y ser nombrada, por aclamación popular y de la crítica, reina de la novela policíaca del siglo XXI.
En sus novelas encontramos elementos de su particular universo: el medievo, la arqueología, el mundo de los animales y, por supuesto, el alma humana. También aparecen visiones oníricas junto a la lógica. Estas se desarrollan habitualmente en París.
Los personajes masculinos siempre son los protagonistas. Las mujeres ocupan un segundo plano. También encontramos muchos animales: perros, gatos, sapos, peces o arañas. Los animales representan un símbolo y, en muchos casos, aportan suspense al argumento. De hecho, toda su obra está plagada de símbolos, y sus personajes, de contradicciones.






