lunes, 7 de noviembre de 2016

La isla de los amores infinitos

Cubafusión
  
   La combinación de historia familiar, amor y aspectos históricos, con un estilo cuidado incluso poético, hace que la lectura de La isla de los amores infinitos resulte muy agradable tanto por la narración ágil de Daína Chaviano como por su lograda ambientación.
   La isla de los amores infinitos (Grijalbo, 2006) está encuadrada dentro de una serie que la autora ha denominado “La Habana oculta”, compuesta por cuatro obras que aunque se complementan se pueden leer de forma independiente sin problema.

   El comienzo nos traslada a un bar de Miami donde conocemos a Cecilia, una cubana que abandonó su tierra hace cuatro años para instalarse en esta ciudad, en la que a pesar del tiempo transcurrido, aún se siente una forastera a la deriva. Cecilia es una joven que lleva residiendo en Miami varios años, ciudad a la que llegó desde La Habana, aunque aún no ha encontrado su lugar ni ha encauzado su vida completamente. 
   Cecilia investiga para escribir un artículo sobre una casa fantasma que tras ser vista en Cuba, ahora ha vuelto a aparecer en Miami, para lo cual se entrevista con las personas que han tenido las visiones intentando buscar pistas que le permitan averiguar tanto la procedencia de la casa como los motivos de estas apariciones. 
Por otro lado, en un bar conoce a Amalia, una anciana que dice acudir al local todos los días a esperar a alguien y que, tras este primer encuentro, cada noche le irá relatando una parte de tres historias que siguen los pasos de una familia china, otra española y una joven africana arrancada de su tierra para ser vendida como esclava. De esta manera seguiremos el curso de la vida de estos personajes, cuyos destinos se irán entrecruzando en la isla de Cuba desde los tiempos del dominio español hasta la época actual.
    La novela se presenta dividida en seis grandes partes que se corresponden con periodos diferenciados en las vidas de los protagonistas, estando a su vez cada una dividida en capítulos no demasiado extensos, lo que da agilidad a la lectura. En las primeras partes la trama del pasado se subdivide en varias líneas argumentales, aunque progresivamente irán centrándose, quedando reducidas a una.   
Rita Montaner
   Una visión que nos aproxima a los emigrantes, en este caso cubanos aunque sus sentimientos y experiencias se pueden aplicar a los de todo el mundo, plasmando el dolor de la separación, la ruptura familiar que provoca, la perdida, la soledad o la dificultad de comenzar una nueva vida. Y por otra parte, las personas que se ven obligadas a abandonar la isla siendo interesante el fenómeno de la inmigración china en Cuba. 
   Un elemento que también juega un papel determinante en esta obra, estrechamente vinculado a la isla, es la música. Nos movemos por la historia a ritmo de bolero y observamos la importancia que tanto esta como otras melodías tienen para los cubanos. Reflejo de este aspecto son los títulos de los capítulos pues cada uno se corresponde con el de un bolero y la integración de figuras reales en la historia como Rita Montaner, Freddy, Ernesto Lecuona o Joaquín Nin.    
   Teniendo en cuenta la localización en la que transcurre la obra, encontramos a lo largo de la narración cubanismos que ayudan a la recreación del ambiente y sobre todo en la caracterización de los personajes.
   Hay que destacar l
os elementos sobrenaturales muy presentes en esta obra. Un toque original a la historia, haciendo desfilar a lo largo de las páginas seres como el duende Martinico, espíritus, la casa fantasma o personas con capacidad para interactuar con los muertos o predecir el futuro.

Fuente: El universo de los libros

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