martes, 10 de diciembre de 2024

Cadillac Ranch

El poder de la extrañeza al estilo Tocornalio


Un viaje por la Ruta 66 en compañía de insectos antropomorfos; una casa que se expande; un jardinero jubilado que cultiva la muerte con paciencia; un pintor atrapado por un éxito en el que no se reconoce; la belleza de ultramar a través de una piscina que convierte a su dueño en náufrago… Todo en primera persona. Protagonistas razonables enfrentados a situaciones extremas y fantásticas, un banquero enjaulado en su propio automóvil; un pequeño pueblo que brota en la palma de una mano… Tragedias narradas, a veces en broma, que nos provoca una leve sonrisa o una cara de estupefacción.

Cadillac Ranch (Sloper, 2023) es el primer libro recopilatorio de relatos de Antonio Tocornal. Algunos de ellos, premiados en importantes certámenes internacionales del género. La obra ha obtenido el XXX Premio Andalucía de la Crítica 2023 en la categoría de Relatos y es el merecido XXI Premio Setenil 2024 al mejor libro de relatos publicado en España en 2023.

El título, que corresponde al primer relato, hace referencia a una escultura pública situada en Amarillo, Texas, dentro de la Ruta 66, que materializada en un principio en un campo de trigo por los arquitectos Chip Lord y Doug Michels y por el estudiante de arte Hudson Márquez, en 1997, fue movida tres kilómetros, situándola cerca de la Interestatal 40. Consiste en diez Cadillac semienterrados mirando hacia el oeste "en el mismo ángulo que las pirámides de Keops" y que muestran sus aletas traseras.
A finales de la década de los 70, muchos 'artistas anónimos' comenzaron a pintarlos con spray, algo que se ha convertido en una costumbre por los visitantes, a pesar de ser una acción ilegal, siendo una obra de arte viva. Algunos artistas han llevado el Cadillac Ranch a la música, como Bruce Springsteen, o a la gran pantalla, como los creadores de la película Cars. 

Cadillac Ranch incluye quince relatos en los que la soledad del ser humano y la convivencia con una muerte posible ocupan el lugar central. Los protagonistas se ven a menudo confrontados con un elemento insólito, una sorpresa o más de una, que trastoca su rutina, cuya resolución desafía, no tanto a los lectores, como al propio escritor, porque no existe nada más asombroso que nuestro mundo.

Antonio Tocornal domina su prosa cambiando de registro en cada texto, utilizando la elipsis para dar importancia a lo que no está pero se percibe. Mantiene un hilo conductor que juega con lo irreal partiendo de lo real, lo inexplicable, lo onírico y lo inquietante, pero siempre sustentado por un tono de ligero humor. Consigue meter al lector en la piel del protagonista de cada narración. Un protagonista que acepta su situación sin dramas, con unos finales que siempre sorprenden.

Tocornal es un escritor con personalidad propia que busca que nos removamos, sin agotar ni malgastar las palabras, a través de historias realistas pero con un punto absurdo, como Cara de mujer con tres ojos, o Hanami, a otras inquietantes como Cacharritos, la pesadilla de En el paréntesis del mundo o la bellísima Ultramar. Otras, sin embargo, podrían calificarse de hiperrealistas, como la claustrofóbica Tal vez un hogar o Un pueblo pequeño y pintoresco. También hay alguna historia por la que sobrevuela el misterio o la intriga, como en Cuarto cerrado, o La Misión o de deliciosa ensoñación, en el caso de Ya no hay luciérnagas. Lo insólito es una narración con un toque de absurdidad, como la inquietante Ayúdeme a salir.

Cadillac Ranch es un descubrimiento increíble donde Antonio Tocornal, o sus moscas, nos ofrece un libro que nos angustia, pero que nos hace pensar y pensarnos, haciendo creíble lo increíble con su ficción.

martes, 3 de diciembre de 2024

Antonio Tocornal

En estado de gracia


Antonio Tocornal es, ante todo, lector. Si escribe es por algo circunstancial: porque la lectura le ha conducido, sin darse cuenta y sin darse alternativas, hasta la escritura.

Nacido en San Fernando, Cádiz, se instaló en Mallorca rodeado de naturaleza mediterránea y bien acompañado de sus perros, después de haber estudiado Bellas Artes en Sevilla y de haber vivido en París desde 1984 hasta 1991.

Obsesivo; se afana siempre en encontrar la palabra precisa; tanto en textos propios como ajenos. Tuvo que esperar hasta bien cumplidos los cuarenta para considerar que algunos de sus textos podían ser publicados sin que ello me fuese a causar demasiado rubor al pasar el tiempo.

Desde hace unos años se dedica a leer a tiempo completo; a escribir únicamente cuando tiene algo que contar, y a asesorar a otros escritores que confían en su criterio para intentar mejorar sus manuscritos.

Como docente, coordina el taller literario “Oro escondido” en Palma de Mallorca en colaboración con la Escuela de Narrativa Fuentetaja, e imparte una asignatura de narrativa en un máster en Mediación Ficcional y Creación Literaria de la Universidad de Granada.

Conserva su independencia como escritor. No estando comprometido con ninguna editorial salvo en publicaciones puntuales, y tampoco está ligado a ninguna agencia literaria.
"Una de las mayores satisfacciones que me ha dado la literatura es la cantidad de amigos que me he ido cruzando por los caminos"

 


Se estrenó en 2013 con la novela La ley de los similares (2013). Una obra que narra la desapasionada vida de un matrimonio casado veinticinco años atrás, vencido y desgastado por la monotonía. Bernabé y Matilde, se niegan a continuar con la invariable rutina y las dos partes han decidido tomar una decisión a escondidas uno del otro; el matrimonio por falta de amor, que no por odio, debe terminar.

En 2018 publicó La noche en que pude haber visto tocar a Dizzy Gillespie (XXII Premio de Novela Vargas Llosa, 2017) Una novela de identidades, en un París ochentero, autobiográfico. Músicos, pintores, escultores, poetas, fotógrafos, camellos, vagabundos y prostitutas. Nos encontramos dentro del movimiento cultural de la época y de esos llamados artistas de vanguardia, todo ello aderezado con humor y jazz.

Con Bajamares (2020) (XIX Premio de Novela Corta Diputación de Córdoba, 2018) llega una novela peculiar, en unos momentos en los que el aislamiento es preceptivo, y cuya lectura lleva a simpatizar con el protagonista de la narración. Una narración sobre la soledad gozosa, buscada, todo un canto a la vida interior. En el imaginario islote Roque Espino, un joven, recién acabado el servicio militar, elige confinarse allí como guardafaros y vivir en aislamiento casi total el resto de su vida. Sesenta años, más o menos, pasará en la isla. Es la soledad de alguien que se siente más parte de la naturaleza que de la sociedad humana.

En ese mismo año aparece Pájaros en un cielo de estaño (Premio València de Narrativa en Castellano Alfons el Magnànim, 2020). Según Elía Barceló, "una novela buena para el alma" sobre un extranjero pelirrojo con dos de sus hijos y una jaula con un pájaro pinzón que un domingo por la mañana llega a Las Almazaras, un pequeño pueblo andaluz en algún momento de la posguerra. Se instalan en una vieja granja, un cortijito en estado ruinoso en la misma linde del pueblo, que reconstruyen con sus propias manos y con escasos medios. Más tarde hacen llegar al resto de la familia: en total, un matrimonio con doce hijos y una hija.

En 2022, se publica Malasanta (XLI Premio de Novela Felipe Trigo). Malasanta nace y crece en el prostíbulo de doña Expiración, en el municipio rural de La Ciénaga. Tras más de media vida ejerciendo, consigue huir del lupanar y llegar a la ciudad donde poco a poco culminará su declive. Antonio Tocornal trata de forma descarnada algunas realidades que incomodan pero que existen en nuestra sociedad y que afectan a grandes olvidados: la prostitución como esclavitud, la sexualidad de las personas con discapacidades físicas o psíquicas, la transfobia, la soledad de los ancianos y la vulnerabilidad de los indigentes.

Y llega Cadillac Ranch (2023) (XXX Premio Andalucía de la Crítica 2023 en la categoría de Relatos, XXI Premio Setenil 2024 al mejor libro de relatos publicado en España en 2023) La obra incluye quince relatos, la mayoría breves, en los que la soledad del ser humano ocupa el lugar central; en los que los protagonistas se ven confrontados con un elemento insólito que trastoca su rutina y se presenta ante ellos como un espejo que les obliga a mirarse como nunca antes se habían visto. Un despliegue de imaginación, que en buena proporción han recibido premios en distintos certámenes de la geografía española, con un hilo conductor que juega con lo imaginario, sueños o pesadillas, lo irreal partiendo de lo real, lo inexplicable, lo onírico y lo inquietante, pero siempre sustentado por un tono de ligero humor. Consigue meter al lector en la piel del protagonista de cada narración, y hacer creíble lo increíble con su ficción.

Actualmente Antonio Tocornal se encuentra en la promoción de su última novela, Árida (I Premio Internacional de Novela Corta Francisco Ayala) Árida es un western de zombis o no tan zombis; una novela coral construida con seis voces, de tres hombres y tres mujeres, que tienen una cosa en común: todos están muertos. Es también la entrada a una dimensión intangible que se sitúa entre lo real y el trasmundo; entre la vida y la muerte.

Nos acercamos a un autor en estado de gracia, avalado por la crítica, laureado por los premios, que solo pretende seguir leyendo, o lo que es lo mismo: seguir buscando refugio en la literatura, a la espera y si en algún momento vuelve a surgir el milagro que haga brotar "una historia que contar, saber detectarla antes de que se esfume y saber hilarla de forma que pueda llegar al lector sin que me ruborice demasiado".

domingo, 3 de noviembre de 2024

Leer Lolita en Teherán

La metaliteratura

featured imagePelícula Leer Lolita en Teherán del cineasta israelí Eran Riklis (2023)

Azar Nafisi ha hecho mi trabajo en Leer Lolita en Teherán (2003), un libro sobre un club de lectura, con varias reuniones sobre distintas obras, todo ello dentro de un contexto terrible y que tratamos en un club de lectura, el nuestro.

En un club de lectura, se leen libros y se habla de ellos. Tanto desde el punto de vista puramente literario como el de los sentimientos que despiertan, realizando una valoración personal sobre el comportamiento o sus enseñanzas y trasladando de ese modo no solo el pensamiento de la sociedad que refleja, sino también la sensación de una lectura activa por parte de los personajes que invita al lector a coincidir o no con sus opiniones. Somos, dicen las lenguas románticas, una parte de los libros que hemos leído. Esta autobiografía se divide en Lolita, Gatsby. James y Austen, autores y libros utilizados por Nafisi para estructurar sus pensamientos y recuerdos de esta época turbulenta, conectando los temas de las historias con sus emociones y las de sus alumnas.

El libro narra la época en que Nafisi fue profesora de literatura occidental en la Universidad de Teherán en los años 70, su expulsión de la universidad por negarse a llevar velo y su enseñanza secreta y devota a unas pocas alumnas en su propia casa, además entrelaza anécdotas personales con descripciones del impacto a gran escala de la revolución iraní de 1979, que llevó al poder al Ayatolá Jomeini y que trastocó completamente la forma de vida de la población, la guerra entre Irak e Irán hasta 1997, cuando Nafisi dejó definitivamente Irán.

En "Lolita", Nafisi presenta a sus estudiantes privados y se centra principalmente en sus discusiones sobre las restricciones impuestas a las vidas de las mujeres, especialmente en las escuelas y universidades.
Con "Gatsby", recuerda sus días de profesora en la Universidad de Teherán, incluido el ejercicio en clase de llevar a juicio a El gran Gatsby.
En la tercera parte, "James", se centra en su época durante la guerra entre Irak e Irán y en su docencia en la Universidad Allameh Tabatabai.
Por último, en la cuarta parte, "Austen", vuelve a los recuerdos de principios de los años 90: su clase privada, su "mago" y su decisión de dejar Irán para ir a Estados Unidos.

Manna, la poeta. Mahshid, delicada y sensible "como la porcelana" que estuvo encarcelada. Yassi, la más joven. Muy actriz, muy cómica. Azín, la más alta, de cabello rubio, casada, llamada "La indomable". Mitra, la pintora, serena y bella. Sanaz, influenciada por la presión de su familia y la sociedad. Nassrin, la única que "no llegó hasta el final" y Nima, el marido de Manna y único alumno varón de Nafisi. Estos son los personajes que conforman la obra. ¡Ah! y el Mago

En el taller analizan textos prohibidos por el régimen, de autores como Nabokov, Henry James, Fitzgerald y Jane Austen. Obras prohibidas por sus referencias sexuales, amoralidad de los personajes, o simplemente por el rol revolucionario y liberal de sus personajes femeninos. Las heroínas de James, Austen y Nabokov ilustran las vivencias en esta República Islámica, donde miles de personas, hombres y mujeres, fueron asesinados o torturados, donde las mujeres deben cubrir su cuerpo, no pueden pasear con un hombre que no sea esposo o familiar, donde el alcohol está terminantemente prohibido, y donde leer puede ser un crimen.

Fuera, soportan el patriarcado, la misoginia e incluso la violencia física. Pero en la seguridad del hogar de Nafisi, y acompañadas de magníficas opciones de frutas y pasteles, las mujeres acceden a sus pensamientos más profundos a través de la literatura, discuten sus dificultades, cantan y bailan, y debaten ideas liberadoras, incluso sobre sexo.
La historia también nos presenta la amistad de Nafisi con un hombre misterioso, un compañero intelectual que conoce mientras huyendo de una protesta callejera a quien suma a su círculo como mentor. Traza atentamente la trayectoria de la rica conexión y relación emocional del dúo, sin rehuir insinuar alguna tensión sexual entre los dos.

Los temas principales de la obra son:

Las mujeres. Azar Nafisi luchó contra el velo en dos universidades, lo que llevó a su expulsión de ambas, y muchas de sus estudiantes se pusieron en la línea de peligro al asistir a las protestas y violar las reglas de pequeñas maneras. El velo debe verse no solo como una cuestión religiosa y política en sí misma, sino como una representación de las leyes restrictivas impuestas sobre los cuerpos y las identidades de las mujeres.

La literatura. La obra funciona como un tratado sobre la lectura y el estudio de la literatura, así como sobre la vida en Teherán. La autora explora cómo la literatura se utiliza erróneamente como representación o guía de la realidad, pero que, no obstante, puede conducir a la comprensión, la empatía y la verdad del mundo real.

La religión. Nafisi se centra poco en las explicaciones religiosas de las leyes y los movimientos, ni siquiera describe una escena de oración o una verdadera discusión religiosa, y en cambio enfatiza las ramificaciones sociales y políticas de estas creencias religiosas y culturales. A menudo, sus devotos estudiantes musulmanes tenían problemas con la literatura que ella discutía en clase, sin embargo, muchas personas, especialmente mujeres, se aferraron a la religión como un medio para sobrevivir al mismo conflicto causado por ella, confiando en la idea de un poder superior para explicar, justificar y protegerlos de la situación actual.

La política y la expansión de la occidentalización. Es imposible leer la novela en su totalidad sin comprender el clima político y la evolución antes, durante y después de la revolución iraní, Nafisi oscurece la lógica y la cronología de esta evolución saltando en el tiempo a lo largo de la novela y centrándose en el impacto social de los líderes y las decisiones políticas. El símbolo clave de Estados Unidos y Occidente en las memorias es El gran Gatsby, lo que llevó a los estudiantes a confrontarla sobre la moral del libro en torno a la decadencia y el adulterio occidentales. Poner a El gran Gatsby en juicio en clase, es poner a Occidente en juicio.

Leer Lolita en Teherán es una memoria a través de libros y quizás por eso también deja una impronta en la novela el alma de la propia autora, la profesora preocupada, inquieta, que busca tocar el alma de sus alumnas. No solo eso, además lo hace, como es de esperar supongo, con una prosa cuidada cuya lectura es un placer pese a que hay muchas heridas y cicatrices en las miradas de sus personajes.

martes, 29 de octubre de 2024

Colección de poetas: Hafez

"Con frecuencia, un verso precioso alivia un corazón apesadumbrado"

Hafez de Shiraz, el poeta místico de Persia, el maestro de los dobles significados es uno de los grandes nombres de la literatura persa. Este poeta sufí vivió en el siglo XIV y su obra 'Diwan' es, todavía hoy, muy popular entre los iraníes.

Fue místico sufí y, ocasionalmente, poeta de la corte. Destacó por sus composiciones de tema báquico y místico, que le ocasionaron frecuentes problemas con la ortodoxia del poder reinante.​

Se dice que Hafez se enamoró y finalmente se casó con una muchacha a la que llamaba Shâj-e Nabât («rama de caña de azúcar»). Es probable que tuviera hijos, pero todo ello siempre dentro del ámbito de las especulaciones basadas en sus poemas.

Su padre, un comerciante, cambió su residencia familiar a Shiraz poco antes de que naciese Hafiz y falleció tempranamente cuando el muchacho era todavía un niño. Fue acogido con su madre por un tío. Aunque la muerte del padre dejó a la familia en una situación muy precaria, Hafez se las arregló para lograr una buena educación, manejando con fluidez el árabe y el persa y memorizando el Corán a una edad muy temprana.

Trabajó como copista y como aprendiz de panadero antes de lograr el apoyo de patrocinadores destacados. Posteriormente llegó a ser profesor de estudios religiosos. Antes de llegar a los 30 años se hizo poeta de la corte de Abu Ishak, logrando mucha fama e influencia. Mubariz Muzaffar capturó Shiraz y entre sus decisiones destituyó a Hafez de su puesto como profesor de estudios coránicos en la Universidad. En esa etapa aparecen los poemas de protesta y reivindicativos contra la opresión del tirano. Sha Shuya (hijo del dictador) hizo prisionero a su padre, y restituyó a Hafez en su antigua cátedra. El poeta comenzó una vertiente de espiritualidad sufi en su obra. Perdió el favor del gobernante, lo que le obligó a trasladarse por su seguridad ya rondando los 50 años, imponiéndose un autoexilio en Isfahán. Sus poemas destilan melancolía. A los 52 años, por invitación expresa de Sha Shuia, finaliza su exilio y regresa a Shiraz. La poesía de sus últimos años contiene la autoridad del Maestro que se ha unificado con Dios.

La estrofa favorita de Hafez era el gazal, un género lírico que consiste en coplas y estribillos, con cada verso compartiendo el mismo medidor.

Es igualmente importante para captar la belleza interior de los poemas de Hafez el conocimiento de los símbolos sufís. Al conocer los significados secretos codificados en palabras simples, el lector es capaz de abrir no uno, sino hasta un par de significados materializados en un sencillo verso, empezando por el final místico más superficial y profundo. Un ejemplo de una simple y no obvia interpretación para el lector puede servir como un tema frecuente de amor en Hafez. Y si el ojo humano no ve más que el reconocimiento del poema de amor del poeta para una mujer, quien está familiarizado con el simbolismo sufí entiende que es el deseo del sufí de conocer Dios, porque esto es el que se entiende por "amor" y "amante" - es el mismo Dios.

Otra característica específica de la creatividad de Hafez se refleja en el uso de palabras descriptivas. Los caracteres negativos los denomina "santos", "muftís". Los "vagabundos" y "borrachos" son los estimados a su corazón. Este hecho no deja de resultar curioso, dado que la ley islámica prohíbe estrictamente beber alcohol. Por el contrario, en los poemas de Hafez el tema de las bacanales aparece con bastante frecuencia. No era un tema nuevo en los gazals, pero cabe otro poeta hizo una utilización tan intensa como él.

Se puede considerar que el ideal ético del poeta es el "rendi"​-, término traducible como "rufián, pícaro piadoso, bandido, liberté, patán, trotamundos - pleno de rebeldía, demandante de libertad de espíritu". Hafez se veía a sí mismo como antítesis del predicador, consolador de amor, alegría, música vino y rendi, en oposición a los sombríos y severas advertencias dirigidas desde el sermones del púlpito.

La obra de Hafez, recopilada hacia 1368 con el título de Diwan, contiene más de 500 poemas. Cada uno de los poemas consta de hasta 15 pareados muy estructurados, que se ocupan de un solo tema. El lenguaje es muy sencillo, lírico y apasionado. Conocido tanto en Irán como en Occidente, gracias a sus traducciones, destaca su amor hacia las gentes sencillas y la relación de la vida cotidiana con la búsqueda de la eternidad.

Sus poemas celebran los placeres del vino, la caza y el amor en la corte de Shiraz. Asimismo satirizan la hipocresía de los líderes religiosos musulmanes.

Diván

«Al alba el ave de los campos dijo a la rosa recién nacida:
como tú florecen en este jardín muchas, no seas altiva.
La rosa respondió entre risas: «No nos ofende la verdad, pero
ningún enamorado dijo a su amada palabras tan ofensivas».
Muchas perlas hay que pulir con la punta de las pestañas,
si codicias el vino de esta copa de incrustada pedrería.
Ni en la misma eternidad, el perfume del amor alcanzara el olfato
del que no haya barrido la tierra del umbral de la taberna con sus mejillas.
Anoche, cuando en el jardín de Eram, regalado por el aire
el bucle del jacinto se agitaba ante la brisa,
dije: oh asiento de Yamshid, ¿do está tu copa que el mundo reflejaba
Dijo: ¡qué pena, aquella fortuna despierta quedó dormida!
Las palabras de amor no son aquellas que a la lengua llegan,
¡oh escanciadora, dame vino, este diálogo termina!
Las lágrimas de Hafez lanzaron al mar la prudencia y la paciencia.
¿Qué hacer? No ha sabido ocultar las penas de amor ni su herida»

Mi desmedida ambición

Decirte cómo está el corazón es mi deseo.
Recibir noticias del corazón es mi deseo.
Mira mi desmedida ambición: descubierta la historia,
ocultarla a mis rivales es mi deseo.
En la noche de Gadr, tan noble y tan amada,
dormir contigo hasta el alba es mi deseo.
¡Oh, qué perla tan fina!,
en la noche oscura, pulirla es mi deseo.
Eh, viento de Saba, esta noche ayúdame,
que al alba llenarme de asombro es mi deseo.
Borrar con las pestañas el polvo del camino,
por mi honor, es mi deseo.
A pesar de tanta estulticia, como Hafez
entonar versos de ebriedad, es mi deseo.

Azar Nafisi

«Nuestra cultura son nuestros poetas y filósofos, 
no los criminales que matan inocentes»


Azar Nafisi (Teherán, 1955)​ es una académica iraní y autora de éxito; residente en Estados Unidos desde 1997, año en que emigró de Irán. Es especialista en literatura en lengua inglesa. Su libro Leer Lolita en Teherán, publicado en 2003, fue traducido a 32 lenguas y obtuvo numerosos premios literarios, entre ellos el Non-fiction Book of the Year Award (2004) de Book Sense, y el europeo Persian Golden Lioness Award de literatura. En 2008 publicó una autobiografía, Cosas que he callado, en torno al impacto que han tenido sobre toda su vida las relaciones con sus padres. Habla de una madre fría y malhumorada, una de las únicas seis mujeres diputadas en el parlamento iraní, un padre cariñoso y amigable y las décadas de agitación política en Irán, incluida la encarcelación del padre, el alcalde más joven de Teherán, durante el reinado del Sha bajo falsas acusaciones de irregularidades financieras.

Nafisi es una destacada defensora de los derechos humanos en Irán, particularmente respecto a las mujeres y los jóvenes. En la actualidad es profesora de estética, cultura y literatura en la Universidad Johns Hopkins de Washington. Estudió en Gran Bretaña y Estados Unidos, e impartió clases en las universidades de Oxford y de Teherán, de la que fue expulsada en 1981 por negarse a llevar el velo.

En 1979 Nafisi regresó a Irán, donde enseñó Literatura inglesa durante un breve período en la Universidad de Teherán.​ Después de la revolución iraní de 1979 y el posterior ascenso al poder del Ayatollah Jomeini, debido a las restrictivas normas impuestas a las mujeres por los nuevos dirigentes de su país, Nafisi vió insostenible su vida en Irán. Habló entonces de la libertad que consideraba que las mujeres de algunos países dan por sentadas, y que ahora las mujeres de Irán habían perdido, puesto que las autoridades jomeinistas habían promulgado leyes que coartaban los derechos de la mujer. En 1995 declaró que ya no podía enseñar Literatura inglesa adecuadamente sin atraer el escrutinio de las autoridades académicas, de modo que dejó su puesto en la universidad e invitó a siete de sus alumnas mujeres a asistir a reuniones periódicas en su casa, cada jueves por la mañana. Allí estudiaban obras literarias, incluidas algunas consideradas polémicas por la sociedad iraní postrevolucionaria, como Lolita y Madame Bovary. También les hablaba de novelas de Scott Fitzgerald, Henry James y Jane Austen, intentando entenderlas e interpretarlas desde un punto de vista iraní moderno.​Cuando en 2003 un periodista le preguntó si «alguna vez, cuando vivía usted en Irán, pensó que le hubiera gustado la idea de un cambio de régimen implementado por fuerzas extranjeras», Nafisi afirmó: «Algunos iraníes estaban tan desesperados que hubieran deseado la entrada de poderes extranjeros, pero/ yo no pensaba así [...] en Irán, no creo que necesitáramos la intervención extranjera en ningún momento.»​

En 2011, se le concedió el Premio «MC»Internacional Cristóbal Gabarrón de Pensamiento y Humanidades por «su decidida y valiente defensa de los valores humanos en Irán y su labor en crear conciencia a través de la literatura sobre la mujer en la sociedad islámica».
"Siempre digo que la lucha contra un sistema como una República Islámica es algo más que política, es existencial. Se trata de un Estado que me dice cómo debo pensar, hablar y sentir como mujer, profesora, activista de los derechos humanos y como individuo. Para este sistema, el objetivo no es sólo la oposición política, sino toda la sociedad civil"

lunes, 30 de septiembre de 2024

Paraíso

Iniciación y frontera

Esta primera novela de Abdulrazak Gurnah es una historia de iniciación y frontera que tiene lugar en la parte continental de la colonia alemana de África Oriental, en lo que hoy es Tanzania y Zanzíbar. Desde el punto de vista temporal, se desarrolla en los prolegómenos de la primera guerra mundial en un territorio en disputa entre británicos y alemanes, dentro de una época conocida como la“rapiña por África” que tuvo lugar en los 30 años que dan la vuelta del siglo XIX al siglo XX, hasta la confrontación imperial europea que se expandió por buena parte del planeta.

Zanzíbar, lugar de nacimento del autor, es conocida como isla de las especias, rica en nuez moscada, canela y pimienta, queda localizada al frente de la costa de la actual Tanzania y es erigida como un centro de comercio, incluidos esclavos, de mercaderes árabes. Los portugueses lograron su control, después de los viajes de Vasco da Gama durante la primera parte del siglo XVI, pero luego comerciantes persas se apoderaron de ella, hasta que fueron desalojados por árabes del sultanato de Omán. En 1856, se declaró independiente y se convirtió en un protectorado británico en 1856. El punto es que Zanzíbar nos permite entender un poco el carácter disputado de frontera del territorio donde se despliega en Paraíso (1994) (Salamandra, 2021), frontera de la expansión de civilizaciones extranjeras, árabes, persas y europeos sobre territorios africanos.

Con este contexto situamos a Yusuf, el joven protagonista, cedido como esclavo a su "tío" Aziz por sus padres, pobres comerciantes y endeudados habitantes de la montaña. Dura pero entrañable, la obra de Gurnah es una novela de iniciación donde un chico comienza a abrir los ojos en un proceso que no acabará hasta el cierre de la misma, en que deducirá lo que se oculta tras las apariencias y el conocimiento del papel que interpretan, él y los que le rodean, en su triste y precaria vida.

Puede decirse también que Paraíso (Salamandra, 2021) es una novela de viajes, pero ya no de europeos por tierras extrañas, sino de lugareños comerciantes de la costa oriental de África. Si bien la civilización se asienta en la costa. en la ciudad de Daar El Salam y Mombasa, en la Kenya actual, los recorridos de comerciantes temerarios incluyen la visita a montañas, el Kilimanjaro, el más alto de África y a los grandes lagos, incluidos el Tangañika y el Victoria.

Yusuf realiza dos viajes, el primero, más fácil y exploratorio, pero el segundo, una verdadera calamidad y catástrofe comercial. Casi un niño al comienzo, va creciendo y se va convirtiendo en un hombre apuesto, pero con aire ingenuo y angelical. En ese tránsito es apetecido por mujeres mayores que se derriten con su presencia y aire pueril e inocente y a veces por algunos hombres. Un paso importante en su crecimiento es aprender a leer y escribir, pero, sobre todo, a leer El Corán, absolutamente necesario para salvar su alma, instruirse en el comercio y prepararse para conseguir mujer.

Escrita en tercera persona, la obra se divide en tres partes. Al principio y al final de la obra se centra en lo que piensa y siente Yusuf, en cómo reacciona a los acontecimientos, en la progresiva conciencia de su situación de cautividad. La parte intermedia, en cambio, refleja lo que ve y escucha, podemos observar el ambiente, las personas, costumbres de sus compañeros de aventura, las jerarquías, las diversas incidencias, así como la mentalidad y forma de vida de las poblaciones que atraviesan, cómo tratan a los forasteros o se relacionan entre sí, incluso las asperezas del terreno y las inclemencias del clima.
“Los arrojaron de allí como si fuesen niños, sin dificultad alguna, y enterraron en vida a algunos de sus líderes. ¿No lo sabías? Solo permitieron quedarse a aquellos que convirtieron en sirvientes. Un par de escaramuzas con sus armas y el asunto de la propiedad queda resuelto. ¿Acaso esto suena como si estuvieran aquí de visita? Quieren el mundo entero, y están resueltos a tomarlo.”
El protagonista, fundamentalmente, nos inspira ternura e inquietud, lo sentimos indefenso y estamos intranquilos por lo que pueda pasarle; sus descubrimientos son lecciones de vida. Que el que más y el que menos haya pasado por ahí a grandes rasgos no les resta valor, al contrario, es una muestra más de la agudeza y capacidad de síntesis de Gurnah.

"¿No es agradable pensar que el Paraíso será así? -susurró Hamid; el rumor del agua llenaba el aire nocturno-. Cascadas mas hermosas que cualquiera que podamos imaginar. Más bellas aun que esta de aquí, por imposible que parezca, Yusuf ¿Sabes que es allí donde se encuentra la fuente de todos los ríos de la tierra? Los cuatro ríos del Paraíso. Dividiendo el jardín de Dios en cuatro, corren en direcciones diferentes, norte, sur, este y oeste. Y hay agua por todas partes. Bajo los cobertizos junta a los huertos, corriendo bancales abajo, a lo largo de los senderos, en la linde de los bosques.

- ¿Dónde está ese jardín?"

jueves, 26 de septiembre de 2024

Colección de poetas: Chinua Achebe



(Ogidi, Nigeria, 1930 - Boston, Estados Unidos, 2013)

De etnia y cultura ibo, Chinua Achebe se inscribe en la primera generación de intelectuales africanos educados en su patria. Novelista, poeta y crítico nigeriano, su primera novela Things Fall Apart ("Las cosas se desmoronan") publicada en 1958, es el libro más leído de la literatura africana moderna, lo cual le permitió obtener el título de "el narrador más importante de África". Su obra describe la irrupción de las costumbres y los valores occidentales en la cultura tradicional africana, así como los conflictos de la sociedad poscolonial.

Su padre, perteneciente a la etnia ibo, era profesor en una escuela misionera, y aunque trató de inculcarle algunos de los valores de la cultura a la que pertenecía, también era un devoto protestante, y en consecuencia lo bautizó con un nombre cristiano. Sin embargo, durante sus años en la Universidad, Achebe renunció a su nombre inglés y adoptó el nombre indígena por el que desde entonces se le conoce. Del mismo modo, su obra no se redujo a la simple imitación de la literatura europea, sino que avanzó hacia la creación de nuevas formas literarias a partir de la propia lengua inglesa.

En la Universidad de Ibadán estudió primero Medicina y después Literatura, y más tarde pasó a trabajar en la radio nigeriana, en la que hizo carrera.

Durante la guerra civil de Biafra se alineó al lado de su pueblo. Salió destrozado de aquella terrible experiencia y, desde entonces, no volvió a escribir prácticamente nada. Pasó varios períodos, algunos de ellos prolongados, en el extranjero, en la Universidad de Massachusetts y en la de Connecticut. Enseñó literatura en la Universidad de Ibadán y en la de Nsukka.

Su recopilación de poemas se basa en tres colecciones de poesía. Revela una vida de compromiso poético con la política, la guerra y la cultura, la sabiduría heredada y la creación de nuevos futuros. Los poemas de Achebe son irónicos, generosos y tiernos, y se basan profundamente en las tradiciones igbo de sus raíces africanas, confrontando las duras realidades de violencia y explotación del continente.

'Buitres' es uno de los famosos poemas del poeta nigeriano. Se trata de una pieza oscura y sombría que se centra en el campo de concentración de Belsen y en un comandante que trabaja allí.

Los poemas de Chinua Achebe se caracterizan por una riqueza sutil y por la agudeza política y la visión moral que caracterizan toda su obra. Concentrados y poderosos, y llenos de sabiduría y compasión, es una prueba de los sublimes dones de este gran escritor y es una parte esencial de la obra de un gigante de la literatura mundial.

miércoles, 25 de septiembre de 2024

Abdulrazak Gurnah

Lo cotidiano


Antes, pocos lo conocían, pero el autor tanzano Abdulrazak Gurnah (Zanzíbar, 1948) se convirtió de repente en un escritor de referencia al recibir el Premio Nobel de Literatura en 2021. Gurnah ya había sembrado una vasta obra narrativa centrada en los efectos del colonialismo y la esclavitud en África oriental. Sus novelas se mueven a través de personajes cotidianos que plasman el choque cultural, el sentimiento de extrañeza y la soledad de los africanos obligados a huir a Europa para sobrevivir.

Durante los primeros veinte años de su vida no se le ocurrió que podría ser escritor. “Primero de todo soy lector, y durante mi infancia y juventud hice crecer esta relación dentro de su complejidad”

El alzamiento violento y la revolución de Zanzíbar en 1964, poco después de que el país hubiera logrado la independencia como monarquía constitucional, marcaron el destino del entonces todavía futuro escritor. Junto a su hermano, Gurnah se vio obligado a huir al Reino Unido para sobrevivir, y esa decisión le cambió radicalmente la vida. Fue una época de añoranza y desubicación, y, para afrontarla, empezó a volcar en sus diarios todo lo que le iba por dentro. Esos textos se convirtieron en la semilla de su novela de debut, Memoria de una partida, que publicó en 1987. Centrada en su experiencia como migrante, refleja sobre todo el sentimiento de extrañeza y el choque cultural de un chico a miles de kilómetros de su hogar.

El tema de la perturbación del refugiado recorre todo su trabajo desde que comenzara a escribir a los 21 años en el exilio inglés, y aunque el suajili era su primer idioma, el inglés se convirtió en su herramienta literaria. En todo su trabajo, Gurnah se ha esforzado por evitar la omnipresente nostalgia por una África precolonial.

En The Last Gift (2011) y en A orillas del mar (2001) (Salamandra, 2022), plasma con precisión y profundidad los obstáculos con los que se encuentra un refugiado tanzano en Londres y cómo queda sometido al limbo de la Administración sin que nadie le ofrezca la ayuda básica para vivir en condiciones.

Abdulrazak Gurnah rompe con las convenciones, cambiando la perspectiva colonial para resaltar la de las poblaciones indígenas. Lo hace, por ejemplo en El desertor (2005) (Salamandra, 2023), donde cuenta una historia de amor llena de contradicciones, que él mismo ha denominado “el romance imperial”. Su universo literario está lleno de recuerdos, nombres e identidades.

Su prosa rechaza las descripciones estereotipadas, que tanto han marcado la historia de Inglaterra y África, y abre una nueva mirada al continente, mucho más diversa y desconocida en otras partes del mundo.

Al leer a Gurnah por primera vez, al lector le asalta la sorpresa de conocer cuán cosmopolita ha sido la costa oriental del continente africano. Comerciantes persas e indios conviven con tanzanos y sultanes omaníes, revelando la nutrida red de intercambio cultural, social y material que existió entre África, Oriente Próximo y Asia antes de la irrupción del colonialismo europeo.


La literatura de Gurnah es la antítesis del heroísmo colonialista que a menudo ha mostrado el prisma occidental: los personajes, sean nativos o colonos, se presentan en las novelas con todas sus fortalezas y debilidades, es decir, con toda su humanidad. “Estoy convencido de que en muchos lugares del mundo la gente siente la obligación de ayudar a los demás cuando se encuentran en una situación vulnerable o de peligro”, dice el escritor.

Sus novelas transcurren durante el período colonial alemán, país que dominó Tanzania, Ruanda y Burundi desde 1880 hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En Paraíso (1994) (Salamandra, 2021), uno de sus títulos más conocidos y celebrados, Gurnah describe la llegada de los alemanes y cómo su irrupción rompe con el sistema establecido hasta entonces. La novela refleja con crudeza la brutalidad y la dureza que cae sobre la población local, un tema que retomará también en su última obra, La vida, después (2020) (Salamandra, 2022). El autor habla de un niño robado a sus padres por las tropas coloniales alemanas y que regresa a su aldea después de años luchando en una guerra contra su propia gente.

En la actualidad, Abdulrazak Gurnah es profesor y director de los estudios de grado en el departamento de inglés de la Universidad de Kent. Sus investigaciones se centran en el postcolonialismo, así como el colonialismo especialmente relacionado con África, el Caribe e India.

Diez novelas y numerosos cuentos y ensayos a lo largo de los cuales ha explorado, entre otras cuestiones, el exilio del lugar de origen, pero también dentro de uno mismo, siempre desde la mirada de quienes abandonan el país natal para buscar una vida mejor.

jueves, 22 de agosto de 2024

El último barco

Investigar junto a Leo Caldas
“La ciudad de Vigo, la ría, el clima, esa doble manera de ser ciudad rural y urbana a la vez, ser territorio de frontera... Todo ello hace una implosión en mi manera de escribir”

Otoño. La costa gallega se recupera de los estragos de un temporal. El inspector Leo Caldas recibe la visita de un hombre alarmado por la ausencia de su hija, que no se presentó a una comida familiar el fin de semana ni acudió el lunes a impartir su clase de cerámica en la Escuela de Artes y Oficios.

Es la hija del doctor Andrade, Mónica, que vive en una casa pintada de azul. Un lugar donde las playas de olas mansas contrastan con el bullicio de la otra orilla. Allí las mariscadoras rastrillan la arena, los marineros lanzan sus aparejos al agua y quienes van a trabajar a la ciudad esperan en el muelle la llegada del barco que cruza cada media hora la ría de Vigo.

Leo Caldas pronto comprobará que, en la vida como en el mar, la más apacible de las superficies puede ocultar un fondo oscuro de devastadoras corrientes.


En El último barco (Siruela, 2019), tercera novela de Domingo Villar y de la serie de Leo Caldas, el ritmo evoca la palabra Paciencia. La meticulosidad de este investigador, que está de vuelta de la vida, hace que todos abracemos su calma, que investiguemos con él, y el autor lo logra. Que veamos lo que él ve, nos emocionemos con ello, que nos hagamos preguntas y lleguemos a conclusiones escuchando las respuestas de los testigos, temiendo las salidas de su ayudante, dando palos de ciego, buscando nuevos caminos cuando llega a un callejón sin salida y cometiendo errores.

El escritor trabaja muy bien las piezas, las ensambla y funcionan. Autor de pocas páginas por capítulo, al que precede una palabra junto su definición relacionada con la trama del mismo, todo lo equilibra con el lenguaje desde la oralidad, una literatura que sale de la voz humana, y la musicalidad.
“Yo para estar convencido que mi texto vale se lo tengo que leer en voz alta a una persona cercana; primero durante mucho tiempo a mi padre, luego a mi mujer, luego a mis hijos. Y luego, cuando yo siento que suena, en castellano y gallego”
Nos movemos entre Vigo y una parroquia de Moaña (en la península del Morrazo). De ahí que el mar y la costa se conviertan en protagonistas. Sentiremos la brisa salina y notaremos las salpicaduras. En la playa de Videira podemos hacerles fotos a los pájaros como Walter Cope pero, sobre todo, conoceremos al gremio pesquero, los oficios artesanos y el arte, esos edificios emblemáticos que desaparecieron de un día para otro por intereses inconfesables y la descripción pormenorizada de la Escuela Municipal de Artes y Oficios de Vigo con un elemento adicional a su entorno: el vagabundo Napoleón, que suele frecuentar la Escuela y que regala a Leo Caldas citas célebres y diálogos entretenidos.

Y como bien afirma Villar, en Galicia “todo se celebra en la mesa”. Leo Caldas come, suspira y bebe vino blanco. Un personaje que escucha la conversación de los catedráticos en la existente Taberna Eligio, ubicada en en la travesía Aurora, en el número 4, y regentada por Carlos Álvarez, el yerno de Eligio. Por ella pasaron artistas como Lugrís, Laxeiro, Celso Emilio Ferreiro o Cunqueiro.

Los personajes de Domingo Villar los terminas queriendo a todos. Y lo justifica. Lo malo que hacen lo mezcla con el ambiente, siempre gallego, que le va como permitiendo lo que hace, o haciendo entender. El personaje y el ambiente se dibujan de una manera clásica en la literatura gallega desde siempre. Y para dibujos, los de Camilo. El inspector Caldas tampoco es una excepción, ya que sus historias familiares y amorosas estarán bien presentes y tendrán su influencia en el transcurrir de los acontecimientos. Por otra parte, y aunque los personajes no sean excesivamente elaborados, es capaz de sacar una sonrisa con la construcción de los mismos como el padre del inspector Caldas o su propio compañero, Estévez.

El último barco trata del lugar que nos acoge, de la naturaleza, de la vocación artesana, de la amistad, de la generosidad, de la aceptación del diferente, de la crueldad de un asesino y otra serie de valores que el texto simplemente transpira sin que nadie se empeñe en convencernos de nada. Todo ello narrado con la crudeza necesaria, sin ningún morbo añadido, sin concesiones a ningún sentimentalismo.

Colección de poetas: Luis García Montero


Luis García Montero (Granada, 4 de diciembre de 1958).

Poeta, narrador, ensayista, profesor de Literatura Española. y, desde julio de 2018, director del Instituto Cervantes.

Licenciado en Filosofía y Letras, es catedrático de la Universidad de Granada, en la que desempeñó diversos cargos como la dirección del Secretariado de Extensión Universitaria.

Representante de la tendencia lírica denominada "nueva sentimentalidad", que surge en Andalucía a finales de los años setenta, se inicia en el mundo de la poesía en 1980 con Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn.

En 1982 publica Tristia realizada en colaboración con Álvaro Salvador. En 1983 edita El jardín extranjero, Premio Adonais de Poesía en 1982, y el libro-disco Rimado de ciudad, un conjunto de poesías de musicalizadas por grupos de rock granadinos. Un año después publica Égloga de los dos rascacielos. Y en 1987, Diario cómplice y Mil novecientos diecisiete versos para los socialdemócratas. En 1991 publica el poemario Las flores del frío, al que siguieron Luna en el sur, además de Confesiones poéticas y Habitaciones separadas. Con este último obtiene el VI Premio Internacional de Poesía de la Fundación Loewe, en 1993, y el Premio Nacional de Poesía, en 1994.

Sigue publicando obra poética de forma continuada hasta la actualidad, y también ensayos sobre literatura española como El sexto día. Historia íntima de la poesía española (2000), Un lector llamado Federico García Lorca (2016) y con motivo del centenario de la muerte de Benito Pérez Galdós, publica La realidad de una esperanza. Galdós, la memoria y la poesía (2020)

Además ha escrito varias novelas como Impares, fila 13 (1996), escrita junto a Felipe Benítez Reyes, Mañana no será lo que Dios quiera (2009), biografía del poeta Ángel González, que recibió el Premio del Gremio de Libreros al mejor libro del año, o Una forma de resistencia (2012).

El año en que fallece su mujer, la escritora Almudena Grandes, aparece el libro de poemas No puedes ser así. Breve historia del mundo de poemas (2021)

En 2022, publica Prometeo, una propuesta de diálogo intergeneracional entre dos Prometeos: el joven, que duda del acierto de su rebelión dado el castigo que trajo consigo, y el anciano, que desde su experiencia le muestra el triunfo que conlleva siempre buscar el bien común. Ese mismo año, llega Un año y tres meses. que reúne los poemas escritos por Luis García Montero a raíz de la pérdida de su mujer. Son poemas que evocan con delicadeza y emoción contenida a veces, desatada otras, la enfermedad y la convalecencia de ella, la vivencia y la emoción de lo vivido. Ya con Almudena (2024) pone el capítulo final a una bella y larga historia de amor.

La característica más destacable de Luis García Montero es el narrativismo histórico-biográfico de sus poemas, de una estructura casi teatral o novelística con un personaje o protagonista que cuenta o vive su historia a través de la memoria, del recuerdo o del deseo.

Domingo Villar

El hombre tranquilo


Escritor y periodista español, Domingo Villar destacó por su trabajo como guionista de cine y televisión, además de por su labor realizando crítica gastronómica en radio y colaborando con varias publicaciones.

Con su primera novela, Ojos de agua (2006), logró un gran éxito, tanto nacional como internacional, siendo ganador de premios como el Sintagma, el Premio Brigada 21 o el Premio Frei Martín Sarmiento.

Traducido a más de 9 idiomas, Villar continuó con las aventuras de su personaje principal, el inspector Leo Caldas, en su segunda novela, La playa de los ahogados (2009), que supuso su consagración en el panorama internacional de la novela negra. La obra saltó al cine de la mano de Gerardo Herrero y el papel del inspector de policía fue asumido por Carmelo Gómez. Tuvieron que pasar varios años para que el escritor publicase la tercera entrega, El último barco (2019).

En sus novelas pone el acento en emocionar al lector. Colocaba de forma prioritaria la naturaleza humana para llegar a esa emoción y conectar con todos con un lenguaje elegante, pulcro, limpio, nítido.
  
Su serie de libros ha sido traducida a más de 15 idiomas y ha cosechado un gran número de premios como el Antón Losada Diéguez, Libro del Año de la Federación de Libreros de Galicia, Crime Thriller Awards y Dagger International en el Reino Unido, Premio Le Point du Polar Européen en Francia y Martin Beck de la Academia Sueca de Novela Negra, entre otros.

El 19 de mayo de 2022, Domingo Villar fallece a los 51 años a causa de un ictus. El escritor había terminado una obra de teatro y estaba escribiendo la cuarta entrega de Leo Caldas. Asimismo, se preparaba, bajo su supervisión, una serie de televisión protagonizada por su personaje y dirigida por los hermanos Coira.

En 2023 se publica Síbarís, la obra teatral póstuma de Domingo Villar sobre el éxito y la creación, que es representada por la Compañía teatral gallaga Condetrespés.

Ese mismo año, fue reconocido en su ciudad natal con el título de Vigués Distinguido, por toda su trayectoria literaria en la que Vigo siempre ha tenido un lugar protagonista. Destacaba en la construcción y descripción de atmósferas de la Ría de Vigo. Decía que escribía y creaba esas tramas porque tenía la necesidad de hacer un canto de amor a su tierra, y todo estaba orientado a eso.

viernes, 31 de mayo de 2024

El río que nos lleva

La dignidad humana

De joven, el escritor Jose Luis Sampedro quiso bañarse con su familia en el río Tajo en un embalse cerca de Aranjuez. No pudo porque estaba lleno de troncos. “Daban vueltas sobre sí mismos cuando se andaba, sin embargo, se paseaban unos hombres con unos ganchos. Iban, venían, encaminaban esos troncos y los hacían caer por un canalillo que hay en la presa del embalse y que está hecho precisamente para que puedan continuar su camino"

Los gancheros fueron unos conductores de troncos de madera cortados que aprovechaban el cauce de los ríos. En 1961, José Luis Sampedro escribió la novela El río que nos lleva donde hablaba de este trabajo que realizaban en algunos pueblos de la Serranía de Guadalajara, en el Alto Tajo.

El escritor rinde así homenaje a los gancheros del río Tajo en su labor de transportar la maderada​ río abajo, desde la Serranía Ibérica, en Guadalajara, hacia los barrancos, hitas y parameras de La Alcarria, desembocando finalmente en la vega de Aranjuez, ya en la provincia de Madrid.​

La acción, situada en España en la década de 1940, se inicia cerca del pueblo de Zaorejas.​ En los caminos que llevan a él se van a encontrar los tres protagonistas de la novela: "Todo estaba dispuesto, aunque nadie lo supiera, porque la vida no avisa..." Con esta sentencia inicia Sampedro la novela.


Recorrido de la maderada trazado por Sampedro en su novela.

El río que nos lleva es una novela de gran contenido simbólico cuyo tema último es la dignidad humana. De lenguaje áspero pero sensual, su ritmo narrativo parece acompasarse al fluir del propio Tajo, que sirve de fondo para la peripecia de esta cuadrilla de gancheros.

Sampedro organiza la novela a partir de tres hexagramas del Libro de las Mutaciones:

KAN es la montaña, la simiente, la puerta que se abre, el ave de negro pico, el árbol recio y nudoso. Es el Noroeste, es el Invierno.

TCHAN es el dragón, el violento, el camino real, el amarillo, el fuerte y el lujurioso, el bambú joven, el tambor. Es el Noroeste, trae la Primavera.

LI es el relámpago, el fuego, el sol ardiente, la lanza, la sequedad, el galope, el puñal, al alacrán. Es el Este, hacia el Verano.

El autor plantea el paralelismo entre el río (fenómeno natural) y la vida de los habitantes. La acción transcurre en el marco de la sociedad rural castellano-manchega, en la que el Tajo constituye un lugar de vida y muerte. Testigo de alegrías y tristezas, del aislamiento y de las duras condiciones de vida. La vida fluye simbólicamente del mismo modo que el río lleva los troncos, y la historia de los personajes avanza por la geografía, al mismo compás que los troncos de madera, descortezados, río abajo, dando nombre a los capítulos los lugares por los que transitan: La Escaleruela, Alpetea, Huertahernando, La Tagüenza, Oterón, Ocentejo, Sotondo, Azañón, Trillo, Viana, La Esperanza, Entrepeñas, Anguix, Zorita de los Canes, Mazuecos, Buenamesón, El Regolfo, Aranjuez. Entre tanto, por sus páginas se ha ido hilando la trama, entre la "naturaleza solidaria" y la herida incurable de "las dos Españas".

Es Roy Shannon quien va narrando esta última aventura de aquellos hombres de honor. Roy es un irlandés de 32 años que tras vivir el desastre la segunda guerra mundial ya no cree mucho en el hombre. Camino de Inglaterra visita España en busca de sus orígenes y se encuentra con Paula "una mujer envuelta en sombra", que lo lleva hasta un campamento donde están los gancheros "pastores de bosques flotantes", unos hombres primitivos, valientes y generosos comandados por un hombre al que todos llaman "El Americano", en un tiempo emigrante en el Nuevo Mundo y eje del triángulo emocional que centra la trama.

Ciertamente la historia no tendría sino la descripción de una labor de hace años, pero introduce una compleja historia sentimental que acaba con un desenlace simple, de tipo novelesco. Enfoca muy bien el tema de los celos, del amor, la atracción, la soberbia y el deseo como capricho que se convierte en un asunto de honor. En la historia rezuma la mentalidad de toda una época, con sus costumbres, miserias, formas de sentir unidas al honor y las desigualdades sociales.

Shannon, el Americano (Royo), Santiago, el Galerilla, el Chepa, Cuatrodedos, el Dámaso, el Correa, Cacholo, el Felipe, Tuerto, el Seco, el Tejedor. Y Paula. El paisaje, la comida, las conversaciones todo participa del viaje a través del cual irán aflorando las emociones, los sentimientos enfrentados.

El asunto sentimental comienza como una neblina en la novela, que irá in crescendo, hasta ser lluvia y acabar en una tormenta. Paula está con ellos. Creará tensiones pero solapadamante, en los pensamientos de cada cual. La desean cada cual a su manera. De uno en uno van hablando con ella, queriendo situarse en ella, con ella. Quieren ayudarla. Ella dice “mi vida es pa arrastrarla yo sola.” Todos tienen su historia y su manera de ser peculiar.
“El problema irá siendo peor cuando bajemos; Irán llevando más tiempo sin mujer y además se echará la primavera, con la tierra caliente. El río va más sereno, los palos bajan casi solos y hay más tiempo para pensar.”
El autor va creando una tensión emocional, hace ver que va a suceder algo. El lector ha de seguir el hilo de la novela, a la espera de acontecimientos.




El río que nos lleva fue adaptada al cine en 1989 y dirigida por Antonio del Real, con guion de Antonio Larreta supervisado por el propio Sampedro y Del Real.
En el reparto principal: Alfredo Landa, como el Americano; Toni Peck, hijo de Gregory Peck, interpretando al irlandés Shannon y Eulalia Ramón como Paula.

La historia tiene un desenlace que retrata a su autor: triunfa la dignidad y la solidaridad, que se defiende a lo largo de toda la novela.



jueves, 30 de mayo de 2024

José Luis Sampedro

El humanista


Cuando uno nace en Barcelona, su madre en Argelia, su padre en La Habana, su abuela en Lugano y su abuelo en Manila, con un año se va a vivir a Tánger, en la adolescencia se instala en Aranjuez, y después recorre muchos lugares más a lo largo de todo el mundo; cuando todo esto pasa, uno destila muchas cosas y todas interesantes. la tolerancia, la mezcla de ideas, de costumbres, de experiencias y de inquietudes.

José Luis Sampedro (1917-2013) fue funcionario de aduanas en Santander primero y después estudió Ciencias Económicas en Madrid, donde tuvo lugar la mayor parte de su carrera profesional. A la economía se entregó, haciendo todo lo posible por que fuera "más humana". Fue profesor en la Universidad y llegó a ser catedrático de Estructura Económica en la Universidad Complutense de Madrid. Fue directivo del Banco Exterior de España, aunque luego criticó a los bancos y su poder. Y, junto a la economía, también vino todo lo demás: la literatura, el pensamiento, las conferencias… Todo con un halo de cercanía, sensatez y “filosofía a pie de calle” que lo convirtió en un escritor y orador seguido por masas, el pensador de cabecera para muchos.

Su vida literaria se gesta en Aranjuez. Su novela, por la que se da a conocer, El río que nos lleva (1961), esa maderada que muere en el río Tajo, nos la sitúa en esta ciudad, así como, en su obra Real sitio (1993), también ambientada en Aranjuez.

Madrid fue realmente el detonante de su formación intelectual. Era un chico muy precoz, a los 16 años acabó el bachillerato, hizo dos cursos en uno, se presentó a unas oposiciones, las sacó en seis meses. Allí estuvo en contacto con gente con la que nunca se había relacionado. No solamente de clases sociales distintas, sino también de otras ideologías, lo cual contribuyó a una gran apertura de mente.

En 1952 publica su primera novela, Congreso en Estocolmo, tras la asistencia a un congreso bancario. La novela fue bien acogida por los críticos de entonces, Torrente Ballester y Eugenio de Mora.

A mediados de la década escribió la obra de teatro Un sitio para vivir (1958), una comedia en tres actos contra el desarrollo económico insostenible que como catedrático de Estructura Económica ya proclamaba entonces. 

En lo literario empieza la década de los 70 con 
El caballo desnudo, su novela más divertida, más corta y la única que escribíó de un tirón. En cambio, su novela mundo, Octubre, Octubre (1981) la concluyó tras diecinueve años. En ella se entrelazan historias fechadas en tiempos diferentes lo que entraña una estructura bastante complicada. Lo que él no sabía es que esta novela fue el inicio de la trilogía títulada Los círculos del tiempo, cuyos dos títulos siguientes son La vieja sirena (1990) y Real Sitio (1993). 
En 1977 tuvo un paso fugaz por la política, donde fue senador por designación del rey, durante la legislatura constituyente. Duró un poco más de un año.

“Los hombres, con la soberbia que nos caracteriza, pensamos que dirigimos los acontecimientos, que somos los que dirigimos la historia, que llevamos el timón del barco. En cierta medida sí. No cabe duda de que la voluntad humana entra y, por decirlo así, interfiere en la evolución natural, pero con límites enormes, porque en el fondo somos, no los autores, sino los protagonistas de una obra de teatro”.

En el terreno personal, sin duda lo más relevante fue el nacimiento de su nieto en el ochenta, que a su vez se convirtió en acontecimiento literario. La novela inspirada por este pequeño, La sonrisa etrusca (1985) resultó ser la más popular, la más vendida, la más conocida y traducida, proporcionándole muchas satisfacciones.

Tras El amante lesbiano (2000), novela con la que rompió muchos tabúes, a José Luis Sampedro le dió tiempo a volverse a casar, a doctorarse nuevamente, esta vez Honoris Causa por las Universidades de Sevilla y Alcalá de Henares, a seguir impartiendo conferencias y a publicar títulos sobre economía y novelas como La senda del drago (2006) sobre su preocupación por la preservación de la naturaleza frente a la codicia y Cuarteto para un solista con Olga Lucas (2011), novela de ideas, alegoría de nuestro tiempo y radiografía del ser humano en toda su complejidad..

De la asamblea del 15-M de Chamberí (su barrio madrileño), al Ministerio de Cultura (que en 2011 le concedió el Premio Nacional de las Letras); de los vecinos anónimos de Mijas (donde pasaba parte del invierno) a sus ilustres colegas de la Real Academia Española (que en 1991 le vieron ocupar el sillón F), pocas veces un intelectual español habrá sido tan reconocido en sitios tan distintos como José Luis Sampedro y tan llorado tras su fallecimiento en 2013.

“Sin libertad lo que vivo no es mi vida, sino la vida que me imponen”. Esta frase, que salió de la mente y el compromiso de José Luis Sampedro, resume las ideas de este economista, escritor y humanista español. La defendió sin descanso. Y dentro de ese cofre incluía todas las libertades: la personal (“Hazte quien eres. Sin doblegarte, sin hundirte, sin ceder”), de pensamiento («Para vivir hay que ser libre, para ser libre hay que tener el pensamiento libre y para tener el pensamiento libre hay que educarse») y con respecto al dinero (“Poner el dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe”)