lunes, 5 de octubre de 2020

En milímetros

Nosotros en la noche (Our Souls at Night, 2017)
Jane y Robert


En 1967, Jane Fonda y Robert Redford en la película Descalzos por el parque son una pareja joven que se acaba de casar. En la cinta, estas dos leyendas escenificaban el amor juvenil. Tras más de cincuenta años, ambos se reencuentran en Nosotros en la noche, esta vez el amor es adulto. La historia está dirigida por Ritesh Batra para la plataforma Netflix y está basada en la novela homónima de Kent Haruf.
   Louis Waters recibe inesperadamente la visita de su vecina Addie Moore que, a pesar de su escasa relación, le ofrecerá una proposición "incedente" que cambiará primero sus noches solitarias y luego sus vidas.
   Una vez pasada la primera noche y la primera toma de contacto, todo fluye. Esto nos permite conocer la intimidad de dos ancianos realmente entrañables a través de sus interesantes conversaciones, enriquecidas por la experiencia, sobre quiénes han sido y qué les ha llevado a ser como son. El peso de los diálogos en esas mágicas noches hace que ambos se planteen llegar a más. Hasta que los chismorreos vecinalesy los conflictos familiares minan la continuidad esta relación.
   La interpretación de los actores refuerza una película que es digna de ver aunque solo sea por contemplar la complicidad entre ambos. En su cuarta cinta juntos, ambos demuestran que el tiempo no ha borrado esa química que desprendían en pantalla.

Ficha Técnica:

Reparto:
Jane Fonda (Addie Moore)
Robert Redford (Louis Waters)
Bruce Dern (Dorlan)
Matthias Schoenaerts (Gene)
Judy Greer (Holly)
Iain Armitage (Jamie)

Año: 2017
Duración: 101 min.
País: Estados Unidos
Director: Ritesh Batra
Guion: Kent Haruf
Fotografía: Stephen Goldblatt
Música: Elliot Goldenthal
Género: Drama romántico
Distribuidor: Netflix

jueves, 1 de octubre de 2020

Nosotros en la noche

Los "viejos" también aman


Bienvenidos a Holt, un lugar de la América profunda donde las vivencias, los recuerdos y las culpas forman parte de un escenario donde el dolor, el peso de la vida y la esperanza tienen cabida. El escritor norteamericano Kent Haruf escribió Nosotros en la noche cuando tenía 71 años. En febrero de 2014 se le diagnosticó un cáncer terminal y decidió que esta sería su última novela. En noviembre de aquel año, después de entregar las últimas correcciones a la editorial, Haruf murió. Nunca llegó a ver su obra publicada, nunca supo que llegaría a miles de lectores. Sin duda, este fue su testamento literario y de vida, un libro de menos ciento cincuenta páginas escrito desde el corazón que pone en valor los problemas de la vejez. 
   Problemas que a los habitantes de Holt les parecen ajenos ya que viven el día a día con sus rutinas y sus ritmos inquebrantables. Ahí es donde residen Addie y Louis.
   Y llega la noche y con ella la soledad de la viudedad. No hay otra. Pero Addie no está dispuesta a conformarse y de la forma más natural, decide hacer una inesperada visita a su vecino Louis: 
«Me preguntaba si vendrías a pasar las noches conmigo. Y hablar...».
   Ante tan sorprendente propuesta, Louis no hace otra cosa que acceder. Simplemente eso. Al anochecer, las horas se hacen más difíciles, la soledad se instala en sus casas y en la oscuridad todo se hace más duro. Por eso, Addie quiere que vaya a su casa a dormir con ella, para poder charlar y entretenerse, y así, no estar solos. 
   Louis atraviesa su calle en dirección a la casa de su vecina. En una bolsa lleva su pijama y su cepillo de dientes. En muy poco tiempo lo que pudo resultar incómodo y extraño pasa a ser placentero. Noche tras noche empiezan a conocerse. Hablan de sus errores y aciertos, de su juventud, de sus matrimonios, de sus sueños y miedos presentes, de la muerte La intimidad entre los dos va creciendo e intentan no ceder ante las presiones vecinales y las de sus propios hijos. Entre las sábanas divisan la posibilidad real de pasar juntos el resto de sus días.
   Nosotros en la noche es una obra impactante, que a través de una historia muy simple nos presenta los temores más escondidos del ser humano moderno. Una historia concisa y conmovedora, con un fondo agridulce donde lo rutinario esconde unas ganas tremendas de vida pero nos hace reflexionar sobre algunos aspectos de la edad dorada.
   Cuando se habla de la vejez, a menudo se hace referencia a los problemas de salud pero no tanto a los problemas de SOLEDAD. Cada vez vivimos más años, y cada vez hay más gente que se pasa muchos años, décadas incluso, sola. Esta gente a veces quiere amor o, porque no, sexo. La sociedad establece que a cierta edad ya no se crean nuevas relaciones y tampoco las consideran necesarias e incluso no es admisible, cada vez menos, se decida rehacer la vida o pasar un buen rato en compañía.
   Pero el problema más grave que apunta Haruf es hacer creer que las personas mayores son como niños. La INCAPACITACIÓN de hombres y mujeres sensatos, con sus capacidades mentales absolutamente intactas, que han mantenido un comportamiento intachable durante años, son considerados responsables de tomar decisiones, incluso en cosas que sólo los afectan a ellos. Sus descendientes se creen autorizados a tutelarlos en sus decisiones, sobre todo, económicas. 
El chantaje familiar hacia los abuelos para que sigan sus directrices es constante ante el panorama de aislamiento y soledad que se les presentan. La familia, para muchos abuelos, es un último refugio, pero al mismo tiempo es una prisión.
   La vejez es un tema incómodo. La INCOMPRENSIÓN hacia la ancianidad es patente en una sociedad en que la juventud se presenta como modelo y se intenta negar la evidencia de la decrepitud. Haruf nos invita a participar en las visitas de estos dos personajes para entender algo muy importante, que más allá de la edad en la que todo está ya cumplido, siempre cabe la posibilidad de que las almas encuentren nuevos lugares donde conversar, bailar, viajar, sorprenderse e incluso enamorarse. Holt duerme, Louis y Addie viven. 

jueves, 24 de septiembre de 2020

Kent Haruf

Vivir y morir en Holt



Trabajó en una granja de pollos, en la construcción, en el Cuerpo de Paz en Turquía, en un hospital y hasta en una biblioteca, pero finalmente se decantó por la enseñanza y por la escritura. Ken Haruf (1943-2014) nació en Colorado, en Estados Unidos, lugar donde ha situado todas sus ficciones literarias. Licenciado en Artes y Literatura por la Universidad de Wesleyan, Nebraska, logró el reconocimiento unánime de los lectores y la crítica literaria gracias a la "Trilogía de la Llanura". La canción de la llanura (1999), Al final de la tarde (2004) y Bendición (2013) son los títulos de esta serie situada en Holt, pueblo imaginario donde desarrolla sus tramas con una prosa plácida y sencilla que parte siempre de los espacios y las gentes de esas pequeñas comunidades rurales de Colorado con el objetivo de explorar las relaciones humanas y sus emociones.


   El tiempo de la acción es un presente muy cercano. El viaje narrativo que se propone se adecua a las tres etapas de la vida: infancia, juventud y madurez. Así, la primera novela parte de una mirada más inocente y sorprendible. En la segunda, se resolverán problemas complejos mediante la serenidad de determinadas reflexiones, mientras que en la tercera se narran conflictos donde la resignación gana espacio en la experiencia vital de los protagonistas. Los personajes parecen escogidos al azar de entre los habitantes del pueblo, resultan más arquetípicos al primer volumen y cada vez más realistas y llenos de matices en los sucesivos.
   El escritor ha sido galardonado con numerosos premios estadounidenses como Los Angeles Times Book Prize y el New Yorker Book Award.
   En febrero de 2014, los médicos le diagnostican a Haruf  que le quedaba poco tiempo de vida. Eso no le detuvo para escribir su última novela, Nosotros en la noche (2015). Todo ello, desde una escritura de apariencia sencilla que narra unos hechos nada trascendentes, en donde lo esencial no es la historia sino lo que no se dice explícitamente en ella. Haruf tiene la habilidad de, a través de gente y momentos corrientes, construir una historia con un alto potencial narrativo. La novela avanza sin prisas.
   Se puede considerar a Kent Haruf como uno de esos escritores que logran describir con delicadeza hasta los peores pensamientos que concibe la mente humana.

domingo, 31 de mayo de 2020

Annobón

"Ni reyes, ni tiranos"

"Creo que hay que mirar al futuro, pero no hay que olvidar el pasado", comenta Luis Leante, autor de Annobón.

   
   Annobón (Harper Collins, 2017) es la combinación de un supuesto reportaje periodístico y ficción histórica. Un juego literario que retrata la cara desagradable de la colonización española en África y la represión franquista en el Madrid de posguerra, y nos adentra en las vidas privadas de los personajes que se vieron atrapados en la inevitable oscuridad de esos momentos históricos.
   La novela arranca con la investigación que un periodista lleva a cabo a raíz del hallazgo de un cadáver de mujer en la localidad de Colliure, en el sur de Francia. Dicha investigación, con toda su documentación, es proporcionada a nuestro autor/narrador que hace la reconstrucción de unos hechos casi desconocidos que ocurrieron en Madrid y Guinea en los años 30 y 40 del siglo pasado.
   La noche del 14 de noviembre de 1932 Restituto Castilla González, sargento de la Guardia Civil, asesinó con una navaja barbera al Gobernador de Guinea, Gustavo de Sostoa Stahmer, cuando visitaba Annobón, una isla de 17 kilómetros cuadrados, a tres días de navegación de la capital de Guinea Ecuatorial, donde Castilla había fundado una comunidad utópica basada en los principios de la República. 



«Él era un guardia civil de izquierdas que se afilió al Partido Comunista, de convicciones profundamente republicanas y tremendamente culto, lo cual no era frecuente en la época. Parece ser que tenía una inteligencia superior. Lo describían los psiquiatras como un hombre muy inteligente con brotes de locura, y estos se desatan en esta historia, cuando se marcha a la isla de Annobón, donde estaba casi aislado. Allí había mil habitantes y él era el único europeo. Esa tensión le lleva a comenzar a tener delirios de grandeza. Trata de crear una especie de república independiente, construye una ciudad... Pero la población no lo respondía. Probablemente su propia inteligencia fue la que le terminó devorando y, en una de estas, le cortó el cuello al gobernador." Al grito de "¡Ni reyes, ni tiranos!».

   Una vez cumplida la condena tras beneficiarse de un indulto, el abogado y capitán Alfonso Pedraza, personaje ficticio de la trama, se cruzará en su camino y la vida de ambos entrará en una espiral de desastres que afectará a todos los que están a su alrededor. Un triángulo amoroso acompañado de locura, celos, mentiras y obsesiones en el que el miedo y el amor se confunden con frecuencia.
   Luis Leante crea la trama utilizando las entrevistas a las hijas de los protagonistas para contar la historia, añadiendo sutilmente a dos narradores diferentes, y dando por tanto dos puntos de vista a la misma historia. En Annobón es casi inclasificable, en ella puedes encontrar historia, asesinatos, juicios, periodismo y hasta intrigas amorosas.
 
   La gran labor de documentación por parte de Leante es innegable. Durante cinco años estuvo preparándose todo lo referente a Castilla centrándose en la joya de la corona de la trama, el sumario de su  juicio por asesinato, depositado en el Archivo Histórico Provincial de Las Palmas. Durante la investigación, el autor se sintió atrapado por la personalidad tan atractiva del protagonista, entrando en la tesitura de no poder elevar a los altares a un tipo que era un asesino y maltrataba cruelmente a los habitantes de la isla, por lo que escribió dos versiones más hasta que alcanzó el tono que le interesaba.      
   El pasaje del juicio en la obra está lleno de detalles que hacen que te encuentres en la sala presenciándolo. A esta fantástica tarea se le une la habilidad del autor para recrear escenarios, trasladando al lector tanto a la lejana isla guineana o al Madrid de los años 40, y dando una visión global pero clara de la miseria de la posguerra, de los formalismos rígidos de la época y de los diferentes tratamientos según el escalafón social al que pertenecías o al bando político donde te situabas. 
   Escrita con prosa ágil y de lectura amable, no sabrás si el personaje sobre el que lees ha sido real o fruto de la imaginación del autor. Diálogos continuados donde se cambia de interlocutor de una forma tan sutil que apenas te das cuenta, y una estupenda sucesión de acontecimientos encadenados con escenas retrospectivas que hacen de Annobón un libro que nombra al lector como juez al tener las dos versiones de una misma historia.Para Luis Leante, la historia "si la miramos en conjunto es una gran mentira, pero si la miramos por piezas son pequeñas verdades".