domingo, 26 de abril de 2026

Colección de poetas: León de Greiff


Francisco de Asis Leon Bogislao de Greiff Hausler o León de Greiff, o también conocido como Leo Legris o Gaspar de la Nuit, fue uno de los grandes poetas del siglo XX.
Aunque sus poemas son difíciles de descifrar, la musicalidad de sus versos es, quizás, una de las razones para hacer de su lectura una fiesta.
Nacido en Antioquia, en una familia de origen sueco y alemán, heredó de su padre el amor por las letras. Pero el poeta también estaba fascinado por los números y sus infinitas combinaciones. Tuvo trabajos diversos: empleado bancario, contador, también estuvo vinculado a la administración de la construcción del ferrocarril de Antioquia, además tuvo una breve estadía en Suecia como secretario de la Embajada de Colombia.
Pero lo suyo era la poesía y, con ella, la música. De Greiff no se encasilla en ninguna etiqueta, su creación es variopinta, abarcando desde los juglares de la Edad Media y los modos literarios del Siglo de Oro español, con sus vocablos y combinaciones, hasta los poetas malditos, como Rimbaud. La ironía, el sarcasmo, la burla son recurrentes en sus textos que, a la vez tienen un velo de delicadeza.
Su primer libro , en 1925, es Tergiversaciones, seguido del Libro de los signos, Variaciones alrededor de la nada, en 1936; poco a poco aparece en páginas de diarios, revistas y también en los micrófonos de la radio. La dificultad de comunicación, el amor, la muerte, las mujeres, tanto las diosas como las vampiresas, las cultas y las incultas, son algunos de sus principales temas.

En el que es quizás su poema más conocido, escribe:

Juego mi vida, cambio mi vida
La llevo perdida
Sin remedio
Y la juego o la cambio por el más infantil
La dono en usufructo, o la regalo
O la trueco por una sonrisa y cuatro besos
Todo, todo me da lo mismo
Lo trivial, lo perfecto, lo malo

En 1972 De Greiff tuvo un accidente serio que le dejó graves secuelas. Una fractura de cráneo a raíz de una caída hizo difíciles sus últimos años. Murió en 1976. En homenaje al poeta, la Universidad Nacional bautizó con su nombre el auditorio donde se han dado debates literarios y poéticos a veces tan acalorados y disruptivos como el poeta.

Balada del tiempo perdido

I

El tiempo he perdido

y he perdido el viaje…

Ni sé adónde he ido…

Mas sí vi un paisaje

sólo en ocres:

desteñido…

Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas

de turbio pelaje,

de negras plumas.

Y luces mediocres. Y luces mediocres.

Vi también erectos

pinos: señalaban un dombo confuso,

ominoso, abstruso,

y un horizonte gris de lindes circunspectos.

Vi aves

graves,

aves graves de lóbregas plumas

-antipáticas al hombre-,

silencios escuché, mudos, sin nombre,

que ambulaban ebrios por entre las brumas…

Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas.

No sé adónde he ido,

y he perdido el viaje

y el tiempo he perdido…

II

El tiempo he perdido

y he perdido el viaje…

Ni sé adónde he ido…

Mas supe de un crepúsculo de fuego

crepitador: voluminosos gualdas

y calcinados lilas!

(otrora muelles como las tranquilas

disueltas esmeraldas).

Sentí, lascivo, aromas capitosos!

Bullentes crisopacios

brillaban lujuriosos

por sobre las bucólicas praderas!

Rojos vi y rubios, trémulos trigales

al beso de los vientos cariciosos!

Sangrantes de amapolas vi verde-azules eras!

Vi arbolados faunales:

versallescos palacios

fabulosos

para lances y juegos estivales!

Todo acorde con pitos y flautas,

comamusas, fagotes pastoriles,

y el lánguido piano

chopiniano,

y voces incautas

y mezzo-viriles

de mezzo-soprano.

Ni sé adónde he ido…

y he perdido el viaje

y el tiempo he perdido…

III

Y el tiempo he perdido

y he perdido el viaje…

Ni sé adónde he ido…

por ver el paisaje

en ocres,

desteñido,

y por ver el crepúsculo de fuego!

Pudiendo haber mirado el escondido

jardín que hay en mis ámbitos mediocres!

o mirado sin ver: taimado juego,

buido ardid, sutil estratagema, del Sordo, el Frío, el Ciego.

Cancioncilla

Quise una vez y para siempre

-yo la quería desde antaño-

a ésa mujer, en cuyos ojos

bebí mi júbilo y mi daño…

Quise una vez -nunca así quise

ni así querré, como así quiero-

a ésa mujer, en cuyo espíritu

fundí mi espíritu altanero.

Quise una vez y desde nunca

-ya la querré y hasta que muera-

a ésa mujer, en cuya boca

gusté -otoñal- la Primavera.

Quise una vez -nadie así quiso

ni así querrá, que es arduo empeño-

a ésa mujer, en cuyo cálido

regazo en flor ancló mi ensueño.

Quise una vez -jamás la olvide

vivo ni muerto- a ésa mujer,

en cuyo ser de maravilla

remorí para renacer…

Y ésa mujer se llama… Nadie,

nadie lo sepa -Ella sí y yo-.

Cuando yo muera, digas -sólo-

quién amará como él amó?

Esta mujer es una urna

Esta mujer es una urna

llena de místico perfume,

como Annabel, como Ulalume…

Esta mujer es una urna.

Y para mi alma taciturna

por el dolor que la consume,

esta mujer es una urna

llena de místico perfume…!

Más breve

No te me vas que apenas te me llegas,

leve ilusión de ensueño, densa, intensa flor viva.

Mi ardido corazón, para las siegas

duro es y audaz…; para el dominio, blando…

Mi ardido corazón a la deriva…

No te me vas, apenas en llegando.

Si te me vas, si te me fuiste…: cuando

regreses, volverás aún más lasciva

y me hallarás, lascivo, te esperando…

Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue

Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue…

dejemos al amor y vamos con la pena,

y abracemos la vida con ansiedad serena,

y lloremos un poco por lo que tanto fue…

Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue…

Dejemos al amor y vamos con la pena..

Vayamos a Nirvana o al reino de Thulé,

entre brumas de opio y aromas de café,

y abracemos la vida con ansiedad serena!

Y lloremos un poco por lo que tanto fue…

por el amor sencillo, por la amada tan buena,

por la amada tan buena, de manos de azucena…

¡Corazón mentiroso! ¡si siempre la amaré!

viernes, 10 de abril de 2026

El acontecimiento

Convertir la vida en escritura 

"Si tuviera que representar en un cuadro aquel acontecimiento de mi vida, pintaría una mesita de formica pegada a la pared y, encima de ella, una palangana esmaltada en la que flota una sonda roja. Ligeramente a la derecha se encuentra un cepillo de pelo. No creo que exista un solo Taller de abortera en ningun museo del mundo"

Francia, 1963. Anne es una joven estudiante brillante con un futuro prometedor por delante. Pero cuando se queda embarazada, ve cómo desaparece la oportunidad de terminar sus estudios y escapar de las limitaciones de su entorno social. Ante la proximidad de sus exámenes finales y conforme va creciendo su vientre, Anne decide actuar, aunque tenga que enfrentarse a la vergüenza y al dolor, aunque tenga que arriesgarse a ir a la cárcel para hacerlo.

El acontecimiento (2000) comienza con el momento en que la narradora y protagonista descubre que está embarazada; viene, a continuación, un periodo de búsqueda angustiosa y solitaria de alguien que le practique un aborto de forma segura y, a ser posible, barata. Por fin, consigue la dirección de una mujer que, después de algunas dificultades y del pago correspondiente, consigue ayudarla a abortar.

Buena parte de las novelas de Annie Ernaux tienen un componente autobiográfico a través del que la autora no solo expone sus fantasmas personales, sino que pone de manifiesto de qué forma se juzga a las mujeres por sus decisiones, su cuerpo o su deseo en el seno de una sociedad profundamente hipócrita. 

La obra es un ejercicio de memoria y análisis (y análisis del propio proceso de memoria) donde explora la soledad, el desamparo y la discriminación que siente al tener que tomar una decisión tan difícil en una sociedad que no respeta la autonomía de las mujeres.

Se trata de reconstruir, con el estilo seco característico de la autora, lo sucedido con precisión y con una consciencia agudísima, tanto de todos los detalles como de las sensaciones y sentimientos asociados. Se trata, también, de reflexionar sobre el propio proceso de memoria y de escritura, proceso que, en este caso, se apoya en una agenda y un diario íntimo que permite establecer una especie de paralaje, comparando las anotaciones realizadas en el mismo momento del "acontecimiento", con los recuerdos actuales de ese momento. Lo que es diferente, lo que permanece, lo que se ha perdido, o añadido, con el tiempo a esos recuerdos.

La obra ha sido adaptada con el mismo titulo en 2021, en una película dirigida por Audrey Diwan, que ofrece una puesta en escena tensa y una actuación poderosa de Anamaria Vartolomei. La película, que ganó el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, mantiene la misma claridad incisiva de su texto, pero nos adentra en el espacio claustrofóbico de Anne a través y cómo la cámara seguirá de cerca los pasos de la protagonista en un camino de pesadilla en el que tendrá que enfrentarse a la constante humillación de su entorno, algo a lo que también contribuirá el formato de pantalla cuadrada, que sirve para constreñir todavía más sus movimientos, atrapándola en una espiral angustiosa y febril.

La narrativa de Ernaux ha resonado en muchas lectoras y lectores, convirtiéndose en un testimonio poderoso sobre la lucha por los derechos de las mujeres y la necesidad de un acceso seguro y legal al aborto.

El acontecimiento es una obra conmovedora que no solo narra una experiencia personal, sino que también invita a la reflexión sobre temas sociales y políticos relevantes en la actualidad. Annie Ernaux convirtió su voz en escritura para abordar cuestiones que siguen siendo pertinentes en la lucha por la igualdad de género y los derechos reproductivos.
"Hace una semana comencé este relato, sin tener ninguna seguridad de que iba a continuarlo. Tan sólo quería comprobar mi deseo de escribir sobre el tema. Un deseo que experimentaba cada vez que me sentaba a escribir el libro en el que llevo trabajando desde hace años. Me resistía a este deseo sin dejar de pensar en él. El hecho de abandonarme a él me horrorizaba. Pero también me decía a mí misma que quizás muriera sin haber escrito nada sobre esa vivencia. Para mí, eso sí que hubiera sido algo imperdonable, no lo otro. Una noche soñé que tenía en las manos un libro que había escrito sobre mi aborto, pero era un libro que no se podía encontrar en ninguna librería y no aparecía mencionado en ningún catálogo. En la parte inferior de la tapa, estaba escrita con grandes letras la palabra AGOTADO.
No sabía si el sueño significaba que debía escribir el libro o que era inútil hacerlo. Hace tiempo que este relato se ha puesto en marcha y que me arrastra a mi pesar. Ahora sé que estoy decidida a ir hasta el final, pase lo que pase, de la misma forma que lo estaba a los veintitrés años, cuando rompí el certificado de embarazo."

miércoles, 8 de abril de 2026

Annie Ernaux

Sin filtros


Ernaux es conocida por su aguda capacidad para transformar lo cotidiano en universal y explorar con valentía los rincones más íntimos de la experiencia humana, marcó un antes y un después en la narrativa contemporánea.

Nacida el 1 de septiembre de 1940 en Lillebonne, Normandía, Annie Ernaux creció en un entorno modesto que impregnó gran parte de su obra. Estudió en Rouen y luego en la Sorbona, enfocándose en literatura moderna. Su sensibilidad hacia las tensiones de clase, género y memoria comenzó a manifestarse tempranamente en su trabajo, consolidándose en una trayectoria que abarca más de cuatro décadas.

El corpus literario de Ernaux es notablemente autobiográfico, combinando la introspección personal con una mirada sociológica que captura los matices de la vida cotidiana. Su estilo, directo y despojado de artificios, es una exploración constante de la verdad, una disección de las relaciones entre el yo y el entorno. Sus temas son la memoria, la identidad, el paso del tiempo, las diferencias de clase o la condición femenina.

Entre sus obras más celebradas se encuentra La place (El lugar, 1983), una crónica de la vida de su padre, donde explora la distancia emocional y social que marcó su relación, especialmente tras su ascenso al mundo intelectual. Este libro la consagró como una maestra del relato breve y la observación minuciosa.

En Los años (Les Années, 2008), alcanzó un pináculo literario, desarrollando una autobiografía colectiva que entrelaza recuerdos personales con la historia cultural y política de Francia en el siglo XX.

Otros títulos, como El acontecimiento (L'Événement, 2000), donde relata su experiencia con un aborto clandestino en los años 60, o Memoria de chica (Mémoire de fille, 2016), que narra su despertar sexual y emocional, ejemplifican su coraje para abordar temas tabú desde una perspectiva profundamente humana.

Ernaux abrazó lo que se ha llamado una "literatura del yo", aunque su mirada siempre desbordaba lo individual para conectar con lo colectivo. Su escritura, descrita por ella misma como una forma de "justicia poética", es incisiva, casi quirúrgica, y a menudo impregnada de una melancolía que no rehúye la brutalidad de la vida.

Su obra también desafía las jerarquías literarias, reivindicando la legitimidad de la experiencia femenina y las historias de quienes suelen ser relegados al margen. Con Ernaux, el acto de escribir se convierte en un acto de resistencia, un compromiso ético con la memoria y la verdad.

Aunque admirada durante años en Francia, Ernaux alcanzó una audiencia global más amplia tras recibir el Premio Nobel de Literatura en 2022. El comité del Nobel elogió "el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal". Este reconocimiento no solo subrayó su importancia como cronista de su tiempo, sino que también la convirtió en un referente para nuevas generaciones de escritores.

Annie Ernaux fue, en esencia, una exploradora incansable de la memoria, una arquitecta de la identidad y una voz imprescindible para entender los matices de la existencia contemporánea.

martes, 7 de abril de 2026

Colección de poetas: Anna Ayanoglou


Anna Ayanoglou es una poeta y escritora francesa contemporánea, reconocida por una obra que explora el desarraigo, la identidad y la memoria familiar.
Nació en 1985 en Francia, y creció en París. Tiene orígenes familiares diversos, entre ellos griegos, lo que influye profundamente en su escritura.
Estudió lengua y literatura rusa, y posteriormente vivió varios años en países bálticos como Lituania y Estonia.
Desde 2014 reside en Bruselas, donde trabaja como profesora de francés y participa activamente en el ámbito cultural.
Además de escribir, ha dirigido y presentado un programa radiofónico dedicado a la poesía internacional, en el que difunde textos en versión original y traducida.
Su obra poética se caracteriza por un estilo íntimo y reflexivo, centrado en temas como el exilio, el amor, la memoria y la pertenencia.
Sus principales libros son Le fil des traversées (2019), su primer poemario, inspirado en su experiencia en los países bálticos, Sensations du combat (2022) y Appartenir (2024), obra centrada en la historia familiar, la herencia y las raíces griegas.
Su poesía suele explorar el desarraigo y la migración, reflexiona sobre la identidad y la herencia familiar y combina lo íntimo con la memoria histórica y cultural. La escritora usa un lenguaje preciso, sensible y narrativo.
Anna Ayanoglou no tiene “poemas famosos” individuales al estilo de autores clásicos, porque su obra se organiza sobre todo en libros-poema (especialmente Le fil des traversées). Aun así, sí hay fragmentos y poemas destacados que suelen citarse y estudiarse.

Poemas

La hoguera

Hay un cierto origen, que mi nombre dice

su insoportable intensidad, a veces

De cada salida

es el centro de gravedad

— una hoguera junto a la cual

evoluciono

Y hoy

me vienen recuerdos del Mediterráneo —

tanto sirios como griegos diciendo no

arqueando las cejas

o con una seca afirmación

— es dulce, no los conozco

ya me resultan familiares

— no quieren volver a enseñarme

Y sin esperar nada de ellos

puedo entrar en calor — entre ellos

sin miedo a ser consumida.

Bastarda

Además de a los ignaros

debo enfrentarme a los bienintencionados

que se atribuyen el derecho de perfilar los reflejos

cuya incultura les asigna parentesco

hasta que las realidades con sus entramados

vienen a molestarlos

y hay espinas 

— mis raíces intrusivas

aguantad a la inapropiada, a la inconveniente

que apenas sabe expresarse

que viene tan poco, siempre muy tarde

aguantadla, sin rencor, sin piedad

y por favor, todos vosotros, no os molestéis más

                            en contarme mi historia.

Sin título

Te sumerges, ojos abiertos

en su alteridad

Saltas y jugueteas

— esta alegría de la novedad

Y empiezan a creer que te han conquistado

— ellas, especialmente

que les pertenecerás para siempre

— tu pasión demuestra su superioridad, ¿verdad?

Llegará el momento, en cambio, en que resurgirás

porque siempre resurges

en que bajo los reproches del desamparo

retornarás a la tierra — inestable y desnuda

a todos sus vientos contrarios.

No ser

Nada más que compuesto, aglomerado

— de lenguas cercanas, domesticadas

luego el tiempo pasa, y nada, ellas dormitan

y sus vínculos junto a ellas

— mas todo dormita — las tierras, de ancestros

o sin, poco importa, en verdad

— todos, los miembros fantasma

aflicciones centelleantes

que se despiertan con intermitencia.

Opio

Esos días en que te arrastras

la imaginación hambrienta de un absoluto amor

— no es que busques volver a lo que fue

a las llamas pasadas, o a las que compartíais

— hace ya mucho tiempo, y tú sabes demasiado, ya

quieres, o es la muerte

del querer, ferozmente

                                Los sueños, a veces, se apiadan de ti

Una mañana sin despertador te envían una escena

llena de posibles

un rostro viril — ignoras su nombre

él es de otro continente

le has visto en alguna parte, en las noticias

en una revista

Entonces

tantos días como tu espíritu pueda aguantar

en variaciones, en fugas

te apuntalas en refugios de amor loco

la palabra soberana por baile

que perdura, perdida

— de este antes

cuando aún nada es mezquino, irremediable.