«Me gustaría morir sobre mi escritorio con una frase inacabada, dejar un rompecabezas»
Escritor y guionista cinematográfico estadounidense nacido el 2 de marzo de 1942 en Exeter, New Hampshire, como John Wallace Blunt se licenció por la Universidad de New Hampshire, tras lo cual viajó a Viena para completar sus estudios. Cobró fama tras la publicación de su cuarta novela, El mundo según Garp (1978), una novela que combina humor, tragedia y una mirada crítica sobre la familia, la sexualidad y la identidad. A partir de ahí, Irving se consolidó como un autor capaz de narrar historias complejas con una mezcla muy personal de ironía y ternura.
Temas recurrentes en las novelas de Irving son Nueva Inglaterra, Austria, los osos, la prostitución, la ausencia de los padres y la lucha libre, una de sus grandes aficiones. También es habitual en sus obras la aparición de elementos y actitudes sexuales poco ortodoxas tales como el incesto, el transexualismo o la violación, así como las muertes accidentales.
Entre sus obras más conocidas se encuentran El hotel New Hampshire (1981), Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra (1985), Oración por Owen Meany (1989), Una mujer difícil (1996), Hasta que te encuentre (2005) y Avenida de los misterios (2015). Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine, y él mismo ganó un Óscar por el guion de Las normas de la casa de la sidra.
Irving es uno de los grandes de la literatura norteamericana. Sus obras son caza mayor. Es un autor que podía tener ya un premio Nobel, aunque en las listas de autores estadounidenses más destacados suele estar casi siempre un peldaño por debajo de Paul Auster, Richard Ford o Joyce Carol Oates. Quizás haber triunfado comercialmente a nivel mundial con El mundo según Garp, no le haya ayudado a ser tan reconocido. Tampoco la exitosa adaptación de Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, su novela más realista, la que menos transita por el particular universo Irving.
En sus novelas, el azar juega siempre un papel importante. La vida de los personajes cambia de forma drástica por una mala decisión. El destino se retuerce de forma inesperada porque por encima de esa capa de excentricidad con la que los maquilla los personajes del escritor de Nueva Inglaterra son, sobre todo, dickensianos; como el Danny de La última noche en Twisted River (2009), una de sus mejores novelas, el Homer Wells de Príncipes de Maine o el personaje que mejor condensa toda su literatura, Garp. Y es que Irving es un escritor más influido por Melville que por Hemingway.
El autor ha condensado todos sus personajes peculiares, sus manías, rarezas, su particular mundo, en una obra con hechuras de testamento literario, El último telesilla (2024, Tusquets), en donderecorreremos la historia de los Estados Unidos en el siglo XX: la Guerra Fría, Vietnam, la era Reagan, la irrupción del sida, el Tea Party y la presidencia de Donald Trump.
El compromiso de Irving con los temas de tolerancia hacia las minorías sexuales lo ha convertido en un bardo de las familias alternativas y una voz visionaria sobre el tema de la libertad sexual. Su novela más reciente es Reina Esther, una novela histórica que sigue a Esther Nacht, una judía nacida en Viena cuya vida está marcada por el antisemitismo. Huérfana, Esther es dejada en el orfanato de St. Cloud, donde el Dr. Larch sabe que no será fácil encontrar una familia judía que adopte a Ester. Cuando tiene catorce años y está a punto de convertirse en pupila del estado, el Dr. Larch conoce a los Winslow, una familia filantrópica con antecedentes de apoyar a huérfanos no adoptados.
El autor ha condensado todos sus personajes peculiares, sus manías, rarezas, su particular mundo, en una obra con hechuras de testamento literario, El último telesilla (2024, Tusquets), en donderecorreremos la historia de los Estados Unidos en el siglo XX: la Guerra Fría, Vietnam, la era Reagan, la irrupción del sida, el Tea Party y la presidencia de Donald Trump.
La obra de John Irving suele girar en torno a familias excéntricas, personajes marcados por pérdidas tempranas, la culpa y la búsqueda de sentido. Con un estilo inconfundible y una imaginación desbordante, sigue siendo un autor fundamental de la narrativa contemporánea.

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