viernes, 10 de abril de 2026

El acontecimiento

Convertir la vida en escritura 

"Si tuviera que representar en un cuadro aquel acontecimiento de mi vida, pintaría una mesita de formica pegada a la pared y, encima de ella, una palangana esmaltada en la que flota una sonda roja. Ligeramente a la derecha se encuentra un cepillo de pelo. No creo que exista un solo Taller de abortera en ningun museo del mundo"

Francia, 1963. Anne es una joven estudiante brillante con un futuro prometedor por delante. Pero cuando se queda embarazada, ve cómo desaparece la oportunidad de terminar sus estudios y escapar de las limitaciones de su entorno social. Ante la proximidad de sus exámenes finales y conforme va creciendo su vientre, Anne decide actuar, aunque tenga que enfrentarse a la vergüenza y al dolor, aunque tenga que arriesgarse a ir a la cárcel para hacerlo.

El acontecimiento (2000) comienza con el momento en que la narradora y protagonista descubre que está embarazada; viene, a continuación, un periodo de búsqueda angustiosa y solitaria de alguien que le practique un aborto de forma segura y, a ser posible, barata. Por fin, consigue la dirección de una mujer que, después de algunas dificultades y del pago correspondiente, consigue ayudarla a abortar.

Buena parte de las novelas de Annie Ernaux tienen un componente autobiográfico a través del que la autora no solo expone sus fantasmas personales, sino que pone de manifiesto de qué forma se juzga a las mujeres por sus decisiones, su cuerpo o su deseo en el seno de una sociedad profundamente hipócrita. 

La obra es un ejercicio de memoria y análisis (y análisis del propio proceso de memoria) donde explora la soledad, el desamparo y la discriminación que siente al tener que tomar una decisión tan difícil en una sociedad que no respeta la autonomía de las mujeres.

Se trata de reconstruir, con el estilo seco característico de la autora, lo sucedido con precisión y con una consciencia agudísima, tanto de todos los detalles como de las sensaciones y sentimientos asociados. Se trata, también, de reflexionar sobre el propio proceso de memoria y de escritura, proceso que, en este caso, se apoya en una agenda y un diario íntimo que permite establecer una especie de paralaje, comparando las anotaciones realizadas en el mismo momento del "acontecimiento", con los recuerdos actuales de ese momento. Lo que es diferente, lo que permanece, lo que se ha perdido, o añadido, con el tiempo a esos recuerdos.

La obra ha sido adaptada con el mismo titulo en 2021, en una película dirigida por Audrey Diwan, que ofrece una puesta en escena tensa y una actuación poderosa de Anamaria Vartolomei. La película, que ganó el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, mantiene la misma claridad incisiva de su texto, pero nos adentra en el espacio claustrofóbico de Anne a través y cómo la cámara seguirá de cerca los pasos de la protagonista en un camino de pesadilla en el que tendrá que enfrentarse a la constante humillación de su entorno, algo a lo que también contribuirá el formato de pantalla cuadrada, que sirve para constreñir todavía más sus movimientos, atrapándola en una espiral angustiosa y febril.

La narrativa de Ernaux ha resonado en muchas lectoras y lectores, convirtiéndose en un testimonio poderoso sobre la lucha por los derechos de las mujeres y la necesidad de un acceso seguro y legal al aborto.

El acontecimiento es una obra conmovedora que no solo narra una experiencia personal, sino que también invita a la reflexión sobre temas sociales y políticos relevantes en la actualidad. Annie Ernaux convirtió su voz en escritura para abordar cuestiones que siguen siendo pertinentes en la lucha por la igualdad de género y los derechos reproductivos.
"Hace una semana comencé este relato, sin tener ninguna seguridad de que iba a continuarlo. Tan sólo quería comprobar mi deseo de escribir sobre el tema. Un deseo que experimentaba cada vez que me sentaba a escribir el libro en el que llevo trabajando desde hace años. Me resistía a este deseo sin dejar de pensar en él. El hecho de abandonarme a él me horrorizaba. Pero también me decía a mí misma que quizás muriera sin haber escrito nada sobre esa vivencia. Para mí, eso sí que hubiera sido algo imperdonable, no lo otro. Una noche soñé que tenía en las manos un libro que había escrito sobre mi aborto, pero era un libro que no se podía encontrar en ninguna librería y no aparecía mencionado en ningún catálogo. En la parte inferior de la tapa, estaba escrita con grandes letras la palabra AGOTADO.
No sabía si el sueño significaba que debía escribir el libro o que era inútil hacerlo. Hace tiempo que este relato se ha puesto en marcha y que me arrastra a mi pesar. Ahora sé que estoy decidida a ir hasta el final, pase lo que pase, de la misma forma que lo estaba a los veintitrés años, cuando rompí el certificado de embarazo."

miércoles, 8 de abril de 2026

Annie Ernaux

Sin filtros


Ernaux es conocida por su aguda capacidad para transformar lo cotidiano en universal y explorar con valentía los rincones más íntimos de la experiencia humana, marcó un antes y un después en la narrativa contemporánea.

Nacida el 1 de septiembre de 1940 en Lillebonne, Normandía, Annie Ernaux creció en un entorno modesto que impregnó gran parte de su obra. Estudió en Rouen y luego en la Sorbona, enfocándose en literatura moderna. Su sensibilidad hacia las tensiones de clase, género y memoria comenzó a manifestarse tempranamente en su trabajo, consolidándose en una trayectoria que abarca más de cuatro décadas.

El corpus literario de Ernaux es notablemente autobiográfico, combinando la introspección personal con una mirada sociológica que captura los matices de la vida cotidiana. Su estilo, directo y despojado de artificios, es una exploración constante de la verdad, una disección de las relaciones entre el yo y el entorno. Sus temas son la memoria, la identidad, el paso del tiempo, las diferencias de clase o la condición femenina.

Entre sus obras más celebradas se encuentra La place (El lugar, 1983), una crónica de la vida de su padre, donde explora la distancia emocional y social que marcó su relación, especialmente tras su ascenso al mundo intelectual. Este libro la consagró como una maestra del relato breve y la observación minuciosa.

En Los años (Les Années, 2008), alcanzó un pináculo literario, desarrollando una autobiografía colectiva que entrelaza recuerdos personales con la historia cultural y política de Francia en el siglo XX.

Otros títulos, como El acontecimiento (L'Événement, 2000), donde relata su experiencia con un aborto clandestino en los años 60, o Memoria de chica (Mémoire de fille, 2016), que narra su despertar sexual y emocional, ejemplifican su coraje para abordar temas tabú desde una perspectiva profundamente humana.

Ernaux abrazó lo que se ha llamado una "literatura del yo", aunque su mirada siempre desbordaba lo individual para conectar con lo colectivo. Su escritura, descrita por ella misma como una forma de "justicia poética", es incisiva, casi quirúrgica, y a menudo impregnada de una melancolía que no rehúye la brutalidad de la vida.

Su obra también desafía las jerarquías literarias, reivindicando la legitimidad de la experiencia femenina y las historias de quienes suelen ser relegados al margen. Con Ernaux, el acto de escribir se convierte en un acto de resistencia, un compromiso ético con la memoria y la verdad.

Aunque admirada durante años en Francia, Ernaux alcanzó una audiencia global más amplia tras recibir el Premio Nobel de Literatura en 2022. El comité del Nobel elogió "el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal". Este reconocimiento no solo subrayó su importancia como cronista de su tiempo, sino que también la convirtió en un referente para nuevas generaciones de escritores.

Annie Ernaux fue, en esencia, una exploradora incansable de la memoria, una arquitecta de la identidad y una voz imprescindible para entender los matices de la existencia contemporánea.

martes, 7 de abril de 2026

Colección de poetas: Anna Ayanoglou


Anna Ayanoglou es una poeta y escritora francesa contemporánea, reconocida por una obra que explora el desarraigo, la identidad y la memoria familiar.
Nació en 1985 en Francia, y creció en París. Tiene orígenes familiares diversos, entre ellos griegos, lo que influye profundamente en su escritura.
Estudió lengua y literatura rusa, y posteriormente vivió varios años en países bálticos como Lituania y Estonia.
Desde 2014 reside en Bruselas, donde trabaja como profesora de francés y participa activamente en el ámbito cultural.
Además de escribir, ha dirigido y presentado un programa radiofónico dedicado a la poesía internacional, en el que difunde textos en versión original y traducida.
Su obra poética se caracteriza por un estilo íntimo y reflexivo, centrado en temas como el exilio, el amor, la memoria y la pertenencia.
Sus principales libros son Le fil des traversées (2019), su primer poemario, inspirado en su experiencia en los países bálticos, Sensations du combat (2022) y Appartenir (2024), obra centrada en la historia familiar, la herencia y las raíces griegas.
Su poesía suele explorar el desarraigo y la migración, reflexiona sobre la identidad y la herencia familiar y combina lo íntimo con la memoria histórica y cultural. La escritora usa un lenguaje preciso, sensible y narrativo.
Anna Ayanoglou no tiene “poemas famosos” individuales al estilo de autores clásicos, porque su obra se organiza sobre todo en libros-poema (especialmente Le fil des traversées). Aun así, sí hay fragmentos y poemas destacados que suelen citarse y estudiarse.

Poemas

La hoguera

Hay un cierto origen, que mi nombre dice

su insoportable intensidad, a veces

De cada salida

es el centro de gravedad

— una hoguera junto a la cual

evoluciono

Y hoy

me vienen recuerdos del Mediterráneo —

tanto sirios como griegos diciendo no

arqueando las cejas

o con una seca afirmación

— es dulce, no los conozco

ya me resultan familiares

— no quieren volver a enseñarme

Y sin esperar nada de ellos

puedo entrar en calor — entre ellos

sin miedo a ser consumida.

Bastarda

Además de a los ignaros

debo enfrentarme a los bienintencionados

que se atribuyen el derecho de perfilar los reflejos

cuya incultura les asigna parentesco

hasta que las realidades con sus entramados

vienen a molestarlos

y hay espinas 

— mis raíces intrusivas

aguantad a la inapropiada, a la inconveniente

que apenas sabe expresarse

que viene tan poco, siempre muy tarde

aguantadla, sin rencor, sin piedad

y por favor, todos vosotros, no os molestéis más

                            en contarme mi historia.

Sin título

Te sumerges, ojos abiertos

en su alteridad

Saltas y jugueteas

— esta alegría de la novedad

Y empiezan a creer que te han conquistado

— ellas, especialmente

que les pertenecerás para siempre

— tu pasión demuestra su superioridad, ¿verdad?

Llegará el momento, en cambio, en que resurgirás

porque siempre resurges

en que bajo los reproches del desamparo

retornarás a la tierra — inestable y desnuda

a todos sus vientos contrarios.

No ser

Nada más que compuesto, aglomerado

— de lenguas cercanas, domesticadas

luego el tiempo pasa, y nada, ellas dormitan

y sus vínculos junto a ellas

— mas todo dormita — las tierras, de ancestros

o sin, poco importa, en verdad

— todos, los miembros fantasma

aflicciones centelleantes

que se despiertan con intermitencia.

Opio

Esos días en que te arrastras

la imaginación hambrienta de un absoluto amor

— no es que busques volver a lo que fue

a las llamas pasadas, o a las que compartíais

— hace ya mucho tiempo, y tú sabes demasiado, ya

quieres, o es la muerte

del querer, ferozmente

                                Los sueños, a veces, se apiadan de ti

Una mañana sin despertador te envían una escena

llena de posibles

un rostro viril — ignoras su nombre

él es de otro continente

le has visto en alguna parte, en las noticias

en una revista

Entonces

tantos días como tu espíritu pueda aguantar

en variaciones, en fugas

te apuntalas en refugios de amor loco

la palabra soberana por baile

que perdura, perdida

— de este antes

cuando aún nada es mezquino, irremediable.

lunes, 2 de marzo de 2026

La guerra de los patos

Esa "incívil" guerra 

Con un magnífico prólogo del profesor Miguel Ángel González Sánchez, que fue amigo y vecino del autor y que nos da las claves para su lectura, La guerra de los patos es una novela escrita por Salvador García Aguilar, terminada en 1980 y publicada originalmente en 1994, siendo una de las obras posteriores del autor tras su consagración literaria.

Se incluye dentro de su producción narrativa que refleja memorias, temas personales y toques autobiográficos. El relato está enclavado en el espacio mítico de Gailindo, "el pueblo que en los mapas oficiales se denomina Rojales".

La obra es una novela de narrativa contemporánea (publicada por la Diputación Provincial y reeditada en 2024 por Ayuntamiento de Rojales con motivo del centenario del nacimiento del autor) que aborda principalmente recuerdos de infancia y experiencias personales de García Aguilar que marcaron su vida y carácter durante un período muy corto, de 1933 a 1940

El autor utiliza esta historia para plasmar una serie de vivencias personales y momentos que quedaron profundamente grabados en su memoria. Es una obra que mezcla memoria, nostalgia, experiencias vividas y reflexiones sobre situaciones cotidianas o simbólicas en la vida del narrador o personaje central. 

Según el autor es lo que se llama una "novela de formación". Un ejercicio llevado a cabo "para hacer dedos", "para expulsar los diablos". Considerada como una obra menor, no hay que desmerecer la ya que contiene aspectos, como son su estructura, la ambientación o la riqueza del lenguaje de notable acierto.

Con una primera parte más rural, que sitúa la acción en Gailindo (Rojales) y en Esmeralda (Guardamar del Segura). Jeremías/Salvador nos presenta a distintos personajes, destacando los Rovira y las Hermanas Cantamurano que simbolizan el arraigo a la tierra, las tensiones y rivalidades entre familias, las costumbres tradicionales de un pueblo marcado por la escasez y el orgullo familiar.

En la novela, Jeremías/Salvador nos ayuda con su presencia a construir el clima de enfrentamientos vecinales, a veces exagerados o casi épicos en la memoria infantil, que dan sentido al título.

Y ya en una segunda parte, más urbana, el personaje central es Zacarías, el "Cruzao", que representa el tipo humano marginal o excéntrico, la sabiduría popular mezclada con dureza y el tono entre realista y legendario que adopta la narración.

Además en esta edición de 2024 se nos regala un capítulo más al final de la obra con el título Aquellas fiestas del año 1939 (fechada el 1 de marzo de 1998), que está dentro del universo de La guerra de los patos. Miguel Ángel González nos invita a colocar esta parte donde mejor nos parezca, o en la primera o en la segunda parte de la obra.

Salvador García Aguilar es un contador de historias. En la obra todo aparece mitificado, a veces, rozando el esperpento. La llamada “guerra” no es necesariamente una guerra literal, sino una metáfora de las rivalidades infantiles, los conflictos entre clanes familiares. La forma en que un niño magnifica los acontecimientos cotidianos. Un microcosmos que el autor recrea con nostalgia, humor y cierta crítica social, basándose en recuerdos de infancia y en la tradición oral.