martes, 29 de octubre de 2024

Colección de poetas: Hafez

"Con frecuencia, un verso precioso alivia un corazón apesadumbrado"

Hafez de Shiraz, el poeta místico de Persia, el maestro de los dobles significados es uno de los grandes nombres de la literatura persa. Este poeta sufí vivió en el siglo XIV y su obra 'Diwan' es, todavía hoy, muy popular entre los iraníes.

Fue místico sufí y, ocasionalmente, poeta de la corte. Destacó por sus composiciones de tema báquico y místico, que le ocasionaron frecuentes problemas con la ortodoxia del poder reinante.​

Se dice que Hafez se enamoró y finalmente se casó con una muchacha a la que llamaba Shâj-e Nabât («rama de caña de azúcar»). Es probable que tuviera hijos, pero todo ello siempre dentro del ámbito de las especulaciones basadas en sus poemas.

Su padre, un comerciante, cambió su residencia familiar a Shiraz poco antes de que naciese Hafiz y falleció tempranamente cuando el muchacho era todavía un niño. Fue acogido con su madre por un tío. Aunque la muerte del padre dejó a la familia en una situación muy precaria, Hafez se las arregló para lograr una buena educación, manejando con fluidez el árabe y el persa y memorizando el Corán a una edad muy temprana.

Trabajó como copista y como aprendiz de panadero antes de lograr el apoyo de patrocinadores destacados. Posteriormente llegó a ser profesor de estudios religiosos. Antes de llegar a los 30 años se hizo poeta de la corte de Abu Ishak, logrando mucha fama e influencia. Mubariz Muzaffar capturó Shiraz y entre sus decisiones destituyó a Hafez de su puesto como profesor de estudios coránicos en la Universidad. En esa etapa aparecen los poemas de protesta y reivindicativos contra la opresión del tirano. Sha Shuya (hijo del dictador) hizo prisionero a su padre, y restituyó a Hafez en su antigua cátedra. El poeta comenzó una vertiente de espiritualidad sufi en su obra. Perdió el favor del gobernante, lo que le obligó a trasladarse por su seguridad ya rondando los 50 años, imponiéndose un autoexilio en Isfahán. Sus poemas destilan melancolía. A los 52 años, por invitación expresa de Sha Shuia, finaliza su exilio y regresa a Shiraz. La poesía de sus últimos años contiene la autoridad del Maestro que se ha unificado con Dios.

La estrofa favorita de Hafez era el gazal, un género lírico que consiste en coplas y estribillos, con cada verso compartiendo el mismo medidor.

Es igualmente importante para captar la belleza interior de los poemas de Hafez el conocimiento de los símbolos sufís. Al conocer los significados secretos codificados en palabras simples, el lector es capaz de abrir no uno, sino hasta un par de significados materializados en un sencillo verso, empezando por el final místico más superficial y profundo. Un ejemplo de una simple y no obvia interpretación para el lector puede servir como un tema frecuente de amor en Hafez. Y si el ojo humano no ve más que el reconocimiento del poema de amor del poeta para una mujer, quien está familiarizado con el simbolismo sufí entiende que es el deseo del sufí de conocer Dios, porque esto es el que se entiende por "amor" y "amante" - es el mismo Dios.

Otra característica específica de la creatividad de Hafez se refleja en el uso de palabras descriptivas. Los caracteres negativos los denomina "santos", "muftís". Los "vagabundos" y "borrachos" son los estimados a su corazón. Este hecho no deja de resultar curioso, dado que la ley islámica prohíbe estrictamente beber alcohol. Por el contrario, en los poemas de Hafez el tema de las bacanales aparece con bastante frecuencia. No era un tema nuevo en los gazals, pero cabe otro poeta hizo una utilización tan intensa como él.

Se puede considerar que el ideal ético del poeta es el "rendi"​-, término traducible como "rufián, pícaro piadoso, bandido, liberté, patán, trotamundos - pleno de rebeldía, demandante de libertad de espíritu". Hafez se veía a sí mismo como antítesis del predicador, consolador de amor, alegría, música vino y rendi, en oposición a los sombríos y severas advertencias dirigidas desde el sermones del púlpito.

La obra de Hafez, recopilada hacia 1368 con el título de Diwan, contiene más de 500 poemas. Cada uno de los poemas consta de hasta 15 pareados muy estructurados, que se ocupan de un solo tema. El lenguaje es muy sencillo, lírico y apasionado. Conocido tanto en Irán como en Occidente, gracias a sus traducciones, destaca su amor hacia las gentes sencillas y la relación de la vida cotidiana con la búsqueda de la eternidad.

Sus poemas celebran los placeres del vino, la caza y el amor en la corte de Shiraz. Asimismo satirizan la hipocresía de los líderes religiosos musulmanes.

Diván

«Al alba el ave de los campos dijo a la rosa recién nacida:
como tú florecen en este jardín muchas, no seas altiva.
La rosa respondió entre risas: «No nos ofende la verdad, pero
ningún enamorado dijo a su amada palabras tan ofensivas».
Muchas perlas hay que pulir con la punta de las pestañas,
si codicias el vino de esta copa de incrustada pedrería.
Ni en la misma eternidad, el perfume del amor alcanzara el olfato
del que no haya barrido la tierra del umbral de la taberna con sus mejillas.
Anoche, cuando en el jardín de Eram, regalado por el aire
el bucle del jacinto se agitaba ante la brisa,
dije: oh asiento de Yamshid, ¿do está tu copa que el mundo reflejaba
Dijo: ¡qué pena, aquella fortuna despierta quedó dormida!
Las palabras de amor no son aquellas que a la lengua llegan,
¡oh escanciadora, dame vino, este diálogo termina!
Las lágrimas de Hafez lanzaron al mar la prudencia y la paciencia.
¿Qué hacer? No ha sabido ocultar las penas de amor ni su herida»

Mi desmedida ambición

Decirte cómo está el corazón es mi deseo.
Recibir noticias del corazón es mi deseo.
Mira mi desmedida ambición: descubierta la historia,
ocultarla a mis rivales es mi deseo.
En la noche de Gadr, tan noble y tan amada,
dormir contigo hasta el alba es mi deseo.
¡Oh, qué perla tan fina!,
en la noche oscura, pulirla es mi deseo.
Eh, viento de Saba, esta noche ayúdame,
que al alba llenarme de asombro es mi deseo.
Borrar con las pestañas el polvo del camino,
por mi honor, es mi deseo.
A pesar de tanta estulticia, como Hafez
entonar versos de ebriedad, es mi deseo.

Azar Nafisi

«Nuestra cultura son nuestros poetas y filósofos, 
no los criminales que matan inocentes»


Azar Nafisi (Teherán, 1955)​ es una académica iraní y autora de éxito; residente en Estados Unidos desde 1997, año en que emigró de Irán. Es especialista en literatura en lengua inglesa. Su libro Leer Lolita en Teherán, publicado en 2003, fue traducido a 32 lenguas y obtuvo numerosos premios literarios, entre ellos el Non-fiction Book of the Year Award (2004) de Book Sense, y el europeo Persian Golden Lioness Award de literatura. En 2008 publicó una autobiografía, Cosas que he callado, en torno al impacto que han tenido sobre toda su vida las relaciones con sus padres. Habla de una madre fría y malhumorada, una de las únicas seis mujeres diputadas en el parlamento iraní, un padre cariñoso y amigable y las décadas de agitación política en Irán, incluida la encarcelación del padre, el alcalde más joven de Teherán, durante el reinado del Sha bajo falsas acusaciones de irregularidades financieras.

Nafisi es una destacada defensora de los derechos humanos en Irán, particularmente respecto a las mujeres y los jóvenes. En la actualidad es profesora de estética, cultura y literatura en la Universidad Johns Hopkins de Washington. Estudió en Gran Bretaña y Estados Unidos, e impartió clases en las universidades de Oxford y de Teherán, de la que fue expulsada en 1981 por negarse a llevar el velo.

En 1979 Nafisi regresó a Irán, donde enseñó Literatura inglesa durante un breve período en la Universidad de Teherán.​ Después de la revolución iraní de 1979 y el posterior ascenso al poder del Ayatollah Jomeini, debido a las restrictivas normas impuestas a las mujeres por los nuevos dirigentes de su país, Nafisi vió insostenible su vida en Irán. Habló entonces de la libertad que consideraba que las mujeres de algunos países dan por sentadas, y que ahora las mujeres de Irán habían perdido, puesto que las autoridades jomeinistas habían promulgado leyes que coartaban los derechos de la mujer. En 1995 declaró que ya no podía enseñar Literatura inglesa adecuadamente sin atraer el escrutinio de las autoridades académicas, de modo que dejó su puesto en la universidad e invitó a siete de sus alumnas mujeres a asistir a reuniones periódicas en su casa, cada jueves por la mañana. Allí estudiaban obras literarias, incluidas algunas consideradas polémicas por la sociedad iraní postrevolucionaria, como Lolita y Madame Bovary. También les hablaba de novelas de Scott Fitzgerald, Henry James y Jane Austen, intentando entenderlas e interpretarlas desde un punto de vista iraní moderno.​Cuando en 2003 un periodista le preguntó si «alguna vez, cuando vivía usted en Irán, pensó que le hubiera gustado la idea de un cambio de régimen implementado por fuerzas extranjeras», Nafisi afirmó: «Algunos iraníes estaban tan desesperados que hubieran deseado la entrada de poderes extranjeros, pero/ yo no pensaba así [...] en Irán, no creo que necesitáramos la intervención extranjera en ningún momento.»​

En 2011, se le concedió el Premio «MC»Internacional Cristóbal Gabarrón de Pensamiento y Humanidades por «su decidida y valiente defensa de los valores humanos en Irán y su labor en crear conciencia a través de la literatura sobre la mujer en la sociedad islámica».
"Siempre digo que la lucha contra un sistema como una República Islámica es algo más que política, es existencial. Se trata de un Estado que me dice cómo debo pensar, hablar y sentir como mujer, profesora, activista de los derechos humanos y como individuo. Para este sistema, el objetivo no es sólo la oposición política, sino toda la sociedad civil"