Poemas
La hoguera
Hay un cierto origen, que mi nombre dice
su insoportable intensidad, a veces
De cada salida
es el centro de gravedad
— una hoguera junto a la cual
evoluciono
Y hoy
me vienen recuerdos del Mediterráneo —
tanto sirios como griegos diciendo no
arqueando las cejas
o con una seca afirmación
— es dulce, no los conozco
ya me resultan familiares
— no quieren volver a enseñarme
Y sin esperar nada de ellos
puedo entrar en calor — entre ellos
sin miedo a ser consumida.
Bastarda
Además de a los ignaros
debo enfrentarme a los bienintencionados
que se atribuyen el derecho de perfilar los reflejos
cuya incultura les asigna parentesco
hasta que las realidades con sus entramados
vienen a molestarlos
y hay espinas
— mis raíces intrusivas
aguantad a la inapropiada, a la inconveniente
que apenas sabe expresarse
que viene tan poco, siempre muy tarde
aguantadla, sin rencor, sin piedad
y por favor, todos vosotros, no os molestéis más
en contarme mi historia.
Sin título
Te sumerges, ojos abiertos
en su alteridad
Saltas y jugueteas
— esta alegría de la novedad
Y empiezan a creer que te han conquistado
— ellas, especialmente
que les pertenecerás para siempre
— tu pasión demuestra su superioridad, ¿verdad?
Llegará el momento, en cambio, en que resurgirás
porque siempre resurges
en que bajo los reproches del desamparo
retornarás a la tierra — inestable y desnuda
a todos sus vientos contrarios.
No ser
Nada más que compuesto, aglomerado
— de lenguas cercanas, domesticadas
luego el tiempo pasa, y nada, ellas dormitan
y sus vínculos junto a ellas
— mas todo dormita — las tierras, de ancestros
o sin, poco importa, en verdad
— todos, los miembros fantasma
aflicciones centelleantes
que se despiertan con intermitencia.
Opio
Esos días en que te arrastras
la imaginación hambrienta de un absoluto amor
— no es que busques volver a lo que fue
a las llamas pasadas, o a las que compartíais
— hace ya mucho tiempo, y tú sabes demasiado, ya
quieres, o es la muerte
del querer, ferozmente
Los sueños, a veces, se apiadan de ti
Una mañana sin despertador te envían una escena
llena de posibles
un rostro viril — ignoras su nombre
él es de otro continente
le has visto en alguna parte, en las noticias
en una revista
Entonces
tantos días como tu espíritu pueda aguantar
en variaciones, en fugas
te apuntalas en refugios de amor loco
la palabra soberana por baile
que perdura, perdida
— de este antes
cuando aún nada es mezquino, irremediable.




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