lunes, 4 de mayo de 2026

Relato de un náufrago

Cuando el mar no guarda secretos

El 28 de febrero de 1955, ocho tripulantes del buque de la marina colombiana "A. R. C. Caldas" cayeron al mar en medio de una fuerte tormenta. Solo uno de ellos sobrevivió: Luis Alejandro Velasco, que durante diez días luchó contra el hambre, la sed y la soledad en una pequeña balsa a la deriva en el Caribe.

Al regresar a tierra, fue recibido como un héroe nacional. La dictadura del general Gustavo Rojas Pinilla lo elevó a la categoría de ícono nacional, aprovechando su historia para mostrar la valentía y resistencia del pueblo colombiano. Pero cuando Velasco decidió contar la verdad, las cosas tomaron un rumbo inesperado.

Gabriel García Márquez, entonces periodista en El Espectador, pasó veinte días entrevistando al superviviente para reconstruir cada detalle de su dramática travesía. Publicado inicialmente por entregas, el relato pronto desató una tormenta política que nadie vio venir. La publicación de este testimonio puso en jaque al gobierno de Gustavo Rojas Pinilla, pues desmentía la versión oficial que atribuía el naufragio a una tormenta. En realidad, la tragedia había sido provocada por el desplazamiento de una carga de contrabando, electrodomésticos mal asegurados sobre la cubierta. Esta revelación no solo sacó a la luz una verdad incómoda, sino que también desencadenó una serie de consecuencias que cambiarían para siempre la vida del náufrago y la del propio Gabriel García Márquez.

El destructor Caldas y su tripulación llevan ocho meses en el puerto de Mobile, Alabama, debido a las reparaciones que se están realizando en el buque. El marinero Luis Alejandro Velasco reparte su tiempo libre entre su nueva novia, Mary Address, y diversas formas de matar el tiempo con sus compañeros, como las peleas a puñetazos y las salidas al cine.

Un día, viendo la película El motín del Caine, los marineros colombianos experimentan cierta inquietud ante las escenas de una tempestad. Como si se tratara de una premonición, Velasco comienza a tener dudas sobre el inminente regreso del destructor a su base en Colombia, y decide que dejará la Marina una vez regrese a su Cartagena natal. Así, el 24 de febrero zarpa por última vez en su barco, invadido por el miedo a una posible tormenta similar a la de la película, por lo que no puede conciliar el sueño.

Durante los primeros días de recorrido, Luis Alejandro se encuentra intranquilo por el clima en el Golfo de México. Sin embargo, el barco parece navegar suavemente. Esto no dura mucho, ya que a medida que avanzaba, el barco se tambalea cada vez más y más hasta que toda la tripulación recibe la orden de trasladarse a babor. Y se produce el naufragio. Velasco quedó solo en el mar y durante diez días sobrevivió a la deriva sobre una balsa improvisada, enfrentándose al hambre, la sed, los tiburones y la desesperación, hasta que finalmente logró llegar a la costa colombiana.

Después de llegar a Bogotá, Luis Alejandro Velasco es recibido como un verdadero héroe. Todo el mundo quiere escuchar su historia, hasta el punto de que un periodista llega a disfrazarse de médico para visitarlo en el hospital. Allí consigue dos dibujos de Velasco, que terminan en la primera plana de un periódico. 

Durante un tiempo, Velasco disfrutó de la fama y del dinero que le generaron varios contratos publicitarios. Promocionaba relojes que, según él, nunca se atrasaron a la intemperie, y zapatos tan fuertes que no los pudo desgarrar para comérselos en el mar. La gente parecía fascinada, pero la verdad estaba a punto de salir a la luz.

Gabo no se dejó llevar por la versión oficial ni por la imagen del héroe que se vendía en la publicidad. Según sus palabras, 'el cuento había sido contado a pedazos muchas veces, manoseado y pervertido'. El público estaba saturado de la historia, pero Márquez quiso profundizar más allá de la superficie.

Las publicaciones de García Márquez fueron un éxito. La gente hacía fila frente a las puertas del diario para conseguir ejemplares atrasados y completar la colección de artículos. La circulación del diario se duplicó, y la historia se publicó completa en un suplemento especial. Pero las consecuencias no tardaron en llegar. El régimen castigó al diario con multas, impuestos y confiscación de ediciones, lo que obligó a su cierre temporal, mientras que García Márquez se vio forzado a exiliarse en París para escapar de las represalias.

El reportaje, firmado por García Márquez, fue uno de los hitos del periodismo literario latinoamericano. Sin embargo, el nombre de Márquez no apareció en el título hasta que la obra se publicó como libro en 1970. Velasco, que había perdido su puesto en la Marina, cayó en desgracia tras las revelaciones. A finales de los años 60, fue encontrado trabajando en una empresa de autobuses, lejos de la gloria que había conocido.

Detrás de esta historia de supervivencia se encuentra una entramada crítica política. Hoy, esa crítica ya no se aprecia de la misma manera. En su lugar, Relato de un náufrago nos hace oscilar entre lo real y lo onírico, llegando a un punto en el que compartimos con el protagonista las dudas sobre qué está ocurriendo y qué no. Al igual que Luis Alejandro, como lectores nos adentramos en la locura de si lo que vemos es un simple espejismo o va más allá.

A través de sus páginas, vemos cómo el protagonista se convierte en un héroe simplemente por el hecho de no dejarse morir. De hecho, el propio autor nos invita a reflexionar y dudar sobre la autoría de la obra, ya que menciona en su prólogo que él es un mero narrador de una historia que no es suya, y con la que quiere hacer justicia a un héroe olvidado.

Los caminos de Velasco y García Márquez nunca volvieron a cruzarse. Mientras la fama de Gabo crecía, la de Velasco se desvanecía. Finalmente, el náufrago decidió demandar a García Márquez por los derechos de autor del libro, pero después de más de una década de litigio, la justicia colombiana falló a favor del escritor. Velasco murió convencido de que tenía derecho a una parte de los beneficios. En sus últimos años, mantuvo correspondencia con García Márquez, reclamándole los derechos. Gabo, siempre sagaz, comenzó una de sus cartas con la frase: "Mi querido Luis Alejandro, es la primera vez que recibo una carta de uno de los personajes de mis libros".

martes, 28 de abril de 2026

Gabriel García Márquez

Crónica de un narrador infinito

En el calor húmedo del Caribe colombiano, entre el rumor de las bananeras y las historias que parecían flotar en el aire, nació Gabriel García Márquez el 6 de marzo de 1927 en Aracataca. Desde niño, su mundo estuvo tejido por voces: la de su abuelo "Papalelo", que le hablaba de guerras y dignidad, y la de su abuela Tranquilina, que le susurraba historias donde lo imposible formaba parte de la vida diaria. Así, aprendió que la realidad podía ser tan vasta como la imaginación, una realidad mágica.

Aunque inició estudios de Derecho en la Universidad Nacional de Colombia, pronto abandonó los códigos legales para entregarse a las palabras. El periodismo fue su primera trinchera, y en él encontró el pulso de las historias humanas que más tarde poblarían sus libros. El joven García Márquez decidió entonces trasladarse a Cartagena de Indias, tras las revueltas de 1948 en Bogotá, donde trabajó como periodista en diversos medios como El Universal o El Heraldo.

Durante un baile estudiantil, Gabriel conoció a una joven de la que se enamoraría perdidamente, Mercedes Barcha, que era la hija de un boticario. En ese momento se prometió a sí mismo que la convertiría en su esposa tan pronto como pudiese. La pareja se casó en 1958 y un año después nacería su primer hijo, Rodrigo. En 1961 se instalaron en Nueva York, ciudad en la que Gabriel ejerció como corresponsal de Prensa Latina en una agencia fundada por Fidel Castro. Esto conllevó ciertas críticas y amenazas que hicieron que se mudase a México, donde pasaría la mayor parte de su vida. En estos años publicó El coronel no tiene quien le escriba (1961) y La mala hora (1962).

Con la publicación de Cien años de soledad, en 1967, abrió las puertas de Macondo, un lugar donde el tiempo gira en espiral y lo extraordinario se vuelve cotidiano. Su obra se convirtió en un espejo mágico de América Latina, donde conviven la memoria, el amor, la violencia y la esperanza. Novelas como Relato de un náufrago (1970), El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981) y El amor en los tiempos del cólera (1985), confirmaron su capacidad para transformar lo cotidiano en leyenda.

En 1982, el mundo reconoció su voz con el Premio Nobel de Literatura, celebrando no solo a un escritor, sino a un narrador que hizo de la palabra un territorio sin fronteras.

En los albores del nuevo siglo, García Márquez volvió la mirada hacia su propia vida y, en 2003, la dejó plasmada en Vivir para contarla, un ejercicio de memoria donde el pasado respiraba con la intensidad de sus ficciones. Apenas un año después, en 2004, publicó Memorias de mis putas tristes, una obra que, fiel a su estilo provocador, despertó controversia por la delicadeza y osadía de su temática. Ya en sus últimos años, como quien recoge las palabras sembradas a lo largo del tiempo, dio a conocer Yo no vengo a decir un discurso, una antología de conferencias que revelaba no solo al narrador, sino también al pensador que reflexionaba sobre el oficio de escribir y el sentido de la vida.

Gabriel García Márquez murió el 17 de abril de 2014 en Ciudad de México, pero su obra permanece como  un lugar donde la realidad y el sueño se entrelazan, y donde cada lector vuelve a descubrir que, a veces, lo más increíble es simplemente la vida misma.

domingo, 26 de abril de 2026

Colección de poetas: León de Greiff


Francisco de Asis Leon Bogislao de Greiff Hausler o León de Greiff, o también conocido como Leo Legris o Gaspar de la Nuit, fue uno de los grandes poetas del siglo XX.
Aunque sus poemas son difíciles de descifrar, la musicalidad de sus versos es, quizás, una de las razones para hacer de su lectura una fiesta.
Nacido en Antioquia, en una familia de origen sueco y alemán, heredó de su padre el amor por las letras. Pero el poeta también estaba fascinado por los números y sus infinitas combinaciones. Tuvo trabajos diversos: empleado bancario, contador, también estuvo vinculado a la administración de la construcción del ferrocarril de Antioquia, además tuvo una breve estadía en Suecia como secretario de la Embajada de Colombia.
Pero lo suyo era la poesía y, con ella, la música. De Greiff no se encasilla en ninguna etiqueta, su creación es variopinta, abarcando desde los juglares de la Edad Media y los modos literarios del Siglo de Oro español, con sus vocablos y combinaciones, hasta los poetas malditos, como Rimbaud. La ironía, el sarcasmo, la burla son recurrentes en sus textos que, a la vez tienen un velo de delicadeza.
Su primer libro , en 1925, es Tergiversaciones, seguido del Libro de los signos, Variaciones alrededor de la nada, en 1936; poco a poco aparece en páginas de diarios, revistas y también en los micrófonos de la radio. La dificultad de comunicación, el amor, la muerte, las mujeres, tanto las diosas como las vampiresas, las cultas y las incultas, son algunos de sus principales temas.

En el que es quizás su poema más conocido, escribe:

Juego mi vida, cambio mi vida
La llevo perdida
Sin remedio
Y la juego o la cambio por el más infantil
La dono en usufructo, o la regalo
O la trueco por una sonrisa y cuatro besos
Todo, todo me da lo mismo
Lo trivial, lo perfecto, lo malo

En 1972 De Greiff tuvo un accidente serio que le dejó graves secuelas. Una fractura de cráneo a raíz de una caída hizo difíciles sus últimos años. Murió en 1976. En homenaje al poeta, la Universidad Nacional bautizó con su nombre el auditorio donde se han dado debates literarios y poéticos a veces tan acalorados y disruptivos como el poeta.

Balada del tiempo perdido

I

El tiempo he perdido

y he perdido el viaje…

Ni sé adónde he ido…

Mas sí vi un paisaje

sólo en ocres:

desteñido…

Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas

de turbio pelaje,

de negras plumas.

Y luces mediocres. Y luces mediocres.

Vi también erectos

pinos: señalaban un dombo confuso,

ominoso, abstruso,

y un horizonte gris de lindes circunspectos.

Vi aves

graves,

aves graves de lóbregas plumas

-antipáticas al hombre-,

silencios escuché, mudos, sin nombre,

que ambulaban ebrios por entre las brumas…

Lodo, barro, nieblas; brumas, nieblas, brumas.

No sé adónde he ido,

y he perdido el viaje

y el tiempo he perdido…

II

El tiempo he perdido

y he perdido el viaje…

Ni sé adónde he ido…

Mas supe de un crepúsculo de fuego

crepitador: voluminosos gualdas

y calcinados lilas!

(otrora muelles como las tranquilas

disueltas esmeraldas).

Sentí, lascivo, aromas capitosos!

Bullentes crisopacios

brillaban lujuriosos

por sobre las bucólicas praderas!

Rojos vi y rubios, trémulos trigales

al beso de los vientos cariciosos!

Sangrantes de amapolas vi verde-azules eras!

Vi arbolados faunales:

versallescos palacios

fabulosos

para lances y juegos estivales!

Todo acorde con pitos y flautas,

comamusas, fagotes pastoriles,

y el lánguido piano

chopiniano,

y voces incautas

y mezzo-viriles

de mezzo-soprano.

Ni sé adónde he ido…

y he perdido el viaje

y el tiempo he perdido…

III

Y el tiempo he perdido

y he perdido el viaje…

Ni sé adónde he ido…

por ver el paisaje

en ocres,

desteñido,

y por ver el crepúsculo de fuego!

Pudiendo haber mirado el escondido

jardín que hay en mis ámbitos mediocres!

o mirado sin ver: taimado juego,

buido ardid, sutil estratagema, del Sordo, el Frío, el Ciego.

Cancioncilla

Quise una vez y para siempre

-yo la quería desde antaño-

a ésa mujer, en cuyos ojos

bebí mi júbilo y mi daño…

Quise una vez -nunca así quise

ni así querré, como así quiero-

a ésa mujer, en cuyo espíritu

fundí mi espíritu altanero.

Quise una vez y desde nunca

-ya la querré y hasta que muera-

a ésa mujer, en cuya boca

gusté -otoñal- la Primavera.

Quise una vez -nadie así quiso

ni así querrá, que es arduo empeño-

a ésa mujer, en cuyo cálido

regazo en flor ancló mi ensueño.

Quise una vez -jamás la olvide

vivo ni muerto- a ésa mujer,

en cuyo ser de maravilla

remorí para renacer…

Y ésa mujer se llama… Nadie,

nadie lo sepa -Ella sí y yo-.

Cuando yo muera, digas -sólo-

quién amará como él amó?

Esta mujer es una urna

Esta mujer es una urna

llena de místico perfume,

como Annabel, como Ulalume…

Esta mujer es una urna.

Y para mi alma taciturna

por el dolor que la consume,

esta mujer es una urna

llena de místico perfume…!

Más breve

No te me vas que apenas te me llegas,

leve ilusión de ensueño, densa, intensa flor viva.

Mi ardido corazón, para las siegas

duro es y audaz…; para el dominio, blando…

Mi ardido corazón a la deriva…

No te me vas, apenas en llegando.

Si te me vas, si te me fuiste…: cuando

regreses, volverás aún más lasciva

y me hallarás, lascivo, te esperando…

Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue

Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue…

dejemos al amor y vamos con la pena,

y abracemos la vida con ansiedad serena,

y lloremos un poco por lo que tanto fue…

Pues si el amor huyó, pues si el amor se fue…

Dejemos al amor y vamos con la pena..

Vayamos a Nirvana o al reino de Thulé,

entre brumas de opio y aromas de café,

y abracemos la vida con ansiedad serena!

Y lloremos un poco por lo que tanto fue…

por el amor sencillo, por la amada tan buena,

por la amada tan buena, de manos de azucena…

¡Corazón mentiroso! ¡si siempre la amaré!

viernes, 10 de abril de 2026

El acontecimiento

Convertir la vida en escritura 

"Si tuviera que representar en un cuadro aquel acontecimiento de mi vida, pintaría una mesita de formica pegada a la pared y, encima de ella, una palangana esmaltada en la que flota una sonda roja. Ligeramente a la derecha se encuentra un cepillo de pelo. No creo que exista un solo Taller de abortera en ningun museo del mundo"

Francia, 1963. Anne es una joven estudiante brillante con un futuro prometedor por delante. Pero cuando se queda embarazada, ve cómo desaparece la oportunidad de terminar sus estudios y escapar de las limitaciones de su entorno social. Ante la proximidad de sus exámenes finales y conforme va creciendo su vientre, Anne decide actuar, aunque tenga que enfrentarse a la vergüenza y al dolor, aunque tenga que arriesgarse a ir a la cárcel para hacerlo.

El acontecimiento (2000) comienza con el momento en que la narradora y protagonista descubre que está embarazada; viene, a continuación, un periodo de búsqueda angustiosa y solitaria de alguien que le practique un aborto de forma segura y, a ser posible, barata. Por fin, consigue la dirección de una mujer que, después de algunas dificultades y del pago correspondiente, consigue ayudarla a abortar.

Buena parte de las novelas de Annie Ernaux tienen un componente autobiográfico a través del que la autora no solo expone sus fantasmas personales, sino que pone de manifiesto de qué forma se juzga a las mujeres por sus decisiones, su cuerpo o su deseo en el seno de una sociedad profundamente hipócrita. 

La obra es un ejercicio de memoria y análisis (y análisis del propio proceso de memoria) donde explora la soledad, el desamparo y la discriminación que siente al tener que tomar una decisión tan difícil en una sociedad que no respeta la autonomía de las mujeres.

Se trata de reconstruir, con el estilo seco característico de la autora, lo sucedido con precisión y con una consciencia agudísima, tanto de todos los detalles como de las sensaciones y sentimientos asociados. Se trata, también, de reflexionar sobre el propio proceso de memoria y de escritura, proceso que, en este caso, se apoya en una agenda y un diario íntimo que permite establecer una especie de paralaje, comparando las anotaciones realizadas en el mismo momento del "acontecimiento", con los recuerdos actuales de ese momento. Lo que es diferente, lo que permanece, lo que se ha perdido, o añadido, con el tiempo a esos recuerdos.

La obra ha sido adaptada con el mismo titulo en 2021, en una película dirigida por Audrey Diwan, que ofrece una puesta en escena tensa y una actuación poderosa de Anamaria Vartolomei. La película, que ganó el León de Oro en el Festival Internacional de Cine de Venecia, mantiene la misma claridad incisiva de su texto, pero nos adentra en el espacio claustrofóbico de Anne a través y cómo la cámara seguirá de cerca los pasos de la protagonista en un camino de pesadilla en el que tendrá que enfrentarse a la constante humillación de su entorno, algo a lo que también contribuirá el formato de pantalla cuadrada, que sirve para constreñir todavía más sus movimientos, atrapándola en una espiral angustiosa y febril.

La narrativa de Ernaux ha resonado en muchas lectoras y lectores, convirtiéndose en un testimonio poderoso sobre la lucha por los derechos de las mujeres y la necesidad de un acceso seguro y legal al aborto.

El acontecimiento es una obra conmovedora que no solo narra una experiencia personal, sino que también invita a la reflexión sobre temas sociales y políticos relevantes en la actualidad. Annie Ernaux convirtió su voz en escritura para abordar cuestiones que siguen siendo pertinentes en la lucha por la igualdad de género y los derechos reproductivos.
"Hace una semana comencé este relato, sin tener ninguna seguridad de que iba a continuarlo. Tan sólo quería comprobar mi deseo de escribir sobre el tema. Un deseo que experimentaba cada vez que me sentaba a escribir el libro en el que llevo trabajando desde hace años. Me resistía a este deseo sin dejar de pensar en él. El hecho de abandonarme a él me horrorizaba. Pero también me decía a mí misma que quizás muriera sin haber escrito nada sobre esa vivencia. Para mí, eso sí que hubiera sido algo imperdonable, no lo otro. Una noche soñé que tenía en las manos un libro que había escrito sobre mi aborto, pero era un libro que no se podía encontrar en ninguna librería y no aparecía mencionado en ningún catálogo. En la parte inferior de la tapa, estaba escrita con grandes letras la palabra AGOTADO.
No sabía si el sueño significaba que debía escribir el libro o que era inútil hacerlo. Hace tiempo que este relato se ha puesto en marcha y que me arrastra a mi pesar. Ahora sé que estoy decidida a ir hasta el final, pase lo que pase, de la misma forma que lo estaba a los veintitrés años, cuando rompí el certificado de embarazo."

miércoles, 8 de abril de 2026

Annie Ernaux

Sin filtros


Ernaux es conocida por su aguda capacidad para transformar lo cotidiano en universal y explorar con valentía los rincones más íntimos de la experiencia humana, marcó un antes y un después en la narrativa contemporánea.

Nacida el 1 de septiembre de 1940 en Lillebonne, Normandía, Annie Ernaux creció en un entorno modesto que impregnó gran parte de su obra. Estudió en Rouen y luego en la Sorbona, enfocándose en literatura moderna. Su sensibilidad hacia las tensiones de clase, género y memoria comenzó a manifestarse tempranamente en su trabajo, consolidándose en una trayectoria que abarca más de cuatro décadas.

El corpus literario de Ernaux es notablemente autobiográfico, combinando la introspección personal con una mirada sociológica que captura los matices de la vida cotidiana. Su estilo, directo y despojado de artificios, es una exploración constante de la verdad, una disección de las relaciones entre el yo y el entorno. Sus temas son la memoria, la identidad, el paso del tiempo, las diferencias de clase o la condición femenina.

Entre sus obras más celebradas se encuentra La place (El lugar, 1983), una crónica de la vida de su padre, donde explora la distancia emocional y social que marcó su relación, especialmente tras su ascenso al mundo intelectual. Este libro la consagró como una maestra del relato breve y la observación minuciosa.

En Los años (Les Années, 2008), alcanzó un pináculo literario, desarrollando una autobiografía colectiva que entrelaza recuerdos personales con la historia cultural y política de Francia en el siglo XX.

Otros títulos, como El acontecimiento (L'Événement, 2000), donde relata su experiencia con un aborto clandestino en los años 60, o Memoria de chica (Mémoire de fille, 2016), que narra su despertar sexual y emocional, ejemplifican su coraje para abordar temas tabú desde una perspectiva profundamente humana.

Ernaux abrazó lo que se ha llamado una "literatura del yo", aunque su mirada siempre desbordaba lo individual para conectar con lo colectivo. Su escritura, descrita por ella misma como una forma de "justicia poética", es incisiva, casi quirúrgica, y a menudo impregnada de una melancolía que no rehúye la brutalidad de la vida.

Su obra también desafía las jerarquías literarias, reivindicando la legitimidad de la experiencia femenina y las historias de quienes suelen ser relegados al margen. Con Ernaux, el acto de escribir se convierte en un acto de resistencia, un compromiso ético con la memoria y la verdad.

Aunque admirada durante años en Francia, Ernaux alcanzó una audiencia global más amplia tras recibir el Premio Nobel de Literatura en 2022. El comité del Nobel elogió "el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal". Este reconocimiento no solo subrayó su importancia como cronista de su tiempo, sino que también la convirtió en un referente para nuevas generaciones de escritores.

Annie Ernaux fue, en esencia, una exploradora incansable de la memoria, una arquitecta de la identidad y una voz imprescindible para entender los matices de la existencia contemporánea.

martes, 7 de abril de 2026

Colección de poetas: Anna Ayanoglou


Anna Ayanoglou es una poeta y escritora francesa contemporánea, reconocida por una obra que explora el desarraigo, la identidad y la memoria familiar.
Nació en 1985 en Francia, y creció en París. Tiene orígenes familiares diversos, entre ellos griegos, lo que influye profundamente en su escritura.
Estudió lengua y literatura rusa, y posteriormente vivió varios años en países bálticos como Lituania y Estonia.
Desde 2014 reside en Bruselas, donde trabaja como profesora de francés y participa activamente en el ámbito cultural.
Además de escribir, ha dirigido y presentado un programa radiofónico dedicado a la poesía internacional, en el que difunde textos en versión original y traducida.
Su obra poética se caracteriza por un estilo íntimo y reflexivo, centrado en temas como el exilio, el amor, la memoria y la pertenencia.
Sus principales libros son Le fil des traversées (2019), su primer poemario, inspirado en su experiencia en los países bálticos, Sensations du combat (2022) y Appartenir (2024), obra centrada en la historia familiar, la herencia y las raíces griegas.
Su poesía suele explorar el desarraigo y la migración, reflexiona sobre la identidad y la herencia familiar y combina lo íntimo con la memoria histórica y cultural. La escritora usa un lenguaje preciso, sensible y narrativo.
Anna Ayanoglou no tiene “poemas famosos” individuales al estilo de autores clásicos, porque su obra se organiza sobre todo en libros-poema (especialmente Le fil des traversées). Aun así, sí hay fragmentos y poemas destacados que suelen citarse y estudiarse.

Poemas

La hoguera

Hay un cierto origen, que mi nombre dice

su insoportable intensidad, a veces

De cada salida

es el centro de gravedad

— una hoguera junto a la cual

evoluciono

Y hoy

me vienen recuerdos del Mediterráneo —

tanto sirios como griegos diciendo no

arqueando las cejas

o con una seca afirmación

— es dulce, no los conozco

ya me resultan familiares

— no quieren volver a enseñarme

Y sin esperar nada de ellos

puedo entrar en calor — entre ellos

sin miedo a ser consumida.

Bastarda

Además de a los ignaros

debo enfrentarme a los bienintencionados

que se atribuyen el derecho de perfilar los reflejos

cuya incultura les asigna parentesco

hasta que las realidades con sus entramados

vienen a molestarlos

y hay espinas 

— mis raíces intrusivas

aguantad a la inapropiada, a la inconveniente

que apenas sabe expresarse

que viene tan poco, siempre muy tarde

aguantadla, sin rencor, sin piedad

y por favor, todos vosotros, no os molestéis más

                            en contarme mi historia.

Sin título

Te sumerges, ojos abiertos

en su alteridad

Saltas y jugueteas

— esta alegría de la novedad

Y empiezan a creer que te han conquistado

— ellas, especialmente

que les pertenecerás para siempre

— tu pasión demuestra su superioridad, ¿verdad?

Llegará el momento, en cambio, en que resurgirás

porque siempre resurges

en que bajo los reproches del desamparo

retornarás a la tierra — inestable y desnuda

a todos sus vientos contrarios.

No ser

Nada más que compuesto, aglomerado

— de lenguas cercanas, domesticadas

luego el tiempo pasa, y nada, ellas dormitan

y sus vínculos junto a ellas

— mas todo dormita — las tierras, de ancestros

o sin, poco importa, en verdad

— todos, los miembros fantasma

aflicciones centelleantes

que se despiertan con intermitencia.

Opio

Esos días en que te arrastras

la imaginación hambrienta de un absoluto amor

— no es que busques volver a lo que fue

a las llamas pasadas, o a las que compartíais

— hace ya mucho tiempo, y tú sabes demasiado, ya

quieres, o es la muerte

del querer, ferozmente

                                Los sueños, a veces, se apiadan de ti

Una mañana sin despertador te envían una escena

llena de posibles

un rostro viril — ignoras su nombre

él es de otro continente

le has visto en alguna parte, en las noticias

en una revista

Entonces

tantos días como tu espíritu pueda aguantar

en variaciones, en fugas

te apuntalas en refugios de amor loco

la palabra soberana por baile

que perdura, perdida

— de este antes

cuando aún nada es mezquino, irremediable.

lunes, 2 de marzo de 2026

La guerra de los patos

Esa "incívil" guerra 

Con un magnífico prólogo del profesor Miguel Ángel González Sánchez, que fue amigo y vecino del autor y que nos da las claves para su lectura, La guerra de los patos es una novela escrita por Salvador García Aguilar, terminada en 1980 y publicada originalmente en 1994, siendo una de las obras posteriores del autor tras su consagración literaria.

Se incluye dentro de su producción narrativa que refleja memorias, temas personales y toques autobiográficos. El relato está enclavado en el espacio mítico de Gailindo, "el pueblo que en los mapas oficiales se denomina Rojales".

La obra es una novela de narrativa contemporánea (publicada por la Diputación Provincial y reeditada en 2024 por Ayuntamiento de Rojales con motivo del centenario del nacimiento del autor) que aborda principalmente recuerdos de infancia y experiencias personales de García Aguilar que marcaron su vida y carácter durante un período muy corto, de 1933 a 1940

El autor utiliza esta historia para plasmar una serie de vivencias personales y momentos que quedaron profundamente grabados en su memoria. Es una obra que mezcla memoria, nostalgia, experiencias vividas y reflexiones sobre situaciones cotidianas o simbólicas en la vida del narrador o personaje central. 

Según el autor es lo que se llama una "novela de formación". Un ejercicio llevado a cabo "para hacer dedos", "para expulsar los diablos". Considerada como una obra menor, no hay que desmerecer la ya que contiene aspectos, como son su estructura, la ambientación o la riqueza del lenguaje de notable acierto.

Con una primera parte más rural, que sitúa la acción en Gailindo (Rojales) y en Esmeralda (Guardamar del Segura). Jeremías/Salvador nos presenta a distintos personajes, destacando los Rovira y las Hermanas Cantamurano que simbolizan el arraigo a la tierra, las tensiones y rivalidades entre familias, las costumbres tradicionales de un pueblo marcado por la escasez y el orgullo familiar.

En la novela, Jeremías/Salvador nos ayuda con su presencia a construir el clima de enfrentamientos vecinales, a veces exagerados o casi épicos en la memoria infantil, que dan sentido al título.

Y ya en una segunda parte, más urbana, el personaje central es Zacarías, el "Cruzao", que representa el tipo humano marginal o excéntrico, la sabiduría popular mezclada con dureza y el tono entre realista y legendario que adopta la narración.

Además en esta edición de 2024 se nos regala un capítulo más al final de la obra con el título Aquellas fiestas del año 1939 (fechada el 1 de marzo de 1998), que está dentro del universo de La guerra de los patos. Miguel Ángel González nos invita a colocar esta parte donde mejor nos parezca, o en la primera o en la segunda parte de la obra.

Salvador García Aguilar es un contador de historias. En la obra todo aparece mitificado, a veces, rozando el esperpento. La llamada “guerra” no es necesariamente una guerra literal, sino una metáfora de las rivalidades infantiles, los conflictos entre clanes familiares. La forma en que un niño magnifica los acontecimientos cotidianos. Un microcosmos que el autor recrea con nostalgia, humor y cierta crítica social, basándose en recuerdos de infancia y en la tradición oral.

martes, 24 de febrero de 2026

Salvador García Aguilar

El vecino de Los Vientos

Hablar de Salvador es hablar de alguien con el que siempre tenemos una deuda pendiente. Su mirada del mundo, llena de curiosidad y sensibilidad, hace que su relato suela moverse entre la reflexión íntima y la observación social, con un estilo cuidado, elegante y muy humano. Tenía una manera de narrar que parece tranquila, pero que por dentro está llena de preguntas y matices.

Si algo define a este escritor es su compromiso con la palabra: escribir no como un gesto de vanidad, sino como un acto de diálogo. Leerlo es sentir que alguien te habla con honestidad, como un amigo que te cuenta una historia mientras caminan sin prisa.

Salvador García Aguilar nació el 21 de noviembre de 1924 en Rojales, provincia de Alicante, aunque gran parte de su vida transcurrió en Molina de Segura (Murcia), localidad que acabaría siendo su hogar y donde fue nombrado hijo adoptivo.

Desde muy joven, debido a la Guerra Civil Española, tuvo que abandonar sus estudios en 1936 para ponerse a trabajar, circunstancia común de muchos jóvenes de su generación. A pesar de su formación interrumpida, desarrolló una curiosidad insaciable por la lectura y la cultura.

Durante su vida laboral trabajó más de tres décadas en Hernández Contreras, una empresa conservera de Molina de Segura, desempeñando funciones administrativas y comerciales. Fue autodidacta: su amor por la literatura surgió y se consolidó en sus horas libres, nutriéndose de los clásicos y de cuantos libros pasaron por sus manos.

No fue hasta 1983, ya cerca de los 60 años, cuando García Aguilar irrumpió en el panorama literario español. Ese año fue galardonado con el prestigioso Premio Nadal de Novela por Regocijo en el hombre, una obra ambientada en el mundo anglosajón y vikingo con resonancias nórdicas y medievales. La obra nos ofrece tres relatos narrados en primera persona por un obispo, un rey y un príncipe. A lo largo del texto van surgiendo los conocimientos, las concepciones políticas, morales y religiosas del escritor, que emplea un lenguaje clásico y arcaico.

Este reconocimiento lo catapultó de manera inesperada a la literatura profesional, ya que hasta entonces escribía en secreto y sin publicaciones previas destacadas. Tras el Nadal, dejó su trabajo de dirección de Comercio Exterior de la empresa para dedicarse por completo a la escritura.

A partir de ese momento publicó diversas obras, como Relatos (1985), Granada cajín (1990), su personal historia de La Iliada, Clama el silencio (1990), La guerra de los patos (1994) o Epílogo de una reencarnación (1995). Novelas, relatos y obras dramáticas, muchas de ellas con fuerte énfasis en la exploración de mundos y épocas pasadas. Su obra combina reflexión, rigor documenta, inventiva narrativa y un análisis moral y existencial de los personajes. Aunque no alcanzaron la misma repercusión mediática que su primera gran novela, consolidaron una trayectoria coherente y personal dentro de la narrativa española contemporánea.

También escribió la versión literaria de una leyenda popular rojalense con el título La noche mágica : Leyenda de “La Encantá” (1996) que transformo en texto dramático en colaboración con Alberto González Vergel como La noche de La Encantá y que se representó en el Teatro Capitol de Rojales, el 10 de agosto de 1996 y en el Teatro Principal de Valencia, el 12 de octubre de 1996.

El Ayuntamiento de Molina de Segura publicó su libro de cuentos La flauta hay que tocarla siempre (2000) y coeditó junto a la Editora Regional de Murcia la trilogía novelística El tiempo que nos vive (2003), una saga familiar ambientada en el espacio mítico de Diosondo, Molina de Segura para el autor.

Salvador García Aguilar continuó escribiendo hasta que la enfermedad de Alzheimer le obligó a dejar su actividad literaria, falleciendo en 2005. Deja varias obras inéditas, incluida la tetralogía Del lauro y la victoria, que se compone de Romance de la muerte umbría, Romance de la cumbre del águila, Romance de la falsa carne y Romance de los tres príncipes.

La figura de Salvador García Aguilar ha sido objeto de diversos homenajes e iniciativas culturales tanto en Molina de Segura como en Rojales, reflejo del arraigo y la consideración que su obra mantiene en ambos municipios.

En Molina de Segura, la Biblioteca Municipal lleva su nombre desde su inauguración en 2007, consolidando así un reconocimiento institucional permanente a su legado literario. Además, en esta misma localidad se celebró, del 8 al 10 de mayo de 2006, el Congreso en homenaje a Salvador García Aguilar, un encuentro académico y literario que reunió a estudiosos y lectores en torno a su obra. Las aportaciones y ponencias presentadas en aquellas jornadas quedaron recogidas en un volumen de actas editado por el Ayuntamiento bajo el título El escritor secreto.

Por su parte, en Rojales se convoca un premio literario de novela corta que lleva su nombre, iniciativa que contribuye a mantener viva su memoria y a fomentar la creación literaria en sintonía con el espíritu de su trayectoria.

En noviembre de 2024 se conmemoró el centenario del nacimiento del escritor Salvador García Aguilar, una fecha señalada que invitaba no solo al recuerdo, sino también a la reivindicación de su figura y de su obra. Durante una semana se desarrolló un programa de actividades que incluyó una ofrenda floral ante su busto, conferencias en torno a su trayectoria literaria, lecturas de sus textos y la presentación del libro La obra de Salvador García Aguilar en cincuenta páginas, de Miguel Ángel González Sánchez, una publicación concebida como acercamiento sintético y divulgativo a su legado.

Sin embargo, pese al esfuerzo organizativo y al compromiso de quienes participaron en el homenaje, la sensación final fue agridulce. El acto resultó digno y respetuoso, pero quizá demasiado modesto para la relevancia de la efeméride. No se alcanzó plenamente el objetivo de convocar a un público más amplio ni de situar la obra de García Aguilar en el lugar de visibilidad que merece dentro del panorama cultural.

Queda, inevitablemente, esa impresión de no haber hecho lo suficiente. De que el centenario, que debía ser una oportunidad para reactivar el interés y proyectar su figura hacia nuevas generaciones de lectores, pasó de manera discreta. Tal vez esa misma inquietud sea, en el fondo, una llamada a redoblar esfuerzos en el futuro: a seguir trabajando para que la voz literaria de Salvador García Aguilar no quede confinada al recuerdo conmemorativo, sino que continúe viva en la lectura, el estudio y la difusión sostenida de su obra.

El legado de García Aguilar es reflexivo, trabajado y con cierta densidad conceptual. No es un autor de lectura apresurada; exige atención y ofrece profundidad. Su interés por la historia y lo simbólico hacen que muchas de sus tramas se sitúen en épocas pasadas, pero no con intención meramente decorativa, sino como marco para reflexionar sobre cuestiones universales: el poder, la fe, la violencia, el destino o la identidad. Sus personajes suelen enfrentarse a conflictos morales complejos. La acción narrativa está atravesada por preguntas sobre el sentido de la vida y la responsabilidad humana.

Sin duda, el hecho de comenzar a publicar tardíamente aportó a su obra una notable madurez. No es una narrativa impulsiva, sino meditada y sólida.

lunes, 2 de febrero de 2026

Las normas de la casa de la sidra: el guion

"A veces hay que romper las normas para aclarar las cosas"

Escena donde El orfanato St. Clouds, donde Homer Wells vuelve para sustituir al Dr. Wilbur Larch. La escena fue filmada Ventfort Hall es una imponente mansión de estilo renacimiento jacobino construida en 1893.

El amor, la moralidad, las contradicciones de la sociedad y la búsqueda de la propia identidad. Este libro es mucho más que una simple historia; es un guion meticulosamente construido, un laberinto de personajes complejos y situaciones trascendentales, que finalmente le valió al escritor  John Irving el prestigioso Oscar al mejor guion en el año 2000. La obra, con su prosa exuberante y un ritmo que oscila entre la contemplación y la acción, nos invita a reflexionar sobre las normas sociales, la libertad individual, el racismo y el poder transformador del amor. 

Irving, con su característica habilidad para tejer historias interconectadas y explorar temas universales a través de personajes singulares, crea un universo literario memorable. La novela titulada Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, en la que se basa el guion, y publicada por primera vez en 1985 es considerada una de las obras más importantes del autor. El libro narra la historia de un joven llamado Homer Wells y su vida en el orfanato de St. Cloud’s en la ciudad de Maine, Estados Unidos.

El protagonista creció en el orfanato bajo el cuidado del doctor Wilbur Larch. El lugar es conocido por su trabajo en el aborto y también por el trato amoroso que reciben todos los niños que viven allí. El doctor Larch se convierte en una figura paterna para Homer, enseñándole medicina.

Sin embargo, a medida que Homer crece, comienza a cuestionar las normas y tradiciones establecidas en el orfanato. Mientras el doctor Larch ve el aborto como una forma de proteger a las mujeres y prevenir tragedias, Homer empieza a debatir moralmente el procedimiento quirúrgico. Esta lucha interna, entre querer agradar al doctor Larch y al mismo tiempo seguir su propio camino, se convierte en el hilo conductor de la novela.

La trama toma un giro cuando Homer conoce a Candy Kendall y a su novio, Wally Worthington. Los tres se hacen amigos y eventualmente se ven involucrados en un triángulo amoroso. La llegada de esta pareja, con su forma de vida marcada por el privilegio y la superficialidad, desencadena una serie de eventos que obligan a Homer a tomar una decisión radical: abandona el orfanato, deja atrás al doctor Larch, y se adentra en un nuevo camino, un camino que lo lleva a un trabajo como colector de manzanas, trabajando junto a unos temporeros negros. En esta nueva realidad, se encuentra con la posibilidad de conocer el amor, pero también se enfrenta a las verdaderas reglas que rigen su vida, reglas que solo pueden ser dictadas por el corazón. También lo lleva a enfrentarse aún más con sus propias convicciones y a tomar decisiones que cambiarán su vida para siempre.

A lo largo de la obra, Irving aborda temas como la ética del aborto, la paternidad, la identidad y la búsqueda del amor. A través de personajes complejos y situaciones llenas de dilemas morales, el autor logra construir una historia profunda y reflexiva que deja al lector cuestionando sus propias creencias.

Como temas de la obra encontramos:

1. La importancia de la familia y las conexiones emocionales que se establecen dentro de ella. La historia se centra en la relación entre el protagonista, Homer, y el doctor Larch, y cómo su vínculo se fortalece a lo largo de la trama.

2. La exploración de la identidad. El libro también aborda el tema de la identidad y cómo las experiencias de vida pueden moldear quiénes somos. Homer se encuentra en conflicto con su propia identidad y lucha por descubrir quién es realmente y qué desea en la vida.

3. La aceptación de los demás y la superación de los prejuicios. Homer se enfrenta al rechazo y al juicio de la sociedad debido a su origen humilde, pero aprende a aceptarse a sí mismo y a los demás tal como son.

4. La importancia de perseguir los sueños y no renunciar a ellos, incluso cuando la vida presenta obstáculos y dificultades. Homer tiene que enfrentarse a diversas adversidades a lo largo de la historia, pero nunca deja de luchar por lo que realmente desea.

5. La lucha por la justicia y la ética en la sociedad: Particularmente en relación con el aborto. El Dr. Larch defiende el derecho al aborto y realiza abortos seguros y clandestinos, lo que plantea un debate moral y ético sobre este tema. A lo largo de la historia, se exploran las diferentes perspectivas y argumentos sobre el aborto y la ética médica.

El guion, y por extensión la película, no juzga moralmente las decisiones de los personajes, sino que las muestra desde la perspectiva de la experiencia y la comprensión. La estructura del guion es crucial para construir esta atmósfera de reflexión.

La historia de Homer está conectada a la de otros personajes, lo que revela la interdependencia de la vida humana y la necesidad de la empatía y la compasión. El guion se convierte así en una obra maestra de la intertextualidad, donde cada personaje contribuye a construir un universo literario rico y complejo. El final de la obra, con una resolución que no es necesariamente feliz, refleja la naturaleza ambigua de la vida y la incertidumbre del destino.

miércoles, 28 de enero de 2026

John Irving

«Me gustaría morir sobre mi escritorio con una frase inacabada, dejar un rompecabezas»


Escritor y guionista cinematográfico estadounidense nacido el 2 de marzo de 1942 en Exeter, New Hampshire, como John Wallace Blunt se licenció por la Universidad de New Hampshire, tras lo cual viajó a Viena para completar sus estudios. Cobró fama tras la publicación de su cuarta novela, El mundo según Garp (1978),  una novela que combina humor, tragedia y una mirada crítica sobre la familia, la sexualidad y la identidad. A partir de ahí, Irving se consolidó como un autor capaz de narrar historias complejas con una mezcla muy personal de ironía y ternura.

Temas recurrentes en las novelas de Irving son Nueva Inglaterra, Austria, los osos, la prostitución, la ausencia de los padres y la lucha libre, una de sus grandes aficiones. También es habitual en sus obras la aparición de elementos y actitudes sexuales poco ortodoxas tales como el incesto, el transexualismo o la violación, así como las muertes accidentales.

Entre sus obras más conocidas se encuentran El hotel New Hampshire (1981), Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra (1985), Oración por Owen Meany (1989), Una mujer difícil (1996), Hasta que te encuentre (2005) y Avenida de los misterios (2015). Muchas de sus novelas han sido llevadas al cine, y él mismo ganó un Óscar por el guion de Las normas de la casa de la sidra.

Irving es uno de los grandes de la literatura norteamericana. Sus obras son caza mayor. Es un autor que podía tener ya un premio Nobel, aunque en las listas de autores estadounidenses más destacados suele estar casi siempre un peldaño por debajo de Paul Auster, Richard Ford o Joyce Carol Oates. Quizás haber triunfado comercialmente a nivel mundial con El mundo según Garp, no le haya ayudado a ser tan reconocido. Tampoco la exitosa adaptación de Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra, su novela más realista, la que menos transita por el particular universo Irving.

En sus novelas, el azar juega siempre un papel importante. La vida de los personajes cambia de forma drástica por una mala decisión. El destino se retuerce de forma inesperada porque por encima de esa capa de excentricidad con la que los maquilla los personajes del escritor de Nueva Inglaterra son, sobre todo, dickensianos; como el Danny de La última noche en Twisted River (2009), una de sus mejores novelas, el Homer Wells de Príncipes de Maine o el personaje que mejor condensa toda su literatura, Garp. Y es que Irving es un escritor más influido por Melville que por Hemingway. 

El autor ha condensado todos sus personajes peculiares, sus manías, rarezas, su particular mundo, en una obra con hechuras de testamento literario, El último telesilla (2024, Tusquets), en donderecorreremos la historia de los Estados Unidos en el siglo XX: la Guerra Fría, Vietnam, la era Reagan, la irrupción del sida, el Tea Party y la presidencia de Donald Trump.

El compromiso de Irving con los temas de tolerancia hacia las minorías sexuales lo ha convertido en un bardo de las familias alternativas y una voz visionaria sobre el tema de la libertad sexual. Su novela más reciente es Reina Esther, una novela histórica que sigue a Esther Nacht, una judía nacida en Viena cuya vida está marcada por el antisemitismo. Huérfana, Esther es dejada en el orfanato de St. Cloud, donde el Dr. Larch sabe que no será fácil encontrar una familia judía que adopte a Ester. Cuando tiene catorce años y está a punto de convertirse en pupila del estado, el Dr. Larch conoce a los Winslow, una familia filantrópica con antecedentes de apoyar a huérfanos no adoptados. 

La obra de John Irving suele girar en torno a familias excéntricas, personajes marcados por pérdidas tempranas, la culpa y la búsqueda de sentido. Con un estilo inconfundible y una imaginación desbordante, sigue siendo un autor fundamental de la narrativa contemporánea.

martes, 27 de enero de 2026

Colección de poetas: Walt Whitman

Walt Whitman (Nueva York, 1819- CamdenNueva Jersey, 1892) es uno de los autores clave de la literatura norteamericana y gran exponente del movimiento trascendentalista que buscaba explorar la relación entre el ser humano y la naturaleza.
Fue el primero en incursionar en el uso del verso libre, utilizando un lenguaje sencillo, cercano a todo público. Así, transformó la poesía en un espacio de libertad. Su estilo rompió moldes, su visión incluyó a los marginados y su voz sigue resonando como una afirmación vital de la existencia. Su lenguaje, directo y amplio, abarca tanto lo cotidiano como lo trascendental.
Uno de los rasgos centrales de su obra es la celebración del yo, entendido no como un acto narcisista, sino como un medio para explorar la experiencia humana en todas sus dimensiones.
Desde joven trabajó como aprendiz de imprenta y, luego, como maestro y periodista. Estos oficios le permitieron familiarizarse con el lenguaje, la política y las preocupaciones sociales de su tiempo.
En 1855 publicó, por cuenta propia, la primera edición de su obra más famosa, Leaves of Grass (Hojas de hierba). El libro causó un gran revuelo por su tono libre, estilo inusual y la audaz exaltación del cuerpo, la naturaleza y el yo individual.
Esta obra se convirtió en un proyecto de vida. Whitman la reeditó y amplió muchas veces hasta su muerte, añadiendo nuevos poemas y secciones.
Durante la Guerra Civil estadounidense (1861-1865), trabajó como enfermero voluntario en hospitales militares, experiencia que profundizó su compasión y su conexión con el sufrimiento humano.
Para Whitman, el individuo contiene multitudes. Es reflejo del cosmos, del país, de la humanidad. En ese sentido, su poesía es profundamente democrática, pues exalta a todas las personas por igual, sin jerarquías. Por ello se refiere a hombres, mujeres, trabajadores, esclavos, soldados y ancianos.
Asimismo, sus escritos están impregnada de una espiritualidad naturalista, en la que la divinidad se manifiesta en la naturaleza, en el cuerpo humano y en la vida misma. 
En el presente, el autor es considerado uno de los pilares de la poesía moderna universal. Su capacidad para unir lo personal con lo colectivo, lo carnal con lo espiritual y lo local con lo cósmico, lo han convertido en un poeta puente entre el siglo XIX y el XX.

Poemas

1. Una hoja de hierba

Creo que una hoja de hierba, no es menos
que el día de trabajo de las estrellas,
y que una hormiga es perfecta,
y un grano de arena,
y el huevo del régulo,
son igualmente perfectos,
y que la rana es una obra maestra,
digna de los señalados,
y que la zarzamora podría adornar,
los salones del paraíso,
y que la articulación más pequeña de mi mano,
avergüenza a las máquinas,
y que la vaca que pasta, con su cabeza gacha,
supera todas las estatuas,
y que un ratón es milagro suficiente,
como para hacer dudar,
a seis trillones de infieles.

Descubro que en mí,
se incorporaron, el gneiss y el carbón,
el musgo de largos filamentos, frutas, granos y raíces.
Que estoy estucado totalmente
con los cuadrúpedos y los pájaros,
que hubo motivos para lo que he dejado allá lejos
y que puedo hacerlo volver atrás,
y hacia mí, cuando quiera.
Es vano acelerar la vergüenza,
es vano que las plutónicas rocas,
me envíen su calor al acercarme,
es vano que el mastodonte se retrase,
y se oculte detrás del polvo de sus huesos,
es vano que se alejen los objetos muchas leguas
y asuman formas multitudinales,
es vano que el océano esculpa calaveras
y se oculten en ellas los monstruos marinos,
es vano que el aguilucho
use de morada el cielo,
es vano que la serpiente se deslice
entre lianas y troncos,
es vano que el reno huya
refugiándose en lo recóndito del bosque,
es vano que las morsas se dirijan al norte
al Labrador.
Yo les sigo velozmente, yo asciendo hasta el nido
en la fisura del peñasco.

2. Una araña paciente y silenciosa

Una araña paciente y silenciosa,
vi en el pequeño promontorio en que
sola se hallaba,
vi cómo para explorar el vasto
espacio vacío circundante,
lanzaba, uno tras otro, filamentos,
filamentos, filamentos de sí misma.

Y tú, alma mía, allí donde te encuentras,
circundada, apartada,
en inmensurables océanos de espacio,
meditando, aventurándote, arrojándote,
buscando si cesar las esferas
para conectarlas,
hasta que se tienda el puente que precisas,
hasta que el ancla dúctil quede asida,
hasta que la telaraña que tú emites
prenda en algún sitio, oh alma mía.

3. ¡Oh yo, vida!

¡Oh yo, vida! Todas estas cuestiones me asaltan,
Del desfile interminable de los desleales,
De ciudades llenas de necios,
De mí mismo, que me reprocho siempre, pues,
¿Quién es más necio que yo, ni más desleal?
De los ojos que en vano ansían la luz, de los objetos
Despreciables, de la lucha siempre renovada,
De los malos resultados de todo, de las multitudes
Afanosas y sórdidas que me rodean,
De los años vacíos e inútiles de los demás,
Yo entrelazado con los demás,
La pregunta, ¡oh, mi yo!, la triste pregunta que
Vuelve: “¿Qué hay de bueno en todo esto?”
Y la respuesta:
“Que estás aquí, que existen la vida y la identidad,
Que prosigue el poderoso drama y que quizás
Tú contribuyes a él con tu rima.

4. Mira el mar infinito

Mira el mar infinito.
Sobre su pecho sale a navegar un navío
Que despliega sus velas, incluidas las de gavia.
Su pendón ondea en lo alto mientras aumenta
Su velocidad de manera majestuosa.
Debajo, las olas rivalizan,
Rodean al barco, apiñándose,
Con brillantes movimientos circulares y espuma.

viernes, 9 de enero de 2026

Catedrales

«La verdad que se nos niega duele hasta el último día.»


Hace treinta años, en un terreno baldío de un barrio tranquilo de Buenos Aires, apareció descuartizado y quemado el cadáver de una adolescente. La investigación se cerró sin culpables y su familia, de clase media educada, formal y católica, silenciosamente se fue resquebrajando. Pero, pasado ese largo tiempo, la verdad oculta sale a la luz gracias al persistente amor del padre de la víctima.

Catedrales (Alfaguara, 2021) de Claudia Piñeiro narra la historia de una familia deshecha tras un asesinato no resuelto. A través de las voces de sus familiares, la novela explora como los prejuicios sociales ocultan una verdad brutal, mientras el padre de la víctima busca desenterrar el pasado para obtener justicia y confrontar los secretos de su comunidad.

Esa verdad mostrará con crudeza lo que se esconde detrás de las apariencias; la crueldad a la que pueden llevar la obediencia y el fanatismo religioso; la complicidad de los temerosos e indiferentes, el aborto clandestino, la presión social ejercida sobre la mujer y también, la soledad y el autoexilio de quienes se animan a seguir su propio camino, ignorando mandatos heredados.

La historia se cuenta a través de una estructura de narración coral, donde siete personajes diferentes (entre ellos, las hermanas de la víctima) narran los hechos desde su perspectiva, lo que permite mostrar las distintas facetas del drama y ponerte en la piel de cada uno de ellos. Los protagonistas irán aportando diferentes claves para poder construir la pregunta principal, ¿qué pasó realmente con Ana?

Como uno de los detonantes que inspiraron esta historia, la escritora bonaerense señala el feminicidio de María Soledad Morales acaecido en 1990 en Catamarca, Argentina. María Soledad, de diecisiete años, fue drogada, violada y asesinada en una “fiesta del poder” en donde participaron hombres vinculados con altas figuras políticas locales. El caso dejó sin condena a varios de los responsables. Más de treinta años después del crimen, los familiares de María Soledad siguen buscando justicia ante un crimen que careció de una investigación sólida debido a las figuras políticas involucradas.

La novela, ganadora del Premio Best Novek de VLC Negra 2021 y del Premio Hammett 2020, ahonda con maestría en los lazos familiares, en los prejuicios sociales y en las ideologías e instituciones que marcan los mundos privados, y nos entrega una trama conmovedora y valiente. Una novela no sólo negra, en la que cada personaje aporta su versión a la construcción de la historia. A destacar la variedad de recursos estilísticos y el profundo conocimiento de la condición humana que la autora ha empleado en una trama de contradicciones y zonas oscuras que reflejan la realidad de la vida.

Catedrales da que pensar, no por el intento de resolver el rompecabezas policial de turno sino por todos los temas adicionales que aborda. Sobre todo el de la religión y la fe, y como ambas pueden influir en nuestras vidas seas creyente o no.

A través de Lía, Mateo, Marcela, Elmer, Julián, Carmen y Alfredo, Catedrales exhibe la obsolescencia de la iglesia y la familia en temas como el castigo, el pecado y la prohibición como ingredientes esenciales de sus personajes, atormentados por dilemas éticos en torno a la libertad y la tradición.

miércoles, 7 de enero de 2026

Claudia Piñeiro

Referente ético y literario para las letras de su país 

Claudia Piñeiro (Buenos Aires, 1960) es una destacada escritora, guionista de televisión, dramaturga y contadora argentina.

Se graduó en 1983 como contadora en la Universidad de Buenos Aires, desempeñando esta profesión durante una década antes de sumergirse en el mundo de la escritura. Su obra abarca principalmente el ámbito narrativo, destacándose especialmente en novelas que se caracterizan por su hábil manejo del suspenso y el thriller psicológico. El conflicto de los personajes adquiere una importancia central, superando incluso al crimen en sí, mientras que la sociedad se convierte en un protagonista crucial en sus historias. 

Ha publicado las novelas Elena sabe, Una suerte pequeña, Las maldiciones, Catedrales y El tiempo de las moscas. En 2018, Alfaguara publicó sus cuentos reunidos en Quién no, un volumen con sus obras de teatro, Cuánto vale una heladera y otros textos de teatro, y Escribir un silencio, que compiló por primera vez sus textos de no ficción.  

Cuatro obras de Claudia Piñeiro son muy notables.  Tuya, vibrante policiaco a raíz de un adulterio en Buenos Aires. Las viudas de los jueves, que transcurre en un Club de Campo y película en 2009, Betibú, una novela negra en ambiente periodístico con bastantes dosis de humor y película en 2014, y la novela autobiográfica Un comunista en calzoncillos (su padre que solía pasearse así por la casa sin importarle la presencia de sus hijas). Su última novela también se ha llevado al cine: Las grietas de Jara, 2018, una novela extraña en su trayectoria, muy floja en el desarrollo pero con un espléndido comienzo y un final encomiable.

A lo largo de su carrera, Claudia Piñero ha sido merecedora de numerosos premios nacionales e internacionales, incluyendo el prestigioso Premio Clarín de Novela, el Premio LiBeraturpreis, el Premio Sor Juana Inés de la Cruz, el Premio Rosalía de Castro del PEN, el Premio Pepe Carvalho del Festival Barcelona Negra, el Premio Dashiell Hammett de la Semana Negra de Gijón, el Premio Negra y Criminal del Festival Tenerife Noir, y el Premio Best Novel del Festival Valencia Negra. 

En el año 2022, su obra Elena sabe fue finalista del International Booker Prize. No solo su impacto en el cine es notable, con varias de sus novelas llevadas a la pantalla grande también sus obras teatrales gozan de continua representación. 

La influencia internacional de Claudia Piñero se evidencia en el hecho de que es una de las escritoras argentinas más traducidas a otros idiomas, permitiendo que sus libros alcancen a un amplio público lector en todo el mundo. En 2021, Netflix estrenó la serie argentina "El Reino", un provocador thriller político creado y escrito por Piñero en colaboración con Marcelo Piñeyro, la cual recibió el Premio Platino a Mejores Creadores de Series. Basada en las novelas Tuya y El tiempo de las moscas, de Claudia Piñeiro, Netflix estrenó "El tiempo de las moscas", una serie que traslada al formato audiovisual el universo narrativo de una de las autoras más leídas de la literatura argentina contemporánea. Protagonizada por Carla Peterson y Nancy Dupláa, la ficción se apoya en personajes femeninos complejos y en una trama que cruza lo íntimo con lo social.

En 2025, la escritora argentina estuvo muy activa promocionando su novela La muerte ajena, un thriller sobre poder, sexo y misterio familiar, presentándola en eventos como la Feria del Libro de Londres y la Filuni 2025 en México, además de participar en festivales de género negro como VLC Negra. Sus presentaciones han incluido discusiones sobre temas de género y política, consolidando su rol como una voz importante en la narrativa criminal contemporánea.

viernes, 2 de enero de 2026

Colección de poetas: Juan Gelman

Juan Gelman Burichson (Buenos Aires, 3 de mayo de 1930 - México DF, 14 de enero de 2014). Poeta, traductor y periodista argentino, está considerado como el poeta más importante de su generación.  

Hijo de emigrantes judíos ucranios, ejerció diversos oficios antes de dedicarse al periodismo. Por su actividad periodística y política vivió en el exilio entre 1975 y 1988, residiendo alternativamente en Roma, Madrid, Managua, París, Nueva York y México. Durante su ausencia de Argentina llega a estar condenado a muerte por la dictadura argentina; sufre muy de cerca el drama de los "desaparecidos" cuando su hijo y su nuera pasan a formar parte de esta dolorosa lista. 

En su juventud colabora en el periódico Rojo y Negro. Es uno de los fundadores del grupo de poetas "El pan duro" y es también secretario de redacción de Crisis, director del suplemento cultural de La Opinión y jefe de redacción de Noticias. También ejerce como traductor en la UNESCO. 

Poeta adscrito al realismo crítico, consigue un estilo particular partiendo del intimismo. Son constantes en su poesía la presencia de la cotidianeidad, el tono político, la denuncia y la indignación ante la injusticia. 

De su producción poética conviene destacar Violín y otras cuestiones, El juego en que andamos, Velorio del solo, Gotán, Sefiní o Cólera Buey, así como Los poemas de Sidney West, Traducciones, Fábulas, Relaciones, Hechos y relaciones o Si tan dulcemente. 

La antología Pesar todo es galardonada con el premio de poesía José Lezama Lima, que concede la Casa de las Américas cubana. En 2005 publica una nueva antología, Oficio ardiente, que reúne poemas publicados a lo largo de casi cincuenta años y algunos otros inéditos.

A lo largo de su vida recibe numerosos galardones, entre los que destacan el Premio Nacional de Poesía en 1997 y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana en 2005.

En 2007 obtiene el Premio Cervantes, considerado el galardón más importante de las letras hispánicas, y dos años después la Asociación de Poetas Chinos le otorga el Premio Antílope Tibetano. El 14 de enero de 2014 muere rodeado de su familia en su domicilio de la capital mexicana, donde residía desde 1988.

Poemas

Fábricas del amor

Y construí tu rostro.

Con adivinaciones del amor, construía tu rostro

en los lejanos patios de la infancia.

Albañil con vergüenza,

yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,

para darte la voz,

para poner dulzura en tu saliva.

Cuántas veces temblé

apenas si cubierto por la luz del verano

mientras te describía por mi sangre.

Pura mía,

estás hecha de cuántas estaciones

y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.

Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.

Qué infinito de besos contra la soledad

hunde tus pasos en el polvo.

Yo te oficié, te recité por los caminos,

escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,

te hice un sitio en mi lecho,

te amé, estela invisible, noche a noche.

Así fue que cantaron los silencios.

Años y años trabajé para hacerte

antes de oír un solo sonido de tu alma.

Ausencia de amor

Cómo será pregunto.

Cómo será tocarte a mi costado.

Ando de loco por el aire

que ando que no ando.

Cómo será acostarme

en tu país de pechos tan lejano.

Ando de pobre cristo a tu recuerdo

clavado, reclavado.

Será ya como sea.

Tal vez me estalle el cuerpo todo lo que he esperado.

Me comerás entonces dulcemente

pedazo por pedazo.

Seré lo que debiera.

Tu pie. Tu mano.

El infierno verdadero

Entre las 5 y las 7,

cada día,

ves a un compañero caer.

No pueden cambiar lo que pasó.

El compañero cae,

y ni la mueca de dolor se le puede apagar,

ni el nombre,

o rostros,

o sueños,

con los que el compañero cortaba la tristeza

con su tijera de oro,

separaba,

a la orilla de un hombre,

o una mujer.

Le juntaba todo el sufrimiento

para sentarlo en su corazón

debajito de un árbol

El mundo llora pidiendo comida

Tanto dolor tiene en la boca

Es dolor que necesita porvenir

El compañero cambiaba al mundo

y le ponía pañales de horizonte.

Ahora, lo ves morir,

cada día.

Pensás que así vive.

Que anda arrastrando

un pedazo de cielo

con las sombras del alba,

donde, entre las 5 y las 7,

cada día,

vuelve a caer, tapado de infinito.