jueves, 31 de octubre de 2019

Alejandro Palomas

Modern Family

La vida del escritor y último Premio Nadal, Alejandro Palomas (Barcelona, 1967), cambio cuando publicó su obra 
Una madre (2014, Premio Mandarache 2016), con la que inició una saga familiar que ha conquistado el panorama literario.



   Licenciado en Filología inglesa en la Universidad de Barcelona, obtuvo un máster en Poesía en el New College de San Francisco. Ha colaborado en diversos periódicos y publicaciones y ha traducido a autores como Katherine Mansfield, Gertrude Stein, Willa Cather o Jack London, entre otros.
   Fue elegido Nuevo Talento FNAC por su novela El tiempo del corazón (2002). En 2008 quedó finalista del premio de novela Ciudad de Torrevieja con la obra El Secreto de los Hoffman, llevada al teatro en 2009. En 2011 publicó El tiempo que nos une con gran éxito. Ese mismo año fue finalista del Premio Primavera de Novela con El alma del mundo.

   En 2015 llega Un hijo (Premi Joaquim Ruyra 2015, Premio Nacional de Literatura Juvenil 2016, Premi Protagonista Jove 2016, Premio Fundación Cuatrogatos 2016). La historia de Guille, su protagonista, tiene su continuación en Un secreto publicada en 2018 por Destino..
   Alejandro Palomas recupera con su novela, Un perro (2016) a los protagonistas de Una madre y los reúne en torno a una mascota.   Con estas obras jamás imaginó que fueran a ser un nexo de unión tan fuerte con miles de personas, que se acercan a él para preguntarle sobre su vida, sus obras y sobre su familia, muy presente en todas sus creaciones,  así como en Un amor (2018), ganadora de la última edición del Premio Nadal.


   Es posible que Alejandro Palomas se encuentre en uno de sus mejores momentos literarios. Cuenta que su escritura le ha aportado "el reflejo de un Alejandro" que le "gusta mucho". 
"Lo bonito de esta trilogía -reflexiona- es que las novelas se explican entre sí. Como si en cada una de ellas cambiara la cámara y enfocara un personaje distinto, como los trileros, que van moviendo las tres fichas y lo que menos importa es dónde está la bola". Tres novelas independientes que parecen haber alcanzado su plena madurez con esta última. "En términos de escritura -analiza- es la más completa, la más madura. Ya conozco a los personajes tan bien que se nota. Hemos convivido juntos muchísimo tiempo. Entonces hablo de ellos con toda una serie de matices que antes no tenían".
   Precisamente sobre estos núcleos familiares y las relaciones entre sus miembros Palomas ha encontrado su espacio de creación, uno en el que su propia experiencia vital y familiar le ha servido en que inspirar sus ficciones, ya que son este tipo de relaciones las que más le atraen literariamente.
   Un factor que también ha influido en su obra es el carácter matriarcal de esta. Un universo femenino "mucho más rico en matices" es el que también ostenta gran peso en sus páginas, pues "cómo se relacionan, cómo aman, cómo se tratan ellas entre sí" es mucho "más complejo" que en el universo masculino y esto es debido a que entre las mujeres "existen multitud de estadios intermedios".

   En cuanto a los proyectos que actualmente están sobre su mesa de trabajo, Palomas ha explicado que se encuentra inmerso en el paso a la gran pantalla de sus obras Un hijo y Una madre, dos películas que llegarán a salas, aunque ha reconocido que aún no tengan quien las dirija.

lunes, 30 de septiembre de 2019

Próxima reunión martes 1 de octubre de 2019 a las 6 en punto


Un niño escapado de casa, escucha, agazapado en el fondo de su escondrijo, los gritos de los hombres que le buscan. Cuando la partida pasa, lo que queda ante él es una llanura infinita y árida que deberá atravesar si quiere alejarse definitivamente de aquello que le ha hecho huir.
   Una noche, sus pasos se cruzan con los de un viejo cabrero y, a partir de ese momento, ya nada será igual para ninguno de los dos.
   Intemperie narra la huida de un niño a través de un país castigado por la sequía y gobernado por la violencia. Un mundo cerrado, sin nombres ni fechas, en el que la moral ha escapado por el mismo sumidero por el que se ha ido el agua.
   A través de arquetipos como el niño, el cabrero o el alguacil, Jesús Carrasco construye un relato duro, salpicado de momentos de gran lirismo. Una novela tallada palabra a palabra, donde la presencia de una naturaleza inclemente hilvana toda la historia hasta confundirse con la trama y en la que la dignidad del ser humano brota entre las grietas secas de la tierra con una fuerza inusitada.
Fuente: Lecturalia

jueves, 26 de septiembre de 2019

En milímetros: Intemperie de Benito Zambrano

El próximo 19 de octubre en la Semana Internacional de Cine de Valladolid – SEMINCI, Intemperie será la película que inaugure el veterano certamen  y loconcursará en su Sección Oficial.



   La cinta dirigida por Benito Zambrano se presentará en el festival vallisoletano un mes antes de llegar a las salas de cine, el 22 de noviembre. Es la adaptación de la exitosa novela homónima de Jesús Carrasco, protagonizada por Luis Tosar, Luis Callejo, Vicente Romero, Manolo Caro, Kándido Uranga y el joven Jaime López.
   Se trata de una conmovedora historia entre un pastor que desde hace tiempo vive al margen de la sociedad y un niño que emprende un viaje a través del desierto huyendo del implacable capataz de su pueblo.
 Una amistad entre héroes que luchan por su dignidad y se resisten a la sumisión
  Intemperie, rodada en varias localizaciones de la provincia de Granada, es un filme lleno de suspense y emoción en un entorno donde los que ostentan el poder lo utilizan caprichosamente, sin piedad ni misericordia. En ese ambiente en el que la gente está acostumbrada a sufrir, surgen de vez en cuando héroes que todavía luchan por su dignidad y se resisten a la sumisión. Esos son los protagonistas de esta película.
“Posiblemente sea la película más compleja a la que me he enfrentado hasta ahora. Un rodaje duro y complicado. Casi cien por cien en exteriores, en pleno verano andaluz. Queríamos hacer una película que provocara en el espectador sensación de sed, de tierra en la boca, y creo que lo hemos conseguido”, señala su director, Benito Zambrano.
  Pablo y Daniel Remón (Cinco metros cuadrados, Casual Day) junto a Zambrano, adaptan la premiada novela de Jesús Carrasco (Seix Barral, 2013), publicada en más de veinticinco países y en la que los críticos ven la riqueza de Miguel Delibes y la fuerza de Cormac McCarthy, fundidas en una prosa con personalidad propia.

   La fotografía está a cargo de Pau Esteve (galardonado en los Goya y en el Festival de San Sebastián por su trabajo en Caníbal de Manuel Martín Cuenca), el montaje es de Nacho Ruiz Capillas (nominado en siete ocasiones a los Goya y ganador con Los otros de Alejandro Amenábar), la música está compuesta por Mikel Salas y la dirección de arte es de Curru Garabal.

Intemperie

Un sentido de responsabilidad para el lector




Un historia sencilla. Un chico agazapado en un encinar, se encuentra semienterrado, mientras una partida compuesta por el alguacil, el maestro o otros hombres de la aldea le buscan. Nos hallamos en un espacio mesetario fácilmente identificable con la España central dentro una época no definida pero que seguramente es el segundo cuarto del siglo pasado. Se ha escapado de la casa de su padre y su marcada obstinación por no ser descubierto presagia que su huida responde a algo peor que el castigo por ser encontrado.
   Poco después se encuentra con un cabrero, un pastor viejo, artrítico y solitario, parco en palabras, quien sin ninguna muestra de cariño lo acoge durante unos días. 
 Su huida se ve aderezada de la iniciación al pastoreo, búsqueda de agua y pastos, ordeño, caza menor para subsistencia. Juntos sufren situaciones de lo más desagradables y desesperadas y todo ello a la intemperie. El alguacil cada vez más va cerrando el cerco tras el chico en este paisaje seco y polvoriento.
   Intemperie (Seix Barral, 2013) de Jesús Carrasco logró el aplauso unánime de la crítica, siendo elegido como Mejor Libro del Año por el Gremio de Libreros de Madrid. Con esta obra el autor traslada al lector un sentido de responsabilidad grave dotando de protagonismo al paisaje rural, de ahí la comparación con Delibes. El aplastante peso de la supervivencia en este paisaje de muerte sirve para provocar la claustrofobia aún en espacios abiertos. El afán por omitir lugares, nombres y tiempo permite que nos centremos en los hechos no en lo accesorio. Todo lo que sucede está motivado por los protagonistas, no hay nada ajeno a ellos, por tanto Carrasco se olvida voluntariamente de lo que distraiga para centrarse en los hechos.
   La novela es una obra lineal. No hay una sola regresión, todas las respuestas esperan adelante pese a que el lector intuya que el pasado es la clave. Solo tenemos que acabarlo para hallar todas las respuestas, empieza y termina como debe hacerlo un clásico con todos los cabos cerrados y con un horizonte abierto.
    Su riqueza léxica y su estilo impecable hace del libro de Carrasco, una obra espléndida. El lector va conociendo términos propios de la trashumancia y la vida al aire libre. No obstante, no se excede en frases largas ni altisonantes. Mantiene los sentimientos a raya, pues en toda la obra únicamente siente el chico

   A través de ambos protagonistas queda patente el tema fundamental de la novela: la falta de moralidad que no sólo se extiende por esas tierras sino en todo lugar y toda época. El mismo narrador explica que, el mundo que rodea a ese niño, el mundo de los adultos, está lleno de lujuria y avaricia y que incluso el propio niño ejerce una violencia que la había visto hacer siempre a quienes le rodeaban y, por tanto, exigía su parte de impunidad.
"La intemperie le había llevado hasta el mismo borde de la muerte, y allí, en medio de un campo de terror, él había levantado la espada en vez de poner el cuello". 

   Ante esta cruenta situación al lector le queda un halo de esperanza.

"Luego volvió a la puerta y allí permaneció mientras duró la lluvia, mirando cómo Dios aflojaba por un rato las tuercas de su tormento"