lunes, 4 de mayo de 2026
Relato de un náufrago
martes, 28 de abril de 2026
Gabriel García Márquez
Aunque inició estudios de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, pronto abandonó los códigos legales para entregarse a las palabras. El periodismo fue su primera trinchera, y en él encontró el pulso de las historias humanas que más tarde poblarían sus libros. El joven García Márquez decidió entonces trasladarse a Cartagena de Indias, tras las revueltas de 1948 en Bogotá, donde trabajó como periodista en diversos medios como El Universal o El Heraldo.
Durante un baile estudiantil, Gabriel conoció a una joven de la que se enamoraría perdidamente, Mercedes Barcha, que era la hija de un boticario. En ese momento se prometió a sí mismo que la convertiría en su esposa tan pronto como pudiese. La pareja se casó en 1958 y un año después nacería su primer hijo, Rodrigo. En 1961 se instalaron en Nueva York, ciudad en la que Gabriel ejerció como corresponsal de Prensa Latina en una agencia fundada por Fidel Castro. Esto conllevó ciertas críticas y amenazas que hicieron que se mudase a México, donde pasaría la mayor parte de su vida. En estos años publicó El coronel no tiene quien le escriba (1961) y La mala hora (1962).
Con la publicación de Cien años de soledad, en 1967, abrió las puertas de Macondo, un lugar donde el tiempo gira en espiral y lo extraordinario se vuelve cotidiano. Su obra se convirtió en un espejo mágico de América Latina, donde conviven la memoria, el amor, la violencia y la esperanza. Novelas como Relato de un náufrago (1970), El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981) y El amor en los tiempos del cólera (1985), confirmaron su capacidad para transformar lo cotidiano en leyenda.
En 1982, el mundo reconoció su voz con el Premio Nobel de Literatura, celebrando no solo a un escritor, sino a un narrador que hizo de la palabra un territorio sin fronteras.
En los albores del nuevo siglo, García Márquez volvió la mirada hacia su propia vida y, en 2003, la dejó plasmada en Vivir para contarla, un ejercicio de memoria donde el pasado respiraba con la intensidad de sus ficciones. Apenas un año después, en 2004, publicó Memorias de mis putas tristes, una obra que, fiel a su estilo provocador, despertó controversia por la delicadeza y osadía de su temática. Ya en sus últimos años, como quien recoge las palabras sembradas a lo largo del tiempo, dio a conocer Yo no vengo a decir un discurso, una antología de conferencias que revelaba no solo al narrador, sino también al pensador que reflexionaba sobre el oficio de escribir y el sentido de la vida.
Gabriel García Márquez murió el 17 de abril de 2014 en Ciudad de México, pero su obra permanece como un lugar donde la realidad y el sueño se entrelazan, y donde cada lector vuelve a descubrir que, a veces, lo más increíble es simplemente la vida misma.
domingo, 26 de abril de 2026
Colección de poetas: León de Greiff
Francisco de Asis Leon Bogislao de Greiff Hausler o León de Greiff, o también conocido como Leo Legris o Gaspar de la Nuit, fue uno de los grandes poetas del siglo XX.
I
El tiempo he perdido
y he perdido el viaje…
Ni sé adónde he ido…
Mas sí vi un paisaje
sólo en ocres:
desteñido…
Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas
de turbio pelaje,
de negras plumas.
Y luces mediocres. Y luces mediocres.
Vi también erectos
pinos: señalaban un dombo confuso,
ominoso, abstruso,
y un horizonte gris de lindes circunspectos.
Vi aves
graves,
aves graves de lóbregas plumas
-antipáticas al hombre-,
silencios escuché, mudos, sin nombre,
que ambulaban ebrios por entre las brumas…
Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas.
No sé adónde he ido,
y he perdido el viaje
y el tiempo he perdido…
II
El tiempo he perdido
y he perdido el viaje…
Ni sé adónde he ido…
Mas supe de un crepúsculo de fuego
crepitador: voluminosos gualdas
y calcinados lilas!
(otrora muelles como las tranquilas
disueltas esmeraldas).
Sentí, lascivo, aromas capitosos!
Bullentes crisopacios
brillaban lujuriosos
por sobre las bucólicas praderas!
Rojos vi y rubios, trémulos trigales
al beso de los vientos cariciosos!
Sangrantes de amapolas vi verde-azules eras!
Vi arbolados faunales:
versallescos palacios
fabulosos
para lances y juegos estivales!
Todo acorde con pitos y flautas,
comamusas, fagotes pastoriles,
y el lánguido piano
chopiniano,
y voces incautas
y mezzo-viriles
de mezzo-soprano.
Ni sé adónde he ido…
y he perdido el viaje
y el tiempo he perdido…
III
Y el tiempo he perdido
y he perdido el viaje…
Ni sé adónde he ido…
por ver el paisaje
en ocres,
desteñido,
y por ver el crepúsculo de fuego!
Pudiendo haber mirado el escondido
jardín que hay en mis ámbitos mediocres!
o mirado sin ver: taimado juego,
buido ardid, sutil estratagema, del Sordo, el Frío, el Ciego.
Cancioncilla
Quise una vez y para siempre
-yo la quería desde antaño-
a ésa mujer, en cuyos ojos
bebí mi júbilo y mi daño…
Quise una vez -nunca así quise
ni así querré, como así quiero-
a ésa mujer, en cuyo espíritu
fundí mi espíritu altanero.
Quise una vez y desde nunca
-ya la querré y hasta que muera-
a ésa mujer, en cuya boca
gusté -otoñal- la Primavera.
Quise una vez -nadie así quiso
ni así querrá, que es arduo empeño-
a ésa mujer, en cuyo cálido
regazo en flor ancló mi ensueño.
Quise una vez -jamás la olvide
vivo ni muerto- a ésa mujer,
en cuyo ser de maravilla
remorí para renacer…
Y ésa mujer se llama… Nadie,
nadie lo sepa -Ella sí y yo-.
Cuando yo muera, digas -sólo-
quién amará como él amó?
Esta mujer es una urna
Esta mujer es una urna
llena de místico perfume,
como Annabel, como Ulalume…
Esta mujer es una urna.
Y para mi alma taciturna
por el dolor que la consume,
esta mujer es una urna
llena de místico perfume…!
Más breve
No te me vas que apenas te me llegas,
leve ilusión de ensueño, densa, intensa flor viva.
Mi ardido corazón, para las siegas
duro es y audaz…; para el dominio, blando…
Mi ardido corazón a la deriva…
No te me vas, apenas en llegando.
Si te me vas, si te me fuiste…: cuando
regreses, volverás aún más lasciva
y me hallarás, lascivo, te esperando…
Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue
Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue…
dejemos al amor y vamos con la pena,
y abracemos la vida con ansiedad serena,
y lloremos un poco por lo que tanto fue…
Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue…
Dejemos al amor y vamos con la pena..
Vayamos a Nirvana o al reino de Thulé,
entre brumas de opio y aromas de café,
y abracemos la vida con ansiedad serena!
Y lloremos un poco por lo que tanto fue…
por el amor sencillo, por la amada tan buena,
por la amada tan buena, de manos de azucena…
¡Corazón mentiroso! ¡si siempre la amaré!
viernes, 10 de abril de 2026
El acontecimiento
Convertir la vida en escritura
"Si tuviera que representar en un cuadro aquel acontecimiento de mi vida, pintaría una mesita de formica pegada a la pared y, encima de ella, una palangana esmaltada en la que flota una sonda roja. Ligeramente a la derecha se encuentra un cepillo de pelo. No creo que exista un solo Taller de abortera en ningun museo del mundo"
Francia, 1963. Anne es una joven estudiante brillante con un futuro prometedor por delante. Pero cuando se queda embarazada, ve cómo desaparece la oportunidad de terminar sus estudios y escapar de las limitaciones de su entorno social. Ante la proximidad de sus exámenes finales y conforme va creciendo su vientre, Anne decide actuar, aunque tenga que enfrentarse a la vergüenza y al dolor, aunque tenga que arriesgarse a ir a la cárcel para hacerlo.
El acontecimiento (2000) comienza con el momento en que la narradora y protagonista descubre que está embarazada; viene, a continuación, un periodo de búsqueda angustiosa y solitaria de alguien que le practique un aborto de forma segura y, a ser posible, barata. Por fin, consigue la dirección de una mujer que, después de algunas dificultades y del pago correspondiente, consigue ayudarla a abortar.
Buena parte de las novelas de Annie Ernaux tienen un componente autobiográfico a través del que la autora no solo expone sus fantasmas personales, sino que pone de manifiesto de qué forma se juzga a las mujeres por sus decisiones, su cuerpo o su deseo en el seno de una sociedad profundamente hipócrita.
La obra es un ejercicio de memoria y análisis (y análisis del propio proceso de memoria) donde explora la soledad, el desamparo y la discriminación que siente al tener que tomar una decisión tan difícil en una sociedad que no respeta la autonomía de las mujeres.
"Hace una semana comencé este relato, sin tener ninguna seguridad de que iba a continuarlo. Tan sólo quería comprobar mi deseo de escribir sobre el tema. Un deseo que experimentaba cada vez que me sentaba a escribir el libro en el que llevo trabajando desde hace años. Me resistía a este deseo sin dejar de pensar en él. El hecho de abandonarme a él me horrorizaba. Pero también me decía a mí misma que quizás muriera sin haber escrito nada sobre esa vivencia. Para mí, eso sí que hubiera sido algo imperdonable, no lo otro. Una noche soñé que tenía en las manos un libro que había escrito sobre mi aborto, pero era un libro que no se podía encontrar en ninguna librería y no aparecía mencionado en ningún catálogo. En la parte inferior de la tapa, estaba escrita con grandes letras la palabra AGOTADO.No sabía si el sueño significaba que debía escribir el libro o que era inútil hacerlo. Hace tiempo que este relato se ha puesto en marcha y que me arrastra a mi pesar. Ahora sé que estoy decidida a ir hasta el final, pase lo que pase, de la misma forma que lo estaba a los veintitrés años, cuando rompí el certificado de embarazo."



