lunes, 29 de agosto de 2022

John Edward Williams

¿Quién es este escritor?



Cerca del río Rojo, en la pequeña localidad tejana de Clarksville, nace en 1922, el escritor John Williams.

Después de desempeñar varios empleos en periódicos y emisoras de radio, Williams se enroló en el ejército en 1942, durante dos años y medio como sargento en la India y Birmania. Varios años después de la Segunda Guerra Mundial fue a la Universidad de Denver. Durante este periodo publicó su primera novela, Nothing but the night (1948), y su primera colección de poemas, The broken landscape (1949). En otoño de 1950 Williams fue a la Universidad de Misuri, donde ejerció como profesor y obtuvo el doctorado en 1954. En 1955 pasó a dirigir el programa de escritura creativa de la Universidad de Denver.

La segunda novela en publicarse fue Butcher's Crossing (1960), seguida de English Renaissance Poetry (1963), una antología de poesía en inglés en la que Williams escribió la introducción. Su segundo libro de poemas, The necessary lie se publicó en 1965, año en el que se convirtió en editor de la revista literaria University of Denver Quarterly, hasta 1970. En 1965 también se publicó su tercera novela, Stoner, que fue reeditada por The New York Review of Books en los años 2000 y trata sobre la vida y la vocación de un profesor de literatura, por lo que contiene elementos autobiográficos. La más conocida de sus obras es su cuarta novela, Augustus, traducida al español como El hijo de César, ganadora del National Book Award de ficción en 1973.

Tras jubilarse de la Universidad de Denver en 1986, Williams se trasladó con su mujer a Fayetteville, Arkansas. Una quinta novela, The sleep of reason, quedó inacabada en el momento de su fallecimiento.
Los libros de Williams se publicaron con casi ningún éxito y se han seguido reeditando en tiradas pequeñas desde la muerte de su autor en 1994.

Nadie valoraba demasiado su obra narrativa, o al menos no consideraban que estuviera al nivel de sus clases de literatura o de su obra poética. Sin embargo, con los años destaca el interés por su novela Stoner que ha conquistando, como ocurre con las obras maestras, a todo tipo de públicos, desde los eruditos hasta los lectores de pocas lecturas al año.

Impresiona el modo de contar de John Williams, su fuerza inusitada para los dramas pequeños.

viernes, 24 de junio de 2022

La grandeza




Pertenecemos a una sociedad casi secreta, una organización mágica donde se suceden maravillas y prodigios de tinta y papel. Una colectividad cuya grandeza radica en dar luz a las distintas visiones lectoras de un único texto. Shhh, no se lo digáis a nadie. Nosotros tenemos un gran poder.

Esta temporada nos hemos nutrido de 9 títulos que hemos degustado en forma de 25 visiones. La historia del amor,  Alma y Leo. El juego Marlow-Chandler-Bogart. El todo sobre mis padres de la polémica Alegría de Vilas que se extendió en el tiempo más allá de su debate con otra pieza del puzle, El mapa de los afectos de Ana Merino y la presencia del autor ya convertido en Escritor en su tinta. La crueldad de un millón de gotas que nos arañó el alma. Esas mujeres que anhelan que pase algo mirando a través de los visillos. La Aurora de Lluvia fina. La búsqueda del latido de Dora y Gael. 

Y, por supuesto, la Sra. Curren, profesora de latín, que advierte a su Caronte particular, a través de las palabras de Virgilio, que si no cumple su misión vagara errante sin encontrar la paz. Matías nos dio la clave. Y la expresión de Carmen es la grandeza. Descubrir otra visión de la obra.

En este mundo tan cambiante y convulso, leer es un acto de equilibrio. El club te da la oportunidad de adentrarte en obras de las que no tenías ni idea, que nunca te planteaste leer o que simplemente te daba pereza leerlas. Este viaje colectivo no tiene fin y nosotros formamos parte de él. ¿Preparados para el próximo viaje? ¿dispuestos a adentrarnos en la vida de otros? ¿listos para descubrir nuevos escenarios?

Si la respuesta es sí, entonces nos vemos en septiembre. Gracias a todos, feliz verano y felices lecturas. 

viernes, 3 de junio de 2022

La edad de hierro

Levantando conciencias

La señora Curren, anciana mujer, ha sido informada de que padece cáncer; ella vive sola en Sudáfrica pues su hija, hace algunos años, se fue a Norteamérica. ¿Puede haber historia más común y sencilla?

La señora Curren escribe una larga carta a su hija, en ella comenta los avatares que le suceden, el momento es propicio para cavilar, hacer filosofía: “Intento mantener viva mi alma en una época que no es hospitalaria con el alma”. Coetzee narra en La edad de hierro (1990) una historia sin mucha estridencia, sin ruidos. El telón de fondo transcurre en una Sudáfrica convulsa que emerge del apartheid, sencillamente transfigurada en los personajes de Florence y sus hijas: Hope y Beauty (Esperanza y Belleza) y Bheki, el hijo mayor, quien junto a su amigo John terminan siendo víctimas de la violencia tribal en unos acontecimientos oscuros.

La señora Curren confía la carta a Vercueil, un vagabundo alcohólico que vive al lado de su casa, entre un montón de cartones y con un perro. Entre ellos se ha establecido una relación muy especial, en la que la desesperanza y el sufrimiento conforman sus lazos de unión, el cuidado que se dedican será la salvación de ambos. Él será el confidente de su rabia y amargura. En la carta le explica a su hija cuál es la situación que se vive en su país bajo el régimen del apartheid, consciente y asustada ante una época terrible; una edad de hierro en la que la violencia y la lucha se justifican de un modo irracional. Ella se ha opuesto siempre al apartheid, aunque ha vivido al margen, pero los últimos acontecimientos la han sumido en la desesperación.

Esta historia permite a Coetzee denunciar la violencia y las miserias humanas que provoca. Se trata de una alegoría de la situación política en Sudáfrica. Todas las novelas de Coetzee tienen planteamientos similares: el individuo que lucha por sobrevivir en un mundo hostil y que, a menudo, utiliza la fantasía para escapar a otros mundos en los que no exista el horror, retratando el día a día de la miseria y el padecimiento.

La caridad es un don que antecede a nuestra propia existencia y puede explicar claramente la relación “extraña” que se produce entre la señora Curren y Vercueil, Ella le encomienda cortar el césped y las hierbas de su jardín, para así justificar un modesto pago de dinero; sin embargo, le advierte que no se pueden hacer las cosas (contratarlo como jardinero) por simple caridad; y Vercueil le pregunta: “¿Por qué?”, a lo que ella responde: “Porque usted no lo merece”.

El panorama de la Sudáfrica de la época del apartheid que Coetzee pinta en sus novelas nos crearan la necesidad de saber qué hay detrás de esos sombríos rasgos de paisaje humano que traza el autor para nosotros. Nos gustaría aparecer en los escenarios de sus novelas, invisibles, para poder observar a nuestro gusto. A Coetzee, aunque leamos sus historias con el corazón encogido, le agradecemos que nos hable desde el fondo de sí mismo, que nos explique lo que siente ante el drama que se desarrolló a su alrededor y del que se consideró un espectador involuntario que arrastraba, sin quererlo, la más culpable de las inocencias. Esta novela es:

Un grito de agonía
Una larga carta de amor
Un acercamiento a alguien que ya no tiene nada que perder
La descripción de uno de los momentos más duros de la vida
La resignación y, al mismo tiempo. el aferrase a la vida
Un diálogo de apoyo mutuo entre la señora Curren y Vercueil

Dos “soledades” que, a pesar de su empeño y de sus posturas, de su inercial proyección hacia el individualismo, el temor, la desconfianza y el deber “ser ciudadano” , se rendirán en un necesario, humano, único y absoluto reconocimiento del otro para poder ser ellos mismos.

La señora Curren escribe para conjurar la muerte y sostiene que es el “último gran enemigo de la escritura” (p. 133); de allí que cuando se escribe, se mantiene la muerte a raya. Es decir, que en este acto de escritura, en esta acción de revelarme a través del papel, de dejar mi alma aquí, ¿estoy combatiendo la muerte?… y quien me lee, quien reescribe esta nota, ¿también la combate? Muerte y destino, vida y novela,

Con un lenguaje preciso y elegante y una prosa lírica, los principales temas, lugares o acontecimientos históricos que destacan en el libro de J. M. Coetzee son: relaciones personales, vejez, conciencia de la muerte, cáncer, violencia, racismo, libertad personal, paso del tiempo, cartas, vagabundo, apartheid, Sudáfrica, ambigüedad, fraternidad, vida y muerte, brutalidad, caridad. Se puede seguir enumerando temas pero quien esté buscando una novela para pasar un rato agradable sin complicarse demasiado la vida, no es esta.

martes, 31 de mayo de 2022

John Maxwell Coetzee

"La historia carece de vida a menos que le proporciones un hogar en tu conciencia"


Entre la lengua inglesa, los restos de cultura afrikaaner de su familia y el cruce de múltiples razas, lenguas y religiones de la zona semidesértica de Worcester, John Maxwell Coetzee (Ciudad del Cabo, 1940) levantó su primera mirada del mundo.

Coetzee estudió Lengua y Literatura inglesa y Matemáticas en la Universidad del Ciudad del Cabo; trabajó como programador de IBM en Londres; realizó una maestría en la obra de Ford Maddox Ford; hizo un doctorado en lingüística computacional en Texas, donde trabajó sobre la obra de Samuel Beckett, gran influencia de su oscura visión literaria junto a Joseph Conrad, Fiódor Dostoyevski y Franz Kafka. Fue profesor en la Universidad Estatal de Nueva York y estuvo involucrado en las protestas contra la guerra del Vietnam. Fue precisamente en este periodo que comenzó a escribir su primera novela, la cual terminó a su regreso en Sudáfrica. Además investigó literariamente en la Universidad de Adelaida, en Australia, su actual país de residencia y en el que se nacionalizó en 2006.

Aunque su formación se centró sobre todo en los aspectos científicos del estudio de la lengua más que en los estrictamente literarios, fue el azar lo que le llevó a configurar su obra: mientras buscaba en los textos del etnólogo alemán Carl Meinhof sobre lenguas sudafricanas, halló los glosarios redactados por otro viajero, Jacobus Coetzee, un antiguo antepasado suyo holandés. La reconstrucción imaginaria de ese origen conquistador da inicio a una obra en el que biografía y ficción, raza y cultura, alegoría y realismo se cruzan y discuten en un retrato tan crudo, subjetivo y comprometido de la sociedad sudafricana. Sus novelas, a menudo alegóricas o simbólicas, atacan el sistema del apartheid en Sudáfrica o echan abajo los ejemplos históricos del colonialismo. Pocos escritores sudafricanos han sabido equilibrar tan bien como Coetzee el reclamo de la justicia social con las exigencias técnicas y estéticas de la novela. Esta contundencia lo llevó a ganar dos veces el premio Booker por Vida y época de Michael K (1983), historia de un luchador por la libertad, y Desgracia (1999) y el Premio Nobel de Literatura en 2003 por su brillante análisis de la sociedad sudafricana.

Debutó como novelista con Tierras de poniente en 1974, obra que narra dos historias sobre conflictos y se hizo conocido con su segunda novela En medio de ninguna parte (1977), desarrollada en el contexto de una granja sudafricana. Por esta recibió el prestigioso Premio CNA.
Le siguieron Esperando a los bárbaros (1980), en la que se aprecia la influencia de Conrad y Foe (1986), donde recrea el famoso Robinson Crusoe de Daniel Defoe. También ha publicado varios libros de ensayos, como Doblando el cabo: Ensayos y entrevistas (1994) y la colección de ensayos Mecanismos internos: Ensayos 2000-2005 (2009)

Su novela El maestro de Petersburgo (1994) explora nuevos horizontes narrativos, haciendo regresar a un Dostoievski ficticio al San Petersburgo de 1869 desde su autoexilio de Dresden, donde se había escondido de sus acreedores rusos.

Ganador de los premios Fémina a la novela extranjera (1985) y el Premio Jerusalén por la Libertad del Individuo en la Sociedad (1987), en 2010, publicó La edad de hierro, especie de retrato sociopolítico sobre la sociedad sudafricana que tiene como protagonista a la Señora Curren, una profesora de Ciudad del Cabo con cáncer terminal. Quiso también reivindicar los derechos de los animales en La vida de los animales (1999) y ahondó sobre la esencia de narrar historias en Elizabeth Costello (2001).

Otros libros suyos son Hombre Lento (2005), reflexión sobre la vida y la vejez desde la perspectiva de un hombre en situación de discapacidad y Diario de un mal año (2007). 

Para 2013 apareció La infancia de Jesús, primera entrega de la trilogía completada por Los días de Jesús en la escuela (2016) y La muerte de Jesús (2019). Fuera de la ficción, ha escrito también algunas memorias como los libros Infancia (1997), Juventud (2002) y el aclamado Verano (2009).

Entre sus influencias literarias se encuentran Samuel Beckett, Joseph Conrad, Cervantes, Franz Kafka y Fiódor Dostoyevski, patentes en su obra.